sábado, 12 de abril de 2014

WHY LEAVE ME HANGING ON A STAR?



Why leave me hanging on a star?
When you deem me so high…
When you deem me so high…
When you deem me so high.

And why leave me sailing in a sea?
When you hear me so clear…
When you hear me so clear…
When you hear me so clear.

And why leave me hanging on a star ?
When you deem me so high…
When you deem me so high…

When you deem me so high.

jueves, 10 de abril de 2014

"HABLÁLE A LA GENTE, NO SE TE ENTIENDE". EL FASCISMO DE LA ESTUPIDEZ

Cuando un funcionario público o un "intelectual" serio va a la televisión, debe someterse al fascismo de la estupidez. 

"Vas ahí y te gritan, te interrumpen, te dicen que no se te entiende. Es una performance de menoscabo y humillación". (A. Kaufman).

"Explicále a la gente para que te entienda", "traducíle a la gente", "no te entiendo, explicámelo más claro". Karl Kraus: "El secreto de la demagogia es parecer tan tonto como su audiencia, para que esta gente se piense a sí misma tan inteligente como el demagogo".

A los políticos que se hacen respetar, que no se someten al ritual del griterío histérico, no los perdonan. Los injurian. El político debe tener "buen humor", debe ir a Gran Cuñado y reírse con su imitador.

ALGO MÁS SOBRE LOS LINCHAMIENTOS Y EL ESTADO DE DERECHO

Más allá de que se trata de datos de 2010, no viene mal recordar información útil que contradice o cuantimenos complejiza cierto discurso exageradamente conspiranoico acá y acá. Independientemente de ello, me parece importante lo que dice Martín Böhmer, profesor de derecho de la UBA y la Universidad de San Andrés, aquí. Cuando se sugiere que “subir las penas disminuye el delito”, se está haciendo referencia a una proposición empírica. No hay posibilidad de confirmar o desmentir ese aserto sino es con datos. Pues bien, el Poder Judicial, incluyendo las facultades de derecho, padecen de una gran carencia en la producción de estudios de campo y estadísticas sólidas. Lo mismo pasa si alguien dice que la disminución de la inseguridad se relaciona directamente con la distribución de la riqueza: para eso necesitamos más producción de empiria, y menos confusión entre "pensar" y "reordenar nuestros prejuicios". Eso por un lado.

Por otro lado, toda vez que se habla de “inseguridad”, no falta el exaltado que te arroja un puñetazo verbal: “¿qué harías si violaran y mataran a tu madre/novia/esposa/hijo?”. La respuesta es no lo sé: probablemente intentaría ejercer la venganza. Decir “garantismo” y/o “derechos humanos” refiere en parte a que el Estado, como la institución que detenta para sí, en última instancia, el monopolio de la coacción física legítima, le expropia al individuo la facultad de vengarse y lastimar a un tercero. Puertas para adentro, el Estado no tiene derecho a meterse en mi vida privada. Esa sería una visión "liberal", en el mejor sentido de la palabra. Está claro que existen otras visiones alternativas, más "hacia la derecha" o más "hacia la izquierda", por así decirlo.

Pero no nos vayamos por las ramas y leamos un muy buen aporte de un anónimo autodenominado “Basurero”, que puede verse aquí.

Cito el artículo in extenso, porque me parece útil para reflexionar. Respecto de la "criminología mediática", pusimos algo acá:

En plena ola de una pretendida “justicia por mano propia” o linchamientos al por mayor, difundida (¿propiciada?) por los medios masivos de difusión, donde se pueden ver verdaderos “linchamientistas” por acción u omisión (omisión de una condena clara de los mismos), este humilde servidor público propone parar la pelota un poco y observar el panorama, para sacar alguna conclusión que pueda ayudarnos a aclarar nuestra visión.
Empecemos por repasar dos hechos delictivos que sucedieron en estos días en la misma ciudad, Rosario, de acuerdo a lo que dijeron los medios:



Primer linchamiento en Rosario.

Dijo Tiempo Argentino:
“Una joven de 21 años fue asaltada en Rosario. La zona de Liniers y la cortada Marcos Paz fue el escenario del arrebato, le sacaron la cartera. David Moreira de 18 años fue linchado por los vecinos, minutos más tarde. La versión difundida por la joven robada –puesta en boca de su abogado– señala que Moreira sería el ladrón. El estado de shock no le impidió identificar a Moreira. Lo reconoció pese a la brutalidad de la golpiza, ya que el rostro del joven se hallaba desfigurado. Sin embargo, fue incapaz de identificar a ninguno de sus múltiples asesinos. Según este curioso relato Moreira en su huida fue interceptado por un grupo que lo golpeó hasta provocarle la pérdida de gran parte de su masa encefálica. Pasaron horas hasta el arribo de Moreira al hospital, y a juzgar por la información que circuló por las redes sociales, ese tiempo –diferencia entre paliza terrible y asesinato premeditado– fue garantizado por los atacantes. Esto es, desinformaron a las autoridades imposibilitando el acceso de una ambulancia para socorrerlo. No se trataba de evitar el robo, sino de matar al presunto ladrón.”

Segundo linchamiento en Rosario.
Dijo Clarín:
“(Leonardo) Medina tiene 24 años y es empleado textil. (Oscar) Bonaldi (22) es albañil. El 15 de marzo, cerca de las 6 de la mañana, iban en una moto hacia sus trabajos. Al detenerse en un semáforo de la transitada intersección de Avenida Pellegrini y Provincias Unidas, en la zona oeste de Rosario, vieron cómo se les aproximaba un Ford K negro.
“Desde el coche comenzaron a dispararles. Los jóvenes decidieron abandonar la moto –que no volvieron a recuperar– y salir corriendo, pensando que los estaban asaltando. Quienes los atacaban los habían confundido con motochorros que un rato antes habían robado una remisería.
“Medina llegó a refugiarse en una estación de servicio ubicada a 100 metros del semáforo donde comenzó la persecución. Bonaldi no tuvo la misma suerte. Entre cinco y seis personas lo alcanzaron y lo golpearon con saña. “Uno de los tipos me dio dos o tres fierrazos en la cabeza y, cuando estaba desmayado, vinieron los otros tipos. Me pegaron patadas y me sacaron las zapatillas y el gorrito”, reconstruyó Bonaldi en diálogo con La Capital de Rosario.
“Me pegaban porque decían que nosotros habíamos robado una remisería, pero en vez de golpearme, ¿por qué no llamaron a la Policía?”, planteó Oscar. Al muchacho lo salvaron un policía que custodiaba la estación de servicio y un llamado telefónico: les dijeron a los agresores que los asaltantes de la remisería ya habían sido detenidos en otro lado. En la remisería admitieron el error, y los jóvenes hicieron la denuncia por “lesiones”.”

Primero, un par de acotaciones sobre los hechos antes de adentrarnos en las conclusiones:

* En ambos hechos ciudadanos civiles (no identificados hasta ahora) intervinieron tras un robo con el propósito de ejercer la mal llamada “justicia por mano propia” contra los ladrones. En el segundo hecho, incluso utilizando disparos de armas de fuego.
* En ambos casos, el blanco de la violencia popular (linchamiento) fueron dos jóvenes que respondían al biotipo americano nativo (morocho, criollo, “cabecita negra”, etc.) y se desplazaban de a dos en moto, es decir que se los identificó principalmente por “portación de cara” y por “motochorros”, como se los caracteriza en los medios de difusión masiva.
* En uno de ellos, la víctima del linchamiento murió por causa de los golpes recibidos de parte de la turba. En el otro, un policía le salvó la vida al supuesto ladrón al intervenir y detener la golpiza a tiempo, aunque no detuvo a los linchadores ni evitó que se llevaran la moto de la víctima. Tampoco se sabe nada de las armas utilizadas en el hecho por los “justicieros”.
* El término “justicia por mano propia” podría ser catalogado de oxímoron, ya que la justicia sólo puede ser aplicada por el Estado (en representación de los ciudadanos), no por los ciudadanos en forma directa.
* La pena que la Justicia estipula para quien roba es, a lo sumo, la prisión y no la pena de muerte, por lo que los linchadores se excedieron en la aplicación “por mano propia” de la supuesta pena.

..
Conclusiones provisorias.

Analicemos ahora fríamente ambos casos con los datos que tenemos hasta hoy:

* En el primer caso, la turba enfurecida atacó y detuvo al supuesto ladrón y le propinó una furibunda golpiza hasta dejarlo inconsciente en la calle y desangrándose, impidió que intervenga el Estado (policía y ambulancia) para salvarle la vida y detenerlo para juzgarlo y condenarlo como correspondiese si era realmente el ladrón.

* De no ser por la intervención de Estado en el segundo hecho (el policía), la víctima hubiese terminado muerta como en el primer caso. Es decir, evitó un posible asesinato.

* En ambos casos los jóvenes fueron víctimas de asesinato, en el segundo caso en grado de tentativa. Por ello, los “justicieros” o linchadores son pasibles de ser acusados de asesinato, en el segundo caso en grado de tentativa.

* En el primero caso, el joven asesinado parece ser quien produjo realmente el robo, pero no lo sabemos porque no ha sido fehacientemente probado, por lo que murió siendo inocente. En el segundo, por el contrario, sabemos que es inocente porque el Estado intervino (la policía) y detuvo rápidamente a los verdaderos ladrones, que ya están procesados.

* En el primer caso, al ciudadano David Moreira no se les respetaron sus derechos humanos (ser acusado ante un juez en un juicio y, en caso de ser hallado culpable, ser castigado con la pena que estipula el Código Penal). La intervención de los linchadores o “justicieros” evitó la del Estado (adrede), lo que hubiese posibilitado aclarar el hecho y castigar a los verdaderos culpables, el mismo Moreira y su cómplice, de haberlo sido, o que estuviese vivo y en libertad si era inocente.

* En el segundo caso, la intervención del Estado le salvó la vida a Oscar Bonaldi y sus derechos humanos no fueron avasallados; de no haber sido detenidos los verdaderos ladrones, Oscar habría sido detenido y acusado ante la Justicia y, por lo tanto, encontrado inocente, ya que sabemos fehacientemente que lo es.



Ahora bien, como sabemos todos, las posibilidades de error en la condena o absolución de un ciudadano acusado de un delito ante la Justicia existen, pero con estos casos de “justicia por mano propia” vemos fehacientemente que las posibilidades de error son infinitamente mayores (y pueden costar vidas). Esto es así porque en la intervención de “la gente” o la turba enfurecida de “ciudadanos indignados” no existe un procedimiento diseñado, reglado y metódico que nos garantice un resultado justo, tanto para la víctima como para el acusado, y eficiente para castigar a los delincuentes y defender los derechos de todos indistintamente: lo que se denomina Justicia.


Esto que describimos no es otra cosa que el respeto de los llamados derechos humanos; algo que muchos comunicadores o medios de difusión masiva nombran despectivamente o denigran sin saber qué son, o desconociéndolo adrede para ocultar su propia ideología, contraria al derecho.

Finalmente, un pretencioso consejo de parte de este humilde servidor público para los partidarios de los “linchadores” o “vecinos indignados”: aprovechemos la lección que recibió en carne propia Oscar Bonaldi sobre lo que son sus derechos humanos. Que son los mismos que les corresponden a todos los ciudadanos involucrados en ambos hechos: las víctimas de los robos, las víctimas de los linchamientos, los verdaderos ladrones y los linchadores o asesinos de ambos casos. Esto último lo podemos sintetizar en que todos tenemos derecho a que el Estado intervenga para asegurarnos nuestros derechos humanos, porque ninguno de nosotros está exento de ser objeto de una falsa o errónea acusación similar o muy distinta a la de Oscar Bonaldi o la de David Moreira. Y esto puede darse en cualquier tipo y escala de transgresión a la ley; lo que puede ir desde ser acusado por cruzar una luz roja, por un exceso de velocidad, por un control de alcoholemia, por un accidente automovilístico, por atropellar a un peatón, por matar a alguien en defensa propia, en riña o luego de un estado de desequilibrio emocional. O aún por hacerlo con dolo o alevosía, porque quien comete un delito no deja de tener derechos humanos, porque sigue siendo humano.
Todos tenemos derecho a que el Estado intervenga para aclarar los tantos y aplicarnos una pena si corresponde, y en forma proporcional al tipo de delito que cometamos. Aún con todos los defectos que sabemos que tiene. Siempre será peor si lo hace una turba enfurecida, sin reglas claras y guiadas por el odio y la venganza, como vimos más arriba.

Aunque parezca mentira, esto se supone que la sociedad argentina ya lo había aprendido después de la última dictadura, cuando la Justicia fue reemplazada por “grupos de tareas” y las cárceles por campos de concentración. Cuando nuestros derechos dependían del capricho de algunos privilegiados armados y sus partidarios o cómplices, y las penas también.

Y hoy vemos que hay ciudadanos que ante la afectación (robo) de un bien material (billetera, dinero, reloj, moto, etc.) propio o ajeno (lo que constituye un delito menor) reaccionan pidiendo o, peor aún, ejerciendo la mal llamada “justicia por mano propia” o, mejor dicho, venganza por mano propia. Lo que puede terminar, como vimos, en un asesinato. Estos linchamientistas pretenden cambiar un supuesto ladrón menos por decenas de nuevos asesinos, a la voz de “comamos al caníbal”.


Pero en la misma Argentina también hay ciudadanos que ante la afectación del bien más preciado o los derechos fundamentales de todo ciudadano (secuestro, desaparición, tortura, asesinato) reaccionan solicitando pacíficamente al Estado que actúe de acuerdo a derecho. No un día sino por años, décadas, movilizándose en contra inclusive de la mayoría de sus conciudadanos y del mismo Estado, sumando voluntades en un trabajo de hormiga, evitando tozudamente el camino más corto de la venganza y tragándose el odio y la indiferencia de los demás hasta lograr que el Estado ejerza la Justicia. Como hicieron y siguen haciendo los organismos de derechos humanos (Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, Familiares y Víctimas de la represión ilegal, Susana Trimarco, etc.). Pero no sólo para que se respeten sus derechos individuales sino también los  de todos los demás.



Esperemos que estos días de debates casi primitivos no pasen de ser sólo una distracción pasajera en la conciencia republicana y democrática de nuestro pueblo, y no el comienzo de una espiral de violencia que no sabemos dónde puede terminar.

domingo, 6 de abril de 2014

EL ODIO Y LA INJURIA COMO HECHO POLÍTICO

En éste video, Alejandro Dolina criticaba la polarización del debate político a partir del mensaje de un oyente que creía firmemente en todas las denuncias de Jorge Lanata:

“Siento que nada bueno puede hacerse sin tener un negocio turbio detrás. Esto es Lanata”. Lo interesante es que Dolina se cuida de injuriar a Lanata, simplemente dice que “si alguien está desilusionado porque la situación del país es mala y porque no se puede hacer nada sin tener un negocio detrás es que le cree todo a Lanata. No importa si es cierto o no es cierto, lo que importa es la metodología. Si vos estás interesado en una situación de destitución, lo que tenés que hacer es exactamente esto, y lo mejor que podés conseguir es que alguien dé por cierto todo lo que vos decís, que la situación del país es mala y que no se puede hacer nada serio en el país sin tener un negocio turbio detrás”.

Por si hiciera falta, aclaro que me interesa discutir el discurso de Lanata, y A PARTIR de Lanata, aunque al hacerlo deba aludir indefectiblemente a su persona. Los "debates ad hominem" son, casi siempre, injurias que estimulan el odio y no desembocan en nada bueno.

Digresión: Respecto de la “situación de destitución”, la postura de Lanata -cercana al discurso de Lilita Carrió- es clara: “tenemos que sacar a esta gente, votando a otra gente (...)esta historia no da para más”. En ese sentido me parece más honesto que jugar a ser independiente. El tema es que hay que sacar a esta gente, ¿votando a qué gente? Porque no podemos importar demócratas impolutos desde Saturno para que nos gobiernen. En fin, prosigo.

Dolina no sugiere que las denuncias son ciertas o falsas, sino que le importa señalar que la instalación de la cosmovisión que cree que los políticos son todos chorros, y que nada puede hacerse sin que intervenga un negocio turbio, es el principal triunfo de cierta tendencia propia del discurso "lanatiano". El triunfo de Lanata no es luchar por la verdad, sino instalar la idea de que la política es algo sucio, feo y sospechoso. ¿Cuál es la lectura parcial que puede hacerse, sin forzar demasiado sus palabras? Dejemos todo en manos privadas, porque el Estado está lleno de corruptos y de ladrones. Esa visión tiende a dejar todo en manos de la “plutocracia”.

Más adelante, Dolina ilustra su argumento con un ejemplo histórico, tal vez demasiado extremo,  acerca de la situación de judíos y palestinos en Israel. Nos dice que al principio la convivencia era medianamente posible, más allá de algunos incidentes aislados, “hasta que el odio fue creando ofensas de carácter creciente, y entonces aquella región se convirtió en lo que es hoy: un lugar que no tiene solución, salvo la aniquilación del otro”.

Independientemente de qué tan rigurosa es la interpretación histórica que Dolina tiene sobre el conflicto árabe-israelí, su argumento se sostiene: la escalada de odio puede ocasionar ofensas de las que difícilmente se pueda regresar. Y antes de que los eunucos bufen, aclaro que en la parte final Dolina le habla a Jorge Dorio, su compañero, y le dice que se debe tener cuidado en la entonación con que nos referimos al otro. Allí, se está refiriendo a 678.

Sobre 678 y el accionar de los "medios Spolski", ya dijimos algo en el siguiente post, a propósito de una charla entre Alejandro Kaufman y Barragán:


Retomando, y sirviéndonos de las palabras del sociólogo francés Pierre Bourdieu:

 “Los periodistas despliegan todos los días ese poder de construcción y constitución de la difusión masiva, por el hecho de publicar o no publicar los temas que surgen –hablar de una manifestación o dejarla en silencio, dar cuenta de una conferencia de prensa o ignorarla, resumir de modo fiel o inexacto, deforme, favorable o desfavorable- o incluso por el hecho de colocar títulos y leyendas o etiquetas profesionales más o menos arbitrarias, por exceso o por defecto –por ejemplo, la etiqueta de ‘filósofo' por el hecho de transformar en un problema algo que no lo es, o viceversa. Pero pueden ir mucho más lejos, con total impunidad, respecto de las personas o de sus actos. Podríamos decir, sin exagerar, que poseen el monopolio de la difamación legítima”. (En Bourdieu Pierre, “Pensamiento y acción”, Ed. Libros del Zorzal, Capítulo 9, págs..  53-54)

Lo que hace Bourdieu es parafrasear la famosa definición weberiana del Estado como aquel que detenta el “monopolio de la coacción física legítima”, aplicándola al periodismo.

La capacidad de injuriar que tienen los medios masivos de comunicación es muy fuerte: pueden instalar sospechas de corrupción -fundadas o infundadas-, difundir públicamente un video íntimo de una persona pública que tiene sexo con su pareja, extorsionar, etc. Este poder los convierte en un arma potencial de linchamiento público.  Por eso se dice, con buen tino, que los medios privados TIENEN UNA FUNCIÓN SOCIAL, y por tanto la deben ejercer con especial honestidad intelectual y responsabilidad cívica.

Respecto del odio, rescato el siguiente comentario de Oscar Cuervo en éste post de Abel Fernández :

Oscar Cuervo dice (enero 29, 2012 en 5:28):

“Yo por primera vez en mi vida puedo entender la histórica persistencia del antiperonismo. ¿Cómo puede ser que haya habido durante décadas una identidad política tan fuerte que sólo se define por su “anti”? Me deja perplejo esa falta de definición por la positiva. ¿Quién lideraba políticamente el antiperonismo? ¿Aramburu? ¿Rojas? ¿Los radicales? ¿El socialismo democrático? Nahhhh… No lo lideraba nadie: o mejor dicho: lo lideraba Perón, pero negativamente: era un vasto colectivo social que se regía por abominar todo lo que hiciera Perón y todo lo que fueran los peronistas. A falta de una conducción política, el antiperonismo produjo emergentes culturales. Uno puede recordar el “Viva el cáncer”, las estatuas de Evita, que mi mamá me contaba que los arrancaban de sus pedestales y las arrastraban por cuadras y cuadras, el secuestro del cadáver de Evita que solo logró mantener viva la presencia de “esa mujer” en el pueblo argentino, las burlas despiadadas de Borges y Bioy Casares… Esa energía política reactiva (porque se regía por idénticas dosis de odio, miedo y asco a un sector social mayoritario y proscripto) definió que el antiperonismo se mantuviera como un bloque muy poderoso y sin embargo incapaz de generar un liderazgo político alternativo. Los antiperonistas se definieron en relación a Perón y al peronismo, contra él y ellos. Así les fue.



Yo no viví esa época, pero por supuesto, viendo el tipo de impotencia política que late en las expresiones de odio anti-k, me puedo imaginar una continuidad. Estamos en una época intensamente kirchnerista y uno de sus principales síntomas es el odio antikirchnerista: desde un Mariano T hasta un Quintín, desde la Carrió hasta Caparrós, desde Susana Viau hasta Huilli Raffo, el odio se acrecienta en la medida en que Néstor y Cristina (y creo que Cristina mucho más que Néstor) se transforman para ellos en una obsesión morbosa. Casi una fascinación, no pueden sustraerse de mirar cada discurso de Cristina para encontrar nuevos motivos para odiarla. Y creo que el odio se acrecienta en la medida en que Cristina acierta, tiene éxito, toma decisiones correctas y triunfa en la esfera decisiva del apoyo popular. Cuanto más acierte y cuanto más apoyo obtenga, no esperemos que estos anti-K moderen su odio, porque el efecto es contrario: lo aumentan. Me parece que estos son más kirchneristas que los kirchneristas como yo, porque ponen un monto de libido tan fuerte en odiarla que si no la tuvieran ahí sus personalidades se desestructurarían.

No sé dónde buscar el fundamento de este extraño fenómeno, pero hay una prueba: están tan capturados por el odio a Cristina que no pueden consolidar un liderazgo que los contenga. Ahora están obsesionados con la re-reelección y en su alarma puede comprenderse que no se detuvieron en pensar que en estos 4 años tienen que parir un proyecto alternativo, o construir un liderazgo. No. Su pesadilla es figurarse que en 2015 tampoco tendrán a nadie y que Cristina, después de 12 años de gobierno kirchnerista les ganaría fácilmente.

Creo que este fenómeno (particularmente intenso en la pequeño burguesía ilustrada) se nutre de tradiciones culturales más que de intereses económicos. Probablemente con cualquier otro gobierno esta pequeño-burguesía estaría peor, pero solo cuando vieran a Cristina derrocada o muerta (como fantaseaba Lilita hace años) saciarían su sed.

Por supuesto, no le creo una palabra a Mariano T cuando dice que este odio se los produce las expresiones del verticalismo, los soldados de Cristina y la descalificación a los traidores, porque este tipo de expresiones se dan en un sector muy reducido de la militancia kirchnerista, mientras que el factor decisivo de los triunfos políticos se encuentra en los millones que votan con un criterio más aplacado y sensato: votamos a Cristina porque estamos más o menos bien y con cualquier otro estaríamos bastante peor. Mientras los antiK no capten este dato tan sencillo, seguirán cociéndose en su propia salsa”.

Algunas palabras con respecto al discurso de Lanata:

Me pareció interesante una reflexión sobre Lanata hecha por un kirchnerista, autodenominado Bosnio: 


“Lanata, como tantos otros periodistas (el prefijo periodista se utiliza muchas veces con la liviandad con la que se usaba el de ingeniero con Blumberg), no hace periodismo hoy, no busca mantener informado a su público de los diferentes sucesos que ocurren. Tampoco es un filósofo en busca de la verdad última, profunda. Es un actor político (actor en sus varias acepciones) como podría ser un dirigente a cargo del comité de la circunscripción 14. La única excepcionalidad es que no se trata del comité de un partido político tradicional, sino de un grupo de empresas que actúan como partido político no-electoral (permítaseme el oxímoron) o no-partido.

La estrategia que este no-partido ha escogido para aumentar su capacidad de influir sobre la cosa pública es, en particular, la de estimular el franco rechazo al gobierno nacional, a todas sus medidas, a sus colaboradores, aún a su estilo, pero en forma más amplia consiste en erosionar la credibilidad en el sistema político electoral. Para el éxito de esta estrategia, como para la de cualquier otra, es clave convencer a la mayor cantidad posible de ciudadanos, de periodistas y de políticos, entusiasmarlos, llevarlos a que reflexionen sobre la realidad basados en las estructuras que más benefician al no-partido, con las ponderaciones de los hechos y focalizando en los detalles que más convengan a la estrategia. Y la forma más legítima de hacerlo es por la prédica.

La existencia de organizaciones empresarias que hacen política sin encuadrarse en el formato de la política electoral es un vicio que tienen todas las repúblicas del mundo aunque la Argentina se destaque en esta materia. Es un yuyo que se ha ido en vicio y que habrá, al menos, que ir podando.

Pero éste es el marco general, el sustrato, no es Lanata ni los demás dirigentes de este mega comité que es la pantalla de Clarín. Es una situación que lo precede y que esperamos se vaya corrigiendo con la implementación de la ley de medios y el despertar de los partidos políticos y la militancia. Él está a cargo de un comité de este partido Plutocrático y como tal debe buscar fortalecer la sensación de pertenencia de sus seguidores, darles razones para querer pertenecer más y más a este no-partido, empujar la estrategia partidaria, debilitar las estrategias de los partidos competidores, etc.…

En esta función Lanata ha sido razonablemente exitoso.

(...) 

A diferencia de tanta repetidora, al estilo del Gran Joaquín, el serio Santo, el reflexivo Castro, el jovial Majul, el amigable Leuco o Mariano el latinista, que se limitan a repetir con diferentes tonos y gestos el mismo titular de Clarín, el mismo contenido que alguien en Clarín se tomó el trabajo de crear, Lanata suele crear su propio contenido. Puede ser carne podrida, pero es de su propio matadero. Crea contenido de la nada, contenido moderno, joven, con twitteros, blogueros, La Cámpora, etc... que alimenta la ametralladora catódica por varios días, llena el alma de quienes buscan una razón más para detestarla a ELLA, para mofarse de todos los políticos en general y en especial de los simpatizantes K.

Si fuera nuestro partido, valoraríamos más a un Lanata que a un Leuco. Leuco repite lo mismo, como quien retransmite la cadena. Lanata inventa. Por supuesto que quien inventa arriesga y mucho de lo que inventa no pasa ninguna prueba de rigor. Pero ahí cruzaríamos al campo del periodismo o de la investigación, que nada tienen que ver con todo esto.

No juzguemos aquí si además podría hacer periodismo, si con los mismos recursos podría haber hecho mejores investigaciones (...) 

Critiquemos a Lanata por el no-partido al que pertenece, pero lo que hace para ese no-partido es razonable. No es el resultado de un idiota ni de un error.  


De Lanata no hay que burlarse, a menos que nos burlemos como chicana. Podemos hacerlo para erosionar su prestigio, enmarcados en la misma puja por la arena política. Pero en la intimidad de la reflexión, sepamos que hace bien lo que se propone. Con un equipo de investigación mínimo, con muy poco tiempo para producir, cada domingo lanza un fuego de artificio que deja a su audiencia con las baterías del rechazo y cierto desprecio totalmente recargadas. Qué más se le puede pedir a un responsable de un comité?



Tampoco nos enojamos con Lanata. Podríamos decir que jugó bajo las reglas del buen difamador. Busca ocasionar el mínimo daño personal que le permita el daño político buscado. No hay saña, no hay bronca en la tarea.

Sí pudo haber razones de enojo, ideológico, preferencias culturales y, por supuesto, de dinero, prestigio, reconocimiento personal detrás de su aceptación para dedicarse al comité de tan particular partido. Pero luego hace lo que su función le pide que haga y, al comparar con el resto, no lo hace del todo mal.

Así como tampoco creemos que Clarín equivocó su estrategia, aun cuando no logró los frutos que esperaba y la paliza de Octubre fue una derrota inocultable. Pero una derrota no permite asegurar un error, hay derrotas que son el mejor camino posible para un sector.

(...) En aquel entonces (el Bosnio habla de la época de Menem) la plutocracia había logrado instalar su modelo como una necesidad política para cualquier otra fuerza que quisiera ganar, más allá de aquella que había lucrado (electoralmente) con ella. Hoy Clarín logra "envenenar" el proyecto lo suficiente como para que ningún opositor intente apropiarse de él para sus promesas electorales. "El que lo toca, pierde" pareciera ser el mandato instalado y es sin duda un mérito, visto desde sus intereses.



Otro éxito de la estrategia Clarín es haber logrado que la clase política, por fuera del gobierno nacional, sostenga que las mejoras ocurridas han sido fatalidades inevitables traídas por los vientos de cola del exterior. Pocos discursos más despectivos hacia la acción política en general que éste, pocas ideas vacían de valor a la clase política más que ésta. "Si es todo cuestión de vientos, ¿por qué mejor no nos ahorramos todo este despelote de votar y mantener diputados, opositores, oficialismos, etc.?" es la pregunta que inevitablemente se instala en el ciudadano una vez que ha comprado la idea del viento de cola. Los ganadores de esta idea no son los opositores electorales, sino todos aquellos que se benefician con la debilidad del vínculo entre la sociedad representada y sus representantes, entre otros las grandes empresas”.

Termino este post, inusualmente extenso, con una cita bastante conocida, de Bertolt Brecht:

“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.


Post scriptum: sé perfectamente que los antikirchneristas furiosos creerán que la mía es una defensa corporativa del kichnerismo. La verdad es que creo que poco puede hacerse para tratar de intercambiar argumentos con un "talibán", ya sea k o anti k.

Lo que sí me interesa demostrar es que si parte de la oposición sigue presa del antikirchnerismo en automático, las chances de idear y llevar a la práctica un proyecto político superador, morirán antes de comenzar. Tampoco creo en el "mantener lo bueno y mejorar lo malo", como suele decir Massa, si no se me dice cómo lo piensa hacer. 

Nota: el posteo es del 26 de mayo de 2013, y está sacado de otro blog. Por eso los "anacronismos".

INTERESANTE CHARLA DONDE ALEJANDRO KAUFMAN REFLEXIONA SOBRE LA VIOLENCIA SIMBÓLICA, LOS DERECHOS HUMANOS, LA DEMOCRACIA Y LOS MEDIOS

¿Hasta qué punto cabe naturalizar el hecho de que Jorge Lanata lleve un cerdito a unestudio de televisión y lo compare con Orlando Barone, en un programa periodístico que pretende estar hablando de política?

La degradación del otro, el insulto, sólo busca desmoralizarte, llevarte a reaccionar. El mismo Lanata, hace un tiempo, criticó a Kicilloff porque se fue en silencio en lugar de pararse a argumentar contra quienes lo insultaban en el buquebús. ¡Un delirio! Una de las pocas reacciones posibles ante quienes te patotean, es huir del lugar para no echar más leña al fuego.

Está claro que cuando, luego de invitar a Beatriz Sarlo a 678 para debatir, se le pega durante una semana entera, se está haciendo algo similar. Beatriz Sarlo es una figura respetuosa, que merece una consideración diferente a la que impera en la maquinaria mediática de picar carne.

La "canción de los parecidos" de TVR, ¿está muy lejos del humor contra el débil de un Tinelli o un Miguel del Sel? ¿Qué tan democrática es la práctica de contratar un enano para disfrazarlo y burlarse en Duro de Domar?

Y con esto arribamos al concepto de “violencia simbólica”, un invento conceptual de Pierre Bourdieu.

Pero, ¿qué es la violencia simbólica, en términos coloquiales? Podría decirse que es un discurso sistemático que por lo general precede a la violencia física. La violencia nunca o casi nunca ocurre “en frío”, sino que viene sustentada por la injuria sistemática. Para ser considerado sujeto de derechos humanos, primero te tienen que considerar un ser humano.

Cuando alguien te compara con un cerdo sepulta la posibilidad de todo tipo de intercambio de ideas. Para no poder discutir con una persona, o para dejar de considerarla sujeto de derechos políticos, lo mejor es reducirla al nivel de una basura.


Todo esto que digo fue tratado en el transcurso de un diálogo muy interesante entre Barragán y Alejandro Kaufman, que pude escuchar gracias al siguiente post de Oscar Cuervo:

Les corto y pego algunos fragmentos, pero no la transcribo completa porque es demasiado larga:

Kaufman: "La violencia simbólica es una violencia que no es física pero tiene un correlato y consecuencias eventualmente físicas. Y precede a la violencia física. Siempre que va a haber violencia física viene precedida por la violencia simbólica. Nadie se pelea en frío: mojar la oreja, insultar, etc., y luego se legitima socialmente. En los colectivos sociales la violencia no ocurre de repente. Cuando se trata de situaciones de linchamiento, de discriminación, de racismo y de genocidio antes hay una sistemática situación de violencia simbólica que puede durar mucho tiempo y que se parece mucho a lo que está ocurriendo en estos años. Todavía no se comprende bien ese problema, el peronismo no lo comprendió –por buenas razones, no por malas razones-porque es un movimiento político y no se vive a sí mismo como víctima, sino como resistente, como luchador. Hay un conflicto entre defenderse de la violencia simbólica y hacer política. Si el peronismo no fuera como es, si se hubiese puesto en una posición de víctima –y esto no lo digo peyorativamente porque lo podría haber hecho- te puedo asegurar que la masacre de 1955, de centenares de personas en la Plaza de Mayo, crimen de lesa humanidad indudablemente, sería recordado y conmemorado como el peor atentado de la historia argentina. Y eso no es así: en la propia resistencia peronista se hablaba de bombardeos, como si no hubiera muerto nadie ahí. Esto se justifica en las luchas políticas, tiene una lógica. En las democracias modernas las cosas han cambiado un poco y aparece la problemática de los derechos humanos. Y los derechos humanos están relacionados con combatir la violencia simbólica, porque esta precede a las atrocidades. Carrió, por ejemplo, no está loca, lo que hace es construir un arma letal de tipo verbal que está disponible para cuando sea necesario usarla, que es un arma linchadora. Cuando ella el otro día dijo que es "el fin del fascismo, y lo que ahora viene es Rumania y Roma", está hablando de Ceaucescu y Mussolini, que sabemos cómo murieron: está haciendo un llamamiento al linchamiento de la presidenta.


Esto nos lleva a una de las debilidades que tenemos en este momento, una de las cuales radica en que esto no es una discusión sobre argumentos; esta no es una discusión sobre la verdad y la mentira. ¿Cómo se explica que alguien pueda mentir sistemáticamente y con completa impunidad todos los días? Porque lo que hacen no es representar la realidad, sino insultar. Cuando vos insultás, cuando alguien te compara con un cerdo [como hizo Lanata con Barone], eso implica el ejercicio de una violencia que sepulta la posibilidad de todo diálogo. Si vos querés abrir un diálogo con una persona tenés que interrumpir ese comportamiento, disculparte, arrepentirse, rectificarte, etc.; alguien te grita y te insulta, no está hablando con vos, entonces vos no le podés replicar con argumentos.

Barragán: Ahí hay un nivel de psicopatía, porque el mismo tipo que te dice que sos un ladrón y que sos un chancho, te dice "vos sos un fascista que no querés conversar/debatir conmigo".

Kaufman: Mirá, yo cuando le explico esto a mis alumnos les digo lo siguiente: el insulto es un sustituto de la mancha. Acá estamos los dos sentados. Suponte que ahora cayera un balde lleno de excrementos, de algo maloliente. Vos no pensás de mí que yo soy eso, pero yo no me podría quedar sentado acá, tendría que ir a bañarme. No importa que el insulto sea verdad o mentira, lo que importa es que hace imposible que el insultado pueda permanecer frente al otro. La injuria, el insulto, busca vulnerarte, mancharte, de modo que vos no puedas permanecer sentado en el mismo lugar. El que te insulta lo que busca es debilitarte, desmoralizarte. Clarín, entre otros, lo que hace es insultar, injuriar, todos los días, todo el tiempo. Eso produce un efecto.  Vos fijáte que 678, por momentos, produce un efecto de sublimación. Varios funcionarios públicos que han asistido al programa van allí a hacer catarsis. Es una cosa muy interesante que no se ha debatido. Eso pasó con Kicilloff, pasó con Abal Medina y ayer pasó con Juliana Di Tullio. Van allí a expresar el sufrimiento y la mortificación que padecen con todo eso que ocurre. Esto no tiene un valor políticamente relevante, pero sí desde el punto de vista humano.

Barragán: Esto no es que hay un grupito de inadaptados, está el poder detrás de todo esto.

Kaufman: Pero el poder ha hecho eso en toda la historia: con los esclavos, con las brujas, con los judíos, con los negros, con los colonizados, con los indios. Es lo que pasaba en los campos de concentración de la Esma: primero tenés que hacer que esa persona deje de ser persona, que se convierta en una basura. Lo que hicieron los genocidas es organizarlo sistemáticamente para que funcionara en serie, como una línea de montaje. En la vida común también ocurre,  en otra escala evidentemente muy diferente, pero no es ajena a eso. Busca derrotar al adversario a través de esos métodos, no le da cuartel, no lo puede escuchar, no puede convivir con él.

El problema de fondo de la Argentina es que las clases dominantes no pueden aceptar el piso que estableció el primer peronismo. No es una cuestión de que argumentes nada, porque no lo quieren aceptar, quieren borrarlo, volver a como era antes, quieren volver al año 40. Luego del 17 de octubre cambiaron las cosas. Es una cuestión de distribución de la riqueza y de derechos. ¿Sabés lo que produce tanto odio? La persona que adquirió derechos es otra persona, no la podés tratar como una basura. El obrero argentino no es barato, no es como el chino o el africano, sino es alguien que cree que tiene que ganar mucha plata. Cuando el obrero argentino no tiene ese piso lucha, hace el Cordobazo, resiste... (...)

Las clases dominantes no aceptan eso, no aceptan tener una economía que sea compatible con este piso de derechos. ¿Por qué el peronismo es la única opción? Porque si es derrotado, lo que viene después es borrar todo. Eso está en el aire, de esos hablamos todos (…)

Barragán: Frente al insulto permanente, ¿entonces por qué después nos parece una perversión el binarismo? ¿Qué otra cosa se puede hacer que no ser binario ni estar de aquí o de allá?

Kaufman: El problema del binarismo es que es ineficaz. Si el que te insulta te lleva a vos a responder del mismo modo, ganó él, porque es lo que quería. El erro es creer que vos le podés argumentar. La política de 678 era oportuna durante un momento, el primer año 2009, relativamente. Pero después empezó a perder eficacia, porque el espectáculo de ver que uno miente y el otro desmiente permanentemente, lo único que confirma es una metodología de la mancha y el insulto, del que la gente al final sólo termina por intentar alejarse. Es como la riña de gallos. ¿Qué querés ver en eso? Que uno quede muerto y otro quede vivo. Sin embargo, eso no es lo que queremos para la vida en común...

Otro error gravísimo es creer que a Clarín se lo derrota desde la argumentación, creer que la cuestión tiene algo que ver con la verdad o la verosimilitud o la credibilidad. ¡No! Eso está completamente equivocado. Nunca tuvo nada que ver con eso. ¿Escucháme, después de las Malvinas?  Mintieron a todo el mundo todo el tiempo de forma permanente, y no volvieron de ahí. Entonces, ¿de qué credibilidad me están hablando? Clarín no es el poder de la verdad, sino la verdad del poder. Es como cuando en las películas de terror al monstruo le disparás con todo y después hay un montón de humo por los disparos, y cuando se disipa sigue ahí, y luego arrasa con todo.


(…) Hay que discutir los medios. La prioridad de 678 es la televisión basura, no la política. (...) ¡Hay que discutir la televisión! Porque la política actual está subordinada a la misma televisión, con la misma lógica de la dictadura y el menemismo.

(...) 678 tiene que ser un programa diferente a Duro de Domar y TVR, porque estos últimos son programas de entretenimientos, donde la política se mezcla con el entretenimiento. En cambio 678 pertenece a la televisión pública, a la discusión política. (...) Vos no podés ponerlo a Borges haciendo dos chistes y a partir de ahí armar todo un discurso. Para mí, un primer momento de derrota en 678 tiene que ver con la invitación a Beatriz Sarlo. Ella no puede ser tratada como si fuera lo mismo que las otras personas con las que se la suele comparar. Es una persona muy respetable, con la quien generalmente estoy en desacuerdo, pero es racional, respetable y -aunque es antiperonista, tiene sesgos, etc.,- tiene un modo de comportarse distinto. Lo de "Coca Sarlo" es un acto de misoginia, es insultante, es inaceptable. Otro momento fue el evento con Lucas Carrasco. ¡Eso no puede suceder! Lo que quiero decir es que 678 tiene una enorme responsabilidad, y al empresariado que lo conduce no le preocupa esa responsabilidad. (...) Todo lo bueno que tiene el kirchnerismo radica en cuando fue en contra de lo que hay".


En definitiva se trata, y acá estoy hablando yo y no Kaufman, de profundizar la democracia, de democratizar los medios, de profundizar derechos. Se me ocurre el caso de Roberto Gargarella, entre otros. Se trata de una persona que no puede asemejarse a Mariano Grondona o a los mecanismos carroñeros de la editorial Perfil. ¿Se entiende? Nos podemos enojar, podemos chicanear, podemos enfervorizarnos, pero tenemos que ayudar a cambiar la lógica nefasta que predomina en los medios, en la política y en la sociedad civil.

La televisión basura es una usina interminable de violencia simbólica. No se la puede poner a Ayelén Barreiro en la "canción de los parecidos".

Otro punto a discutir es la "televisión rubia", que no refleja la diversidad de etnias que existen en la Argentina. Cuando yo voy a laburar me tomo el 24 o el 100 en Avellaneda, tipo 5 y media de la mañana, para bajarme en capital. El bondi está lleno de obreros, de personas de rasgos indígenas, de peruanos, bolivianos y paraguayos o sus descendientes.

En fin, no sigo porque ya el post es bastante largo y, para muchos, seguramente aburrido.



Chau, ¡sean felices!

LA CULPA LA TIENE EL OTRO

La culpa de todo la tiene el Ministro de Economía, dijo uno. ¡No señor!, dijo el ministro de Economía, mientras buscaba un mango debajo del zócalo. La culpa de todo la tienen los evasores.

¡Mentiras!, dijeron los evasores mientras cobraban el 50 por ciento en negro y el otro 50 por ciento también en negro. La culpa de todo la tienen los que nos quieren matar con tanto impuesto.

¡Falso!, dijeron los de la DGI, mientras preparaban un nuevo impuesto al estornudo. La culpa de todo la tiene la patria contratista; ellos se llevaron toda la guita.

¡Pero, por favor…!, dijo un empresario de la patria contratista mientras cobraba peaje a la entrada de las escuelas públicas. La culpa de todo la tienen los de la patria financiera.

¡Calumnias!, dijo un banquero mientras depositaba a su madre a siete días. La culpa de todo la tienen los corruptos que no tienen moral.

¡Se equivoca!, dijo un corrupto mientras vendía a cien dólares un libro que se llamaba “Haga su propio curro” pero que, en realidad, sólo contenía páginas en blanco. La culpa de todo la tiene la burocracia que hace aumentar el gasto público.

¡No es cierto!, dijo un empleado público mientas con una mano se rascaba el ombligo y con la otra el trasero. La culpa de todo la tienen los políticos que prometen una cosa para nosotros y hacen otra para ellos.

¡Eso es pura maldad!, dijo un diputado mientras preguntaba dónde quedaba el edificio del Congreso. La culpa de todo la tienen los dueños de la tierra que no nos dejaron nada.

¡Patrañas!, dijo un terrateniente mientras contaba hectáreas, vacas, ovejas, peones y recordaba antiguos viajes a Francia y añoraba el placer de tirar manteca al techo. La culpa de todo la tienen los comunistas.

¡Perversos!, dijeron los del politburó local mientras bajaban línea para elaborar el duelo. La culpa de todo la tiene la guerrilla trotskista.

¡Verso!, dijo un guerrillero mientras armaba un coche-bomba para salvar a la humanidad. La culpa de todo la tienen los fascistas.

¡Malvados!, dijo un fascista mientras quemaba una parva de libros juntamente con el librero. La culpa de todo la tienen los judíos.

¡Racistas!, dijo un sionista mientras miraba torcido a un coreano del Once. La culpa de todo la tienen los curas que siempre se meten en lo que no les importa.

¡Blasfemia!, dijo un obispo mientras fabricaba ojos de agujas como para que pasaran diez camellos al trote. La culpa de todo la tienen los científicos que creen en el Big Bang y no en Dios.

¡Error!, dijo un científico mientras diseñaba una bomba capaz de matar más gente en menos tiempo con menos ruido y mucho más barata. La culpa de todo la tienen los padres que no educan a sus hijos.

¡Infamia!, dijo un padre mientras trataba de recordar cuántos hijos tenía exactamente. La culpa de todo la tienen los ladrones que no nos dejan vivir.

¡Me ofenden!, dijo un ladrón mientras arrebataba una cadenita a una jubilada y, de paso, la tiraba debajo del tren. La culpa de todo la tienen los policías que tienen el gatillo fácil y la pizza abundante.

¡Minga!, dijo un policía mientras primero tiraba y después preguntaba. La culpa de todo la tiene la Justicia que permite que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra.

¡Desacato!, dijo un juez mientras cosía pacientemente un expediente de más de quinientas fojas que luego, a la noche, volvería a descoser. La culpa de todo la tienen los militares que siempre se creyeron los dueños de la verdad y los salvadores de la patria.

¡Negativo!, dijo un coronel mientras ordenaba a su asistente que fuera preparando buen tiempo para el fin de semana. La culpa de todo la tienen los jóvenes de pelo largo.

¡Ustedes están del coco!, dijo un joven mientras pedía explicaciones de por qué para ingresar a la facultad había que saber leer y escribir. La culpa de todo la tienen los ancianos por dejarnos el país que nos dejaron.

¡Embusteros!, dijo un señor mayor mientras pregonaba que para volver a las viejas buenas épocas nada mejor que una buena guerra mundial. La culpa de todo la tienen los periodistas porque junto con la noticia aprovechan para contrabandear ideas y negocios propios.

¡Censura!, dijo un periodista mientras, con los dedos cruzados, rezaba por la violación y el asesinato nuestro de cada día. La culpa de todo la tiene el imperialismo Yankee.

That´s not true! (¡Eso no es cierto!), dijo un imperialista mientras cargaba en su barco un trozo de territorio con su subsuelo, su espacio aéreo y su gente incluida. The ones to blame are the sepoy, that allowed us to take even the cat (la culpa la tienen los cipayos que nos permitieron llevarnos hasta el gato).

¡Infundios!, dijo un cipayo mientras marcaba en un plano las provincias más rentables. La culpa de todo la tiene Magoya.

¡Ridículo!, dijo Magoya acostumbrado a estas situaciones. La culpa de todo la tiene Montoto.

¡Cobardes!, dijo Montoto que de esto también sabía un montón. La culpa de todo la tiene la gente como vos por escribir boludeces.

¡Paren la mano!, dije yo mientras me protegía detrás de un buzón. Yo sé quién tiene la culpa de todo. La culpa de todo la tiene El Otro.

¡El Otro siempre tiene la culpa!

¡Eso, eso!, exclamaron todos a coro. El señor tiene razón: la culpa de todo la tiene El Otro.

Dicho lo cual, después de gritar un rato, romper algunas vidrieras y/o pagar alguna solicitada, y/o concurrir a algún programa de opinión en televisión (de acuerdo con cada estilo), nos marchamos a nuestras casas por ser ya la hora de cenar y porque el culpable ya había sido descubierto. Mientras nos íbamos no podíamos dejar de pensar: ¡Qué flor de hijo de puta que resultó ser El Otro!


Monólogo de Tato Bores

viernes, 4 de abril de 2014

UNA PREGUNTA REMANIDA: ¿PARA QUÉ LEER FILOSOFÍA?

Hay un diálogo maravilloso, de los tantos diálogos maravillosos que nos legó Platón, que está en el Georgias. Allí hay un personaje ficticio llamado Calicles, quien acusa a Sócrates de perder el tiempo por estar siempre filosofando:

“La filosofía, Sócrates, está por cierto llena de encantos cuando uno se dedica a ella moderadamente en la juventud; pero si uno se demora en ella más de lo necesario, la ruina os espera. Porque, por bien dotado que se esté cuando se continúa filosofando hasta una edad avanzada, se permanece necesariamente novato en todo lo que es necesario saber si se quiere ser un hombre honesto y hacerse una reputación. Y en efecto, no se entiende nada de las leyes del Estado y del lenguaje que es preciso tener para tratar con los hombres en las relaciones privadas o públicas, ni se tienen ninguna experiencia de los placeres ni de las pasiones, en una palabra, de los caracteres de los hombrees. Así uno se presta a risa cuando se mezcla en algún asunto privado o público, de la misma manera que, me imagino, se cubren también de ridículo los hombres políticos cuando se mezclan en vuestras conversaciones y en vuestras disputas”. (Platón, Georgias, 484b-485c)

Al comienzo la discusión entre Sócrates y Calicles es violenta, pero llega un cierto momento en que Calicles le dice a todo que sí, como a los locos. Llegado un punto de la discusión, Sócrates se da cuenta de que lo están pelotudeando, entonces lo interpela: "¿Pero qué es lo que te lleva a ser ahora tan cortés?” Y Calicles le responde una de las cosas más terribles que se le puedan decir a un filósofo: le sugiere que si está siendo amable con él, es porque sus palabras no le interesan un cuerno.

Como bien nota Chatelet, el filósofo es aquél que usa la palabra. ¿Qué puede hacer frente a alguien que utiliza el lenguaje como un martillo, como un garrote o como un instrumento meramente pragmático, pero que no se interesa por el significado de lo que está diciendo? 


El filólogo y helenista alemán Hermann Diels confesó cierta vez: “Ich schätze mich glücklich, dass es mir vergönnt war, den besten Teil meiner Kraft den Vorsokratikern widmen zu können”. Que traducido al castellano sería “me considero afortunado/dichoso de que me hayan dado el poder de dedicar la mejor parte de mis fuerzas a los presocráticos”. Semejante declaración, en una sociedad donde para muchos ser gordo es un crimen y ser un burro algo simpático, no deja de parecernos un poco extravagante. ¿Se puede ser dichoso leyendo filosofía? Yo creo que sí, que se puede. 


A mí me parece que cuando dejamos de vivir en estado de incertidumbre y nos acostumbramos a la seguridad de la estupidez cotidiana, se nos va muriendo una parte del ser. Nunca está de más luchar contra ciertas tendencias nocivas de la cultura del zapping:


“Estoy con vos, pero en cuanto me aburro, le mando un mensajito de texto a otro. No podemos estar juntos sin hablarnos, no podemos confrontar nuestro aburrimiento. La posibilidad de aburrirnos es intolerable, ya que todos vivimos en una pantalla de televisión y ahí el tiempo es tirano. ¡Que no nos manden a la tanda!”. (Fabián Casas dixit)


Hay gente que necesita rodearse de aparatos encendidos, porque el interior de su ser está desenchufado. Para mí, una persona culta es la que menos dinero y parafernalia externa necesita para no aburrirse. A menor cultura, más derroche, más pirotecnia, más ritos, porque se requieren más recursos para amoblar un ser que está semi-vacío.

¿No les molesta cuando le están contando algo trascendente a un interlocutor que nos presta atención a medias, porque se distrae cada tanto jugando con su celular?


Pues justamente, una de las cosas que la lectura te puede dar es experiencia. La lectura es de las pocas cosas que te permiten “escuchar con los ojos a los muertos”, a los autores que ya no están pero que nos han legado sus vivencias. La educación no existe para hacernos creer que el mundo es inmutable o que estamos predestinados, sino para que conozcamos las experiencias y los aportes de quienes nos han precedido.


A mí la verdad es que me pudre el intercambio con personas que “no dejan huella”, que son “personas trámite”, como la coca cola: bebida destinada al olvido, al presente puro, que apenas calma la sed. Me gustaría conocer gente que se parezca un poco al vino, que deja huella, que es capaz de producir un trastorno. No sé si me estoy explicando bien, pero tal vez ya es un poco tarde y tenga demasiado sueño.



¡Sean felices!

miércoles, 2 de abril de 2014

LINCHAMIENTOS

¿Es “democrático” un debate televisivo acerca de si está bien o está mal violar a un menor? No, porque se trataría de apología del delito. Del mismo modo, los linchamientos son asesinatos, no son “debatibles”. Los medios poniendo la foto de la madre cuyo hijo murió insultado y pateado por un grupo de personas que cometió un asesinato, para que lo sigan insultando en los comentarios, están haciendo apología del delito. Es un uso criminal de la “libertad de expresión”. NO ES IMPORTANTE lo que opina “la gente” de los linchamientos. Vecinos desaforados contra rateros en zonas liberadas no es “debatible”. Los linchamientos no tienen nada que ver con la ley del Talión. Los linchamientos no tienen NADA que ver con NINGUNA forma de justicia. Lo que debemos hacer como sociedad es tratar de impedir, repudiar, prevenir, lo más que podamos, los estallidos de odio, provengan de donde provengan. Las redes sociales son, muchas veces, una industria de la injuria sistemática. Todos los días, todas las horas del  día, durante años y años, uno se levanta por la mañana y mira noticieros que nos sugieren que “nos van a matar a todos”.  Hemos instalado la idea de que todo el tiempo y todos los días se puede decir cualquier cosa de cualquier tema. Repito: no tiene la menor importancia preguntarle a NADIE si está a favor o en contra de los linchamientos. Sabemos que toda sociedad  está siempre al borde de que se produzca un estallido de odio. Luciano Arruga luego de ser hostigado y torturado cuando se negó a robar para la policía, continúa desaparecido. El lenguaje del odio lleva implícito que DEBE haber linchamientos en forma ilegal y sin que uno se entere. Nuestras cárceles están llenas de presos que son linchados, diariamente y en cámara lenta. La parodia de Capusotto dice, con sarcasmo y humor, lo que podemos ver, leer y escuchar todos los días. Los linchamientos son homicidios calificados. No estoy diciendo que no tiene que haber un plan de seguridad serio e integral, pero esa es otra discusión. 

Post Scriptum: 1) PRIMERO hay que repudiar enérgicamente lo que ocurrió, y luego discutimos sobre la coyuntura política; 2) Mi visión de la seguridad no se reduce al "progresismo". Mi conocepción no se aleja mucho de lo que Marcelo Saín dice acá; 3) El rol de los medios entra en la discusión sobre qué tipo de sociedad queremos ser, con lo cual reducirlo a "kirchnerismo/cristinismo" vs "anticristinismo" es una simplificación inconducente.