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viernes, 24 de abril de 2015

ESTIMADOS DUEÑOS DE LAS REDES SOCIALES: QUIERO DECIRLES QUE LES DOY PERMISO

Le doy mi total consentimiento a Mark Zuckerberg, a sus amigos, a la CIA, al elenco entero de Homeland, a Telefónica, a la SIDE, a Al Qaeda y a cualquier agencia gubernamental cuyos miembros estén absolutamente al pedo y mentalmente desocupados, por si les pinta pispear las pelotudeces que haya puesto en mi muro, filtrar las gansadas de mi cuenta de Gmail, leer las innumerables giladas que pongo en este blog o mirar las poquísimas fotos que adornan mi perfil, dado que mi privacidad quedó total y absolutamente mansillada desde el día en que se me ocurrió crearme una cuenta en Facebook o usar las redes sociales. Si da la maldita casualidad que alguien me roba una idea y hace guita con eso, cosa que dudo porque a mí jamás se me ocurrió algo ni tan siquiera mínimamente rentable, le ruego por favor que no sea tacaño y, no te digo un asado con postre, pero aunque más no sea me invite una cerveza con papas fritas. Si tenés ganas de cortar y pegar esto en tu muro, no seré yo quien te lo impida. De todas maneras me parece que sería bueno que tuvieras mejores cosas que hacer que andar cortando y pegando gansadas, ¿no te parece?

domingo, 2 de febrero de 2014

LA IRONÍA SEGÚN DAVID FOSTER WALLACE

Hoy tengo ganas de citar una extraordinaria reflexión del escritor estadounidense David Foster Wallace acerca del predominio de la ironía y el sarcasmo en la sociedad actual:


"El sarcasmo, la parodia, el absurdo y la ironía son formas geniales de quitarle la máscara a las cosas para mostrar la realidad desagradable que hay tras ellas. El problema es que una vez desacreditadas las reglas del arte, y una vez que las realidades desagradables que la ironía diagnostica son reveladas y diagnosticada, ¿qué hacemos entonces? La ironía es útil para desacreditar ilusiones, pero la mayoría de las ilusiones desacreditadas en los Estados Unidos ya se han hecho y rehecho. Una vez que todo el mundo sabe que la igualdad de oportunidades es una bobada, ¿qué hacemos ahora? [...] Aparentemente todo lo que queremos hacer es seguir ridiculizando las cosas. La ironía posmoderna y el cinismo se han convertido en un fin en sí mismas, en una medida de la sofisticación en boga y el desparpajo literario. Pocos artistas se atreven a hablar de lo que falla en los modos de dirigirse hacia la redención, porque les parecerán sentimentales e ingenuos a todos esos ironistas hastiados. La ironía ha pasado de liberar a esclavizar. Hay un gran ensayo en algún sitio que contiene una línea acerca de que la ironía es la canción del prisionero que llegó a amar su jaula".

Para complementar la reflexión de Foster Wallace, se me ocurre decir que la ironía y el sarcasmo son indispensables cuando se dirigen a la impunidad de los poderosos. Aquí tienen un buen ejemplo.