domingo, 6 de abril de 2014

INTERESANTE CHARLA DONDE ALEJANDRO KAUFMAN REFLEXIONA SOBRE LA VIOLENCIA SIMBÓLICA, LOS DERECHOS HUMANOS, LA DEMOCRACIA Y LOS MEDIOS

¿Hasta qué punto cabe naturalizar el hecho de que Jorge Lanata lleve un cerdito a unestudio de televisión y lo compare con Orlando Barone, en un programa periodístico que pretende estar hablando de política?

La degradación del otro, el insulto, sólo busca desmoralizarte, llevarte a reaccionar. El mismo Lanata, hace un tiempo, criticó a Kicilloff porque se fue en silencio en lugar de pararse a argumentar contra quienes lo insultaban en el buquebús. ¡Un delirio! Una de las pocas reacciones posibles ante quienes te patotean, es huir del lugar para no echar más leña al fuego.

Está claro que cuando, luego de invitar a Beatriz Sarlo a 678 para debatir, se le pega durante una semana entera, se está haciendo algo similar. Beatriz Sarlo es una figura respetuosa, que merece una consideración diferente a la que impera en la maquinaria mediática de picar carne.

La "canción de los parecidos" de TVR, ¿está muy lejos del humor contra el débil de un Tinelli o un Miguel del Sel? ¿Qué tan democrática es la práctica de contratar un enano para disfrazarlo y burlarse en Duro de Domar?

Y con esto arribamos al concepto de “violencia simbólica”, un invento conceptual de Pierre Bourdieu.

Pero, ¿qué es la violencia simbólica, en términos coloquiales? Podría decirse que es un discurso sistemático que por lo general precede a la violencia física. La violencia nunca o casi nunca ocurre “en frío”, sino que viene sustentada por la injuria sistemática. Para ser considerado sujeto de derechos humanos, primero te tienen que considerar un ser humano.

Cuando alguien te compara con un cerdo sepulta la posibilidad de todo tipo de intercambio de ideas. Para no poder discutir con una persona, o para dejar de considerarla sujeto de derechos políticos, lo mejor es reducirla al nivel de una basura.


Todo esto que digo fue tratado en el transcurso de un diálogo muy interesante entre Barragán y Alejandro Kaufman, que pude escuchar gracias al siguiente post de Oscar Cuervo:

Les corto y pego algunos fragmentos, pero no la transcribo completa porque es demasiado larga:

Kaufman: "La violencia simbólica es una violencia que no es física pero tiene un correlato y consecuencias eventualmente físicas. Y precede a la violencia física. Siempre que va a haber violencia física viene precedida por la violencia simbólica. Nadie se pelea en frío: mojar la oreja, insultar, etc., y luego se legitima socialmente. En los colectivos sociales la violencia no ocurre de repente. Cuando se trata de situaciones de linchamiento, de discriminación, de racismo y de genocidio antes hay una sistemática situación de violencia simbólica que puede durar mucho tiempo y que se parece mucho a lo que está ocurriendo en estos años. Todavía no se comprende bien ese problema, el peronismo no lo comprendió –por buenas razones, no por malas razones-porque es un movimiento político y no se vive a sí mismo como víctima, sino como resistente, como luchador. Hay un conflicto entre defenderse de la violencia simbólica y hacer política. Si el peronismo no fuera como es, si se hubiese puesto en una posición de víctima –y esto no lo digo peyorativamente porque lo podría haber hecho- te puedo asegurar que la masacre de 1955, de centenares de personas en la Plaza de Mayo, crimen de lesa humanidad indudablemente, sería recordado y conmemorado como el peor atentado de la historia argentina. Y eso no es así: en la propia resistencia peronista se hablaba de bombardeos, como si no hubiera muerto nadie ahí. Esto se justifica en las luchas políticas, tiene una lógica. En las democracias modernas las cosas han cambiado un poco y aparece la problemática de los derechos humanos. Y los derechos humanos están relacionados con combatir la violencia simbólica, porque esta precede a las atrocidades. Carrió, por ejemplo, no está loca, lo que hace es construir un arma letal de tipo verbal que está disponible para cuando sea necesario usarla, que es un arma linchadora. Cuando ella el otro día dijo que es "el fin del fascismo, y lo que ahora viene es Rumania y Roma", está hablando de Ceaucescu y Mussolini, que sabemos cómo murieron: está haciendo un llamamiento al linchamiento de la presidenta.


Esto nos lleva a una de las debilidades que tenemos en este momento, una de las cuales radica en que esto no es una discusión sobre argumentos; esta no es una discusión sobre la verdad y la mentira. ¿Cómo se explica que alguien pueda mentir sistemáticamente y con completa impunidad todos los días? Porque lo que hacen no es representar la realidad, sino insultar. Cuando vos insultás, cuando alguien te compara con un cerdo [como hizo Lanata con Barone], eso implica el ejercicio de una violencia que sepulta la posibilidad de todo diálogo. Si vos querés abrir un diálogo con una persona tenés que interrumpir ese comportamiento, disculparte, arrepentirse, rectificarte, etc.; alguien te grita y te insulta, no está hablando con vos, entonces vos no le podés replicar con argumentos.

Barragán: Ahí hay un nivel de psicopatía, porque el mismo tipo que te dice que sos un ladrón y que sos un chancho, te dice "vos sos un fascista que no querés conversar/debatir conmigo".

Kaufman: Mirá, yo cuando le explico esto a mis alumnos les digo lo siguiente: el insulto es un sustituto de la mancha. Acá estamos los dos sentados. Suponte que ahora cayera un balde lleno de excrementos, de algo maloliente. Vos no pensás de mí que yo soy eso, pero yo no me podría quedar sentado acá, tendría que ir a bañarme. No importa que el insulto sea verdad o mentira, lo que importa es que hace imposible que el insultado pueda permanecer frente al otro. La injuria, el insulto, busca vulnerarte, mancharte, de modo que vos no puedas permanecer sentado en el mismo lugar. El que te insulta lo que busca es debilitarte, desmoralizarte. Clarín, entre otros, lo que hace es insultar, injuriar, todos los días, todo el tiempo. Eso produce un efecto.  Vos fijáte que 678, por momentos, produce un efecto de sublimación. Varios funcionarios públicos que han asistido al programa van allí a hacer catarsis. Es una cosa muy interesante que no se ha debatido. Eso pasó con Kicilloff, pasó con Abal Medina y ayer pasó con Juliana Di Tullio. Van allí a expresar el sufrimiento y la mortificación que padecen con todo eso que ocurre. Esto no tiene un valor políticamente relevante, pero sí desde el punto de vista humano.

Barragán: Esto no es que hay un grupito de inadaptados, está el poder detrás de todo esto.

Kaufman: Pero el poder ha hecho eso en toda la historia: con los esclavos, con las brujas, con los judíos, con los negros, con los colonizados, con los indios. Es lo que pasaba en los campos de concentración de la Esma: primero tenés que hacer que esa persona deje de ser persona, que se convierta en una basura. Lo que hicieron los genocidas es organizarlo sistemáticamente para que funcionara en serie, como una línea de montaje. En la vida común también ocurre,  en otra escala evidentemente muy diferente, pero no es ajena a eso. Busca derrotar al adversario a través de esos métodos, no le da cuartel, no lo puede escuchar, no puede convivir con él.

El problema de fondo de la Argentina es que las clases dominantes no pueden aceptar el piso que estableció el primer peronismo. No es una cuestión de que argumentes nada, porque no lo quieren aceptar, quieren borrarlo, volver a como era antes, quieren volver al año 40. Luego del 17 de octubre cambiaron las cosas. Es una cuestión de distribución de la riqueza y de derechos. ¿Sabés lo que produce tanto odio? La persona que adquirió derechos es otra persona, no la podés tratar como una basura. El obrero argentino no es barato, no es como el chino o el africano, sino es alguien que cree que tiene que ganar mucha plata. Cuando el obrero argentino no tiene ese piso lucha, hace el Cordobazo, resiste... (...)

Las clases dominantes no aceptan eso, no aceptan tener una economía que sea compatible con este piso de derechos. ¿Por qué el peronismo es la única opción? Porque si es derrotado, lo que viene después es borrar todo. Eso está en el aire, de esos hablamos todos (…)

Barragán: Frente al insulto permanente, ¿entonces por qué después nos parece una perversión el binarismo? ¿Qué otra cosa se puede hacer que no ser binario ni estar de aquí o de allá?

Kaufman: El problema del binarismo es que es ineficaz. Si el que te insulta te lleva a vos a responder del mismo modo, ganó él, porque es lo que quería. El erro es creer que vos le podés argumentar. La política de 678 era oportuna durante un momento, el primer año 2009, relativamente. Pero después empezó a perder eficacia, porque el espectáculo de ver que uno miente y el otro desmiente permanentemente, lo único que confirma es una metodología de la mancha y el insulto, del que la gente al final sólo termina por intentar alejarse. Es como la riña de gallos. ¿Qué querés ver en eso? Que uno quede muerto y otro quede vivo. Sin embargo, eso no es lo que queremos para la vida en común...

Otro error gravísimo es creer que a Clarín se lo derrota desde la argumentación, creer que la cuestión tiene algo que ver con la verdad o la verosimilitud o la credibilidad. ¡No! Eso está completamente equivocado. Nunca tuvo nada que ver con eso. ¿Escucháme, después de las Malvinas?  Mintieron a todo el mundo todo el tiempo de forma permanente, y no volvieron de ahí. Entonces, ¿de qué credibilidad me están hablando? Clarín no es el poder de la verdad, sino la verdad del poder. Es como cuando en las películas de terror al monstruo le disparás con todo y después hay un montón de humo por los disparos, y cuando se disipa sigue ahí, y luego arrasa con todo.


(…) Hay que discutir los medios. La prioridad de 678 es la televisión basura, no la política. (...) ¡Hay que discutir la televisión! Porque la política actual está subordinada a la misma televisión, con la misma lógica de la dictadura y el menemismo.

(...) 678 tiene que ser un programa diferente a Duro de Domar y TVR, porque estos últimos son programas de entretenimientos, donde la política se mezcla con el entretenimiento. En cambio 678 pertenece a la televisión pública, a la discusión política. (...) Vos no podés ponerlo a Borges haciendo dos chistes y a partir de ahí armar todo un discurso. Para mí, un primer momento de derrota en 678 tiene que ver con la invitación a Beatriz Sarlo. Ella no puede ser tratada como si fuera lo mismo que las otras personas con las que se la suele comparar. Es una persona muy respetable, con la quien generalmente estoy en desacuerdo, pero es racional, respetable y -aunque es antiperonista, tiene sesgos, etc.,- tiene un modo de comportarse distinto. Lo de "Coca Sarlo" es un acto de misoginia, es insultante, es inaceptable. Otro momento fue el evento con Lucas Carrasco. ¡Eso no puede suceder! Lo que quiero decir es que 678 tiene una enorme responsabilidad, y al empresariado que lo conduce no le preocupa esa responsabilidad. (...) Todo lo bueno que tiene el kirchnerismo radica en cuando fue en contra de lo que hay".


En definitiva se trata, y acá estoy hablando yo y no Kaufman, de profundizar la democracia, de democratizar los medios, de profundizar derechos. Se me ocurre el caso de Roberto Gargarella, entre otros. Se trata de una persona que no puede asemejarse a Mariano Grondona o a los mecanismos carroñeros de la editorial Perfil. ¿Se entiende? Nos podemos enojar, podemos chicanear, podemos enfervorizarnos, pero tenemos que ayudar a cambiar la lógica nefasta que predomina en los medios, en la política y en la sociedad civil.

La televisión basura es una usina interminable de violencia simbólica. No se la puede poner a Ayelén Barreiro en la "canción de los parecidos".

Otro punto a discutir es la "televisión rubia", que no refleja la diversidad de etnias que existen en la Argentina. Cuando yo voy a laburar me tomo el 24 o el 100 en Avellaneda, tipo 5 y media de la mañana, para bajarme en capital. El bondi está lleno de obreros, de personas de rasgos indígenas, de peruanos, bolivianos y paraguayos o sus descendientes.

En fin, no sigo porque ya el post es bastante largo y, para muchos, seguramente aburrido.



Chau, ¡sean felices!

LA CULPA LA TIENE EL OTRO

La culpa de todo la tiene el Ministro de Economía, dijo uno. ¡No señor!, dijo el ministro de Economía, mientras buscaba un mango debajo del zócalo. La culpa de todo la tienen los evasores.

¡Mentiras!, dijeron los evasores mientras cobraban el 50 por ciento en negro y el otro 50 por ciento también en negro. La culpa de todo la tienen los que nos quieren matar con tanto impuesto.

¡Falso!, dijeron los de la DGI, mientras preparaban un nuevo impuesto al estornudo. La culpa de todo la tiene la patria contratista; ellos se llevaron toda la guita.

¡Pero, por favor…!, dijo un empresario de la patria contratista mientras cobraba peaje a la entrada de las escuelas públicas. La culpa de todo la tienen los de la patria financiera.

¡Calumnias!, dijo un banquero mientras depositaba a su madre a siete días. La culpa de todo la tienen los corruptos que no tienen moral.

¡Se equivoca!, dijo un corrupto mientras vendía a cien dólares un libro que se llamaba “Haga su propio curro” pero que, en realidad, sólo contenía páginas en blanco. La culpa de todo la tiene la burocracia que hace aumentar el gasto público.

¡No es cierto!, dijo un empleado público mientas con una mano se rascaba el ombligo y con la otra el trasero. La culpa de todo la tienen los políticos que prometen una cosa para nosotros y hacen otra para ellos.

¡Eso es pura maldad!, dijo un diputado mientras preguntaba dónde quedaba el edificio del Congreso. La culpa de todo la tienen los dueños de la tierra que no nos dejaron nada.

¡Patrañas!, dijo un terrateniente mientras contaba hectáreas, vacas, ovejas, peones y recordaba antiguos viajes a Francia y añoraba el placer de tirar manteca al techo. La culpa de todo la tienen los comunistas.

¡Perversos!, dijeron los del politburó local mientras bajaban línea para elaborar el duelo. La culpa de todo la tiene la guerrilla trotskista.

¡Verso!, dijo un guerrillero mientras armaba un coche-bomba para salvar a la humanidad. La culpa de todo la tienen los fascistas.

¡Malvados!, dijo un fascista mientras quemaba una parva de libros juntamente con el librero. La culpa de todo la tienen los judíos.

¡Racistas!, dijo un sionista mientras miraba torcido a un coreano del Once. La culpa de todo la tienen los curas que siempre se meten en lo que no les importa.

¡Blasfemia!, dijo un obispo mientras fabricaba ojos de agujas como para que pasaran diez camellos al trote. La culpa de todo la tienen los científicos que creen en el Big Bang y no en Dios.

¡Error!, dijo un científico mientras diseñaba una bomba capaz de matar más gente en menos tiempo con menos ruido y mucho más barata. La culpa de todo la tienen los padres que no educan a sus hijos.

¡Infamia!, dijo un padre mientras trataba de recordar cuántos hijos tenía exactamente. La culpa de todo la tienen los ladrones que no nos dejan vivir.

¡Me ofenden!, dijo un ladrón mientras arrebataba una cadenita a una jubilada y, de paso, la tiraba debajo del tren. La culpa de todo la tienen los policías que tienen el gatillo fácil y la pizza abundante.

¡Minga!, dijo un policía mientras primero tiraba y después preguntaba. La culpa de todo la tiene la Justicia que permite que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra.

¡Desacato!, dijo un juez mientras cosía pacientemente un expediente de más de quinientas fojas que luego, a la noche, volvería a descoser. La culpa de todo la tienen los militares que siempre se creyeron los dueños de la verdad y los salvadores de la patria.

¡Negativo!, dijo un coronel mientras ordenaba a su asistente que fuera preparando buen tiempo para el fin de semana. La culpa de todo la tienen los jóvenes de pelo largo.

¡Ustedes están del coco!, dijo un joven mientras pedía explicaciones de por qué para ingresar a la facultad había que saber leer y escribir. La culpa de todo la tienen los ancianos por dejarnos el país que nos dejaron.

¡Embusteros!, dijo un señor mayor mientras pregonaba que para volver a las viejas buenas épocas nada mejor que una buena guerra mundial. La culpa de todo la tienen los periodistas porque junto con la noticia aprovechan para contrabandear ideas y negocios propios.

¡Censura!, dijo un periodista mientras, con los dedos cruzados, rezaba por la violación y el asesinato nuestro de cada día. La culpa de todo la tiene el imperialismo Yankee.

That´s not true! (¡Eso no es cierto!), dijo un imperialista mientras cargaba en su barco un trozo de territorio con su subsuelo, su espacio aéreo y su gente incluida. The ones to blame are the sepoy, that allowed us to take even the cat (la culpa la tienen los cipayos que nos permitieron llevarnos hasta el gato).

¡Infundios!, dijo un cipayo mientras marcaba en un plano las provincias más rentables. La culpa de todo la tiene Magoya.

¡Ridículo!, dijo Magoya acostumbrado a estas situaciones. La culpa de todo la tiene Montoto.

¡Cobardes!, dijo Montoto que de esto también sabía un montón. La culpa de todo la tiene la gente como vos por escribir boludeces.

¡Paren la mano!, dije yo mientras me protegía detrás de un buzón. Yo sé quién tiene la culpa de todo. La culpa de todo la tiene El Otro.

¡El Otro siempre tiene la culpa!

¡Eso, eso!, exclamaron todos a coro. El señor tiene razón: la culpa de todo la tiene El Otro.

Dicho lo cual, después de gritar un rato, romper algunas vidrieras y/o pagar alguna solicitada, y/o concurrir a algún programa de opinión en televisión (de acuerdo con cada estilo), nos marchamos a nuestras casas por ser ya la hora de cenar y porque el culpable ya había sido descubierto. Mientras nos íbamos no podíamos dejar de pensar: ¡Qué flor de hijo de puta que resultó ser El Otro!


Monólogo de Tato Bores

viernes, 4 de abril de 2014

UNA PREGUNTA REMANIDA: ¿PARA QUÉ LEER FILOSOFÍA?

Hay un diálogo maravilloso, de los tantos diálogos maravillosos que nos legó Platón, que está en el Georgias. Allí hay un personaje ficticio llamado Calicles, quien acusa a Sócrates de perder el tiempo por estar siempre filosofando:

“La filosofía, Sócrates, está por cierto llena de encantos cuando uno se dedica a ella moderadamente en la juventud; pero si uno se demora en ella más de lo necesario, la ruina os espera. Porque, por bien dotado que se esté cuando se continúa filosofando hasta una edad avanzada, se permanece necesariamente novato en todo lo que es necesario saber si se quiere ser un hombre honesto y hacerse una reputación. Y en efecto, no se entiende nada de las leyes del Estado y del lenguaje que es preciso tener para tratar con los hombres en las relaciones privadas o públicas, ni se tienen ninguna experiencia de los placeres ni de las pasiones, en una palabra, de los caracteres de los hombrees. Así uno se presta a risa cuando se mezcla en algún asunto privado o público, de la misma manera que, me imagino, se cubren también de ridículo los hombres políticos cuando se mezclan en vuestras conversaciones y en vuestras disputas”. (Platón, Georgias, 484b-485c)

Al comienzo la discusión entre Sócrates y Calicles es violenta, pero llega un cierto momento en que Calicles le dice a todo que sí, como a los locos. Llegado un punto de la discusión, Sócrates se da cuenta de que lo están pelotudeando, entonces lo interpela: "¿Pero qué es lo que te lleva a ser ahora tan cortés?” Y Calicles le responde una de las cosas más terribles que se le puedan decir a un filósofo: le sugiere que si está siendo amable con él, es porque sus palabras no le interesan un cuerno.

Como bien nota Chatelet, el filósofo es aquél que usa la palabra. ¿Qué puede hacer frente a alguien que utiliza el lenguaje como un martillo, como un garrote o como un instrumento meramente pragmático, pero que no se interesa por el significado de lo que está diciendo? 


El filólogo y helenista alemán Hermann Diels confesó cierta vez: “Ich schätze mich glücklich, dass es mir vergönnt war, den besten Teil meiner Kraft den Vorsokratikern widmen zu können”. Que traducido al castellano sería “me considero afortunado/dichoso de que me hayan dado el poder de dedicar la mejor parte de mis fuerzas a los presocráticos”. Semejante declaración, en una sociedad donde para muchos ser gordo es un crimen y ser un burro algo simpático, no deja de parecernos un poco extravagante. ¿Se puede ser dichoso leyendo filosofía? Yo creo que sí, que se puede. 


A mí me parece que cuando dejamos de vivir en estado de incertidumbre y nos acostumbramos a la seguridad de la estupidez cotidiana, se nos va muriendo una parte del ser. Nunca está de más luchar contra ciertas tendencias nocivas de la cultura del zapping:


“Estoy con vos, pero en cuanto me aburro, le mando un mensajito de texto a otro. No podemos estar juntos sin hablarnos, no podemos confrontar nuestro aburrimiento. La posibilidad de aburrirnos es intolerable, ya que todos vivimos en una pantalla de televisión y ahí el tiempo es tirano. ¡Que no nos manden a la tanda!”. (Fabián Casas dixit)


Hay gente que necesita rodearse de aparatos encendidos, porque el interior de su ser está desenchufado. Para mí, una persona culta es la que menos dinero y parafernalia externa necesita para no aburrirse. A menor cultura, más derroche, más pirotecnia, más ritos, porque se requieren más recursos para amoblar un ser que está semi-vacío.

¿No les molesta cuando le están contando algo trascendente a un interlocutor que nos presta atención a medias, porque se distrae cada tanto jugando con su celular?


Pues justamente, una de las cosas que la lectura te puede dar es experiencia. La lectura es de las pocas cosas que te permiten “escuchar con los ojos a los muertos”, a los autores que ya no están pero que nos han legado sus vivencias. La educación no existe para hacernos creer que el mundo es inmutable o que estamos predestinados, sino para que conozcamos las experiencias y los aportes de quienes nos han precedido.


A mí la verdad es que me pudre el intercambio con personas que “no dejan huella”, que son “personas trámite”, como la coca cola: bebida destinada al olvido, al presente puro, que apenas calma la sed. Me gustaría conocer gente que se parezca un poco al vino, que deja huella, que es capaz de producir un trastorno. No sé si me estoy explicando bien, pero tal vez ya es un poco tarde y tenga demasiado sueño.



¡Sean felices!

miércoles, 2 de abril de 2014

LINCHAMIENTOS

¿Es “democrático” un debate televisivo acerca de si está bien o está mal violar a un menor? No, porque se trataría de apología del delito. Del mismo modo, los linchamientos son asesinatos, no son “debatibles”. Los medios poniendo la foto de la madre cuyo hijo murió insultado y pateado por un grupo de personas que cometió un asesinato, para que lo sigan insultando en los comentarios, están haciendo apología del delito. Es un uso criminal de la “libertad de expresión”. NO ES IMPORTANTE lo que opina “la gente” de los linchamientos. Vecinos desaforados contra rateros en zonas liberadas no es “debatible”. Los linchamientos no tienen nada que ver con la ley del Talión. Los linchamientos no tienen NADA que ver con NINGUNA forma de justicia. Lo que debemos hacer como sociedad es tratar de impedir, repudiar, prevenir, lo más que podamos, los estallidos de odio, provengan de donde provengan. Las redes sociales son, muchas veces, una industria de la injuria sistemática. Todos los días, todas las horas del  día, durante años y años, uno se levanta por la mañana y mira noticieros que nos sugieren que “nos van a matar a todos”.  Hemos instalado la idea de que todo el tiempo y todos los días se puede decir cualquier cosa de cualquier tema. Repito: no tiene la menor importancia preguntarle a NADIE si está a favor o en contra de los linchamientos. Sabemos que toda sociedad  está siempre al borde de que se produzca un estallido de odio. Luciano Arruga luego de ser hostigado y torturado cuando se negó a robar para la policía, continúa desaparecido. El lenguaje del odio lleva implícito que DEBE haber linchamientos en forma ilegal y sin que uno se entere. Nuestras cárceles están llenas de presos que son linchados, diariamente y en cámara lenta. La parodia de Capusotto dice, con sarcasmo y humor, lo que podemos ver, leer y escuchar todos los días. Los linchamientos son homicidios calificados. No estoy diciendo que no tiene que haber un plan de seguridad serio e integral, pero esa es otra discusión. 

Post Scriptum: 1) PRIMERO hay que repudiar enérgicamente lo que ocurrió, y luego discutimos sobre la coyuntura política; 2) Mi visión de la seguridad no se reduce al "progresismo". Mi conocepción no se aleja mucho de lo que Marcelo Saín dice acá; 3) El rol de los medios entra en la discusión sobre qué tipo de sociedad queremos ser, con lo cual reducirlo a "kirchnerismo/cristinismo" vs "anticristinismo" es una simplificación inconducente.

lunes, 31 de marzo de 2014

ERIC CLAPTON, GINGER BAKER Y JACK BRUCE: CREAM

"Dicen que inventamos la música de fusión, pero yo no sé qué mierda es eso (...) Y también dicen que con Cream fuimos los padres del havy metal: deberíamos haber abortado" (Peter Edward "Ginger" Baker, baterista de uno de los tríos más grandiosos de la historia del rock)

domingo, 30 de marzo de 2014

LA ESTUPIDEZ, LA COBARDÍA Y LOS LINCHAMIENTOS

El problema no es que los estereotipos sean falsos, el problema es que son incompletos. Yo a veces, seguramente más veces de las que querría, me comporto como un cobarde. Otras veces me porto como un estúpido... En ocasiones soy una combinación de estúpido y cobarde casi en partes iguales. A ustedes posiblemente les pase algo parecido. No hay que confundir a los estúpidos con los tontos, con las personas de pocas luces intelectuales: los bobos pueden ser también estúpidos, pero su escasa brillantez les quita la mayor parte del peligro. Lo alarmante es que incluso un destacado economista, un gran profesional o un abogado exitoso pueden ser terriblemente estúpidos. La estupidez es una categoría moral, no una calificación intelectual. Un tipo que le patea la cabeza a un joven carterista, o supuesto carterista, que está tirado en el suelo, tal vez sin siquiera haber presenciado el hecho, porque "se enteró" o "le dijeron" que se trata de "un chorro", se comporta como un cobarde y un estúpido. De más está decir que el ladrón que cree que un objeto es más valioso que la vida humana, porque entre otras cosas confunde ser con tener, se comporta como un cobarde y como un estúpido. Sé que la explicación es un poco más compleja, pero hoy tenía ganas de decir esto. Hipócritas lectores, mis semejantes, mis hermanos, ustedes y yo podemos llegar a ser "linchadores" en potencia, porque la estupidez está acechándonos a la vuelta de la esquina.

Aquí, dos motociclistas recibieron una golpiza tras ser confundidos con ladrones.

Aquí, intentaron linchar a un pibe en Palermo. Los ejemplos podrían multiplicarse.



Otra cosa distinta, que sí me parece bien, es cuando los vecinos se organizan entre ellos para protegerse, trabajando en comunión y comunicación con la policía. Esa sí es una conducta cívica: se juntan, se organizan, discuten entre sí, etc. Eso es acción, no reacción. Además, desconocer el rol de los policías que bajo una estructura mafiosa obligan a robar a muchos pibes de barrios carenciados, liberando la zona, y pretender que haciendo catarsis con un pendejo que está tirado en el piso están luchando contra la inseguridad, es no entender un carajo. En Rosario, el gran problema es, entre otras cosas, la falta de conducción política, el dejar que la policía se autogobierne. Hay policías que participan activamente del negocio del narcotráfico, la trata de blancas, el juego. Si alguno piensa que salir a linchar en masa soluciona algo, no entiende un carajo.

No estoy queriendo sugerir que el kirchnerismo o el macrismo o la clase política no tenga responsabilidades: lo de Rosario era sólo un ejemplo. La política de seguridad de Scioli me parece muy mala. Aquí, aquí y aquí, Marcelo Saín aporta elementos para enriquecer la discusión.

domingo, 23 de marzo de 2014

CHIMAMANDA ADICHIE CONTRA LOS PREJUICIOS Y LA PEREZA MENTAL

Si pinchan aquí pueden leer un muy interesante relato de la novelista nigeriana Chimamanda Adichie, en la que nos cuenta su experiencia sobre su identidad "africana" y el peligro de cierta colonización mental.

Post Scriptum: modifiqué el título para que los eunucos, en lugar de bufar, le presten atención a la mujer del video más que al autor del blog.

sábado, 1 de marzo de 2014

ODO MARQUARD Y LA FILOSOFÍA

Me gustó mucho una frase que leí, citada por Savater: 

"Los filósofos que sólo escriben para filósofos profesionales, actúan de un modo casi tan absurdo como actuaría un fabricante de medias que sólo fabricase medias para fabricantes de medias". (Odo Marquard)

Podría decirse lo mismo de muchos críticos de cine, cuyo estilo pareciera estar dirigido exclusivamente a críticos de cine, en lugar de a personas que disfrutan y se apasionan mirando películas. 

Y abogados que sólo escriben para impresionar a otros abogados, y así siguiendo.