Mostrando las entradas con la etiqueta SÁBATO ERNESTO. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta SÁBATO ERNESTO. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de diciembre de 2016

DONDE EL AUTOR DEL BLOG NOS CUENTA DE SU RELACIÓN ACTUAL CON DON ERNESTO SÓTANO ANTES DE DISPONERSE A RELEER SOBRE HÉROES Y TUMBAS

Confieso que a Sábato dejé de leerlo en la adolescencia, aunque ahora, gracias a la influencia de una conocida -llamémosla Alejandra Vidal- me puse a re-leer muy por arriba El Túnel y Sobre héroes y tumbas. 

Antes que nada, cabe aclarar que decir “dejé de leerlo en la adolescencia” no necesariamente implica afirmar que la obra de Sábato es “literatura para adolescentes”. ¿Está claro? Les pido entonces que no sean pelotudos y sepan interpretar un texto.

Si me apuran, aunque sé que nadie me apura y Occidente puede transcurrir su devenir histórico tranquilamente sin conocer mi opinión al respecto, les diré que Sábato me parece un muy buen escritor, pero que en su momento fue bastante sobrevalorado. 

Dado que mi amigo Martín y yo tenemos cierta sensibilidad literaria más o menos parecida, me permito citar un posteo suyo sobre Sábato, poco después de su muerte, porque me parece bastante acertado:

“En Descanso de Caminantes, uno de sus volúmenes de Memorias, Bioy Casares anota algunos de los entretelones de su relación con Ernesto Sábato. Recuerda que al conocerlo le pareció "digno de estímulo", pero que Borges no se lo bancaba por sus "pedanterías infantiles". Con dificultad, lo convenció de que era "inteligente". Silvina Ocampo fue "más difícil de persuadir". A continuación recrea una escena significativa:

'Un día me trajo (...) el manuscrito de El Túnel "para que se lo corrigiera" (...) Lo cierto es que leí con lápiz colorado el librito y, según mi costumbre (...), lo corregí casi todas las veces que fue necesario. Cuando Sabato vino a retirar su novela, comprendí mi error. Él venía dispuesto a recibir elogios por un gran libro; yo le devolvía un librito, plagado de errores de composición, que no podían corregirse (como esa patética imitación de Huxley, la discusión sobre las novelas policiales que interrumpía el relato) y con las páginas garabateadas de elementales correcciones en rojo: correcciones de palabras, como constatar, de sintaxis, etcétera. Nuestra amistad, que nunca fue del todo espontánea, empezó a deteriorarse'.

Cincuenta años después (el desprecio literario es un plato que se sirve frío), César Aira cierra el círculo "atroz". Edita su Diccionario de Autores Latinoamericanos y en su apartado dedicado a Sabato escribe algo muy parecido a una necrológica:

'Sobre su robusto sentido común, sobre sus ideas convencionales y políticamente correctas (que lo hicieron en su vejez un favorito de los medios) era imposible ajustar pretensiones de escritor maldito o endemoniado, o tan siquiera angustiado; no tuvo más remedio que crear un personaje que se dice malo, atormentado y sombrío, con una insistencia francamente infantil'.


(…)Hay un epigrama malicioso que resume bastante a Sabato. Pertenece, claro, a Bioy Casares: "Un escritor importante de obra mediocre". Tal vez lo que distancia de Sábato, pasado el encantamiento adolescente, es ese malditismo existencial que de tan dark acaba siendo kitsch. Su prosa recargada desemboca en un estilo ornamental repleto de imágenes que pretenden un efecto dramático o un shock poético y, a menudo, caen en el mal gusto.

En las primeras páginas de El túnel, hay una frase genial en su síntesis de nihilismo y angustia: "Que el mundo es horrible, es una verdad que no necesita demostración". Pero a continuación, el narrador agrega, innecesariamente: "Bastaría un hecho para probarlo, en todo caso: En un campo de concentración un ex pianista se quejó de hambre y entonces lo obligaron a comerse una rata, pero viva"... Abaddón, el Exterminador parece un exceso de megalomanía. Sobre héroes y tumbas es, indudablemente, una gran novela, pero no podría afirmar que sea buena.

Por otro lado, en la actualidad, la figura de autor que construyó Sabato (compromiso ético, solemnidad) queda en off side. Pero, más allá de sus contradicciones políticas (innumerablemente discutidas) ¿quién puede asegurar que las particularidades de su personalidad eran impostadas o que el paradigma actual (deudor de la estética coolness) sea mejor? Con Sabato muere también el último ejemplar (desterrado) de una estirpe variopinta de escritores (aquella conformada por Borges, Bioy, Mujica Láinez, las hermanas Ocampo, Cortázar, Mallea, Arlt, José Bianco) que, con errores y aciertos, ofrecieron las mejores obras de la literatura argentina. 


Hoy salí del trabajo al mediodía. Lloviznaba y, mientras esperaba el colectivo, mi mente comenzó a calibrar palabras oscuras: "Me siento exiliado en este mundo, todo es ambiguo e incómodo". Cuando subí, en medio de una marea de gente desconocida que pugnaba por un asiento, reflexioné: "La vida es una película malísima, una escena trágica tras otra sin solución de continuidad". Finalmente conseguí sentarme, pero mirando el espectáculo decadente a través del vidrio empañado, no logré borrar el monólogo desolador: "¡Encima nada tiene sentido, el amor es una sofisticación estúpida y al final te morís!". Cuando bajé del colectivo llovía con más persistencia y recordé la teoría de un amigo: "¡En los breves instantes que somos felices, silenciosamente, se está gestando el cáncer que, tarde o temprano, nos destruirá!". Mi cerebro era una parodia del grito de Munch hasta que pasé por la vidriera de una librería y vi que Hombres y Engranajes llevaba un pequeño crespón negro. Automáticamente pensé: "Se murió Sabato". Luego: "Se murió Sabato en un día gris que parece escrito por él". Y más: "¡Por eso mismo había sido cooptado por pensamientos sabatianos!". Al doblar la esquina, se me hizo un nudo en la garganta y no lo pude creer. ¡Claro, era mi Yo adolescente que desde lo más profundo de mi Ser me recordaba las tardes y las noches que pasé fascinado por los celos de Juan Pablo Castel, el Informe sobre Ciegos, el encuentro epifánico entre Alejandra y Martín! ¡Ah! ¡Black Sabato, Q.H.D.P (1)! 


(1): Qué Hijo De Puta".



Con matices, coincido con lo que dijo Martín hace cinco años. Respecto de la figura, típicamente “sartreana”, del compromiso ético y la solemnidad, me permito citar lo que dice Javier Cercas sobre la “literatura comprometida”:

“(…)la literatura, y en particular la novela, no debe proponer nada, no debe transmitir certezas ni dar respuestas ni prescribir soluciones; al revés: lo que debe hacer es formular preguntas, transmitir dudas y presentar problemas y, cuanto más complejas sean las preguntas, más angustiosas las dudas y más arduos  e irresolubles los problemas, mucho mejor. La auténtica literatura no tranquiliza: inquieta; no simplifica la realidad: la complica. Las verdades de la literatura, pero sobre todo las de la novela, no son nunca claras, taxativas e inequívocas, sino ambiguas, contradictorias, poliédricas, esencialmente irónicas. Es muy probable que la ironía destructiva, aquella que se funde o se confunde con el sarcasmo y hasta con el cinismo, conduzca a un nihilismo despiadado y estéril; pero la ironía cervantina, la que muestra que la realidad es siempre equívoca y múltiple y que existen verdades contradictorias, es una herramienta indispensable de conocimiento. Esa ironía no es lo contrario de la seriedad, sino en cierto sentido su expresión máxima; sin ella, en todo caso, apenas hay narrativa digna de tal nombre, o por lo menos novela”.

En la siguiente entrevista (link acá), Abelardo Castillo dice algo en relación a Sábato que me parece importante destacar: “un escritor es alguien que se toma la literatura en serio, pero no se toma a sí mismo en serio”. Y poco más adelante agrega una opinión que me parece sumamente iluminadora:

“La parte de "torturado" no se la toleraba. La inteligencia crítica y paródica de Ernesto era formidable. Y eso era lo que no quería usar. Prefería aparecer ante el mundo como el dueño universal del dolor. El éxito de Sobre héroes y tumbas le hizo mucho mal. Mientras dudó sobre sí mismo fue un hombre excepcional. Además, al año de publicar Sobre héroes, aparece Rayuela, y eso lo destruyó. Dejé de ser amigo de verdad de Ernesto en la década de 1960. Después nuestra amistad siguió formalmente. En una ocasión, me encontré con Mujica Láinez en la Feria del Libro y nos pusimos a caminar por esos largos pasillos y, de pronto, vimos una gran foto de Sábato, Manucho dijo: "Ése sufre, sufre., pero nos va a enterrar a todos". Y fue cierto, al menos respecto de Mujica Láinez. Por eso, cuando Ernesto llegó a los 90, yo me acordé de lo que había dicho Manucho y dejé de fumar”.


Cuando termine de leer Sobre héroes y tumbas tal vez escriba algo al respecto, por el momento estoy medio podrido de hablar de libros. ¡¡Necesito entrenamiento físico y volver al fútbol para oxigenar el cerebro!!

¡Sean felices!

Rodrigo

domingo, 15 de mayo de 2016

CELEBRITY DEATHMATCH: BORGES Y BIOY CONTRA ERNESTO SÁBATO

Recordar que quien escribe estos fragmentos de Borges es Bioy Casares, quien fue registrando su conversación en un diario muchas veces desopilante, fruto de varias décadas de amistad.

1948

Lunes, 12 de enero. Come en casa Borges. Me cuenta que a la tarde estuvieron en Sur Sabato y González Lanuza y que él de pronto comprendió que los aborrecía y se fue.

Miércoles 14 al domingo 18 de enero. Borges recordó la conversación de Sabato y Gonzalez Lanuza, ambos admirados con los capítulos de la novela de Sabato publicados en Sur (“La fuente muda”). Sabato habría preguntado si no sería demasiado fuerte. Borges me dice: “Muchos autores viven en el temor de que sus escritos sean demasiado fuertes y el peligro inevitable es que sean demasiado débiles”.


1950


Lunes, 10 de julio. Comen en casa Borges y Sabato; éste, groseramente elocuente, con indiferencia a la escasa calidad de lo que dice. 


Martes, 11 de julio. Come en casa Borges. Comentamos el carácter de Sabato. Según Borges, lo que está mal en él es que su conversación es demasiado anecdótica; se parece demasiado poco al pensamiento. 

BORGES: "¿Y por qué íbamos a compartir su indignación contra esa señora que pretendió corregirle un diálogo? ¿Quién escribe siempre tan perfectamente que nunca convenga corregirlo? ¿Quién pude estar completamente seguro de que el interlocutor lo cree infalible?".



Viernes, 11 de noviembre. Come en casa Borges. Refiere una anécdota de Sabato: A Barbieri lo nombraron director de El Hogar, a Sabato, de Mundo Argentino. Sueldo de director del primero, cinco mil pesos; del segundo, cuatro mil quinientos. Sabato entrevistó a Barbieri para explicarle que hay gente que ya habla de esa diferencia de jerarquía entre ellos, y que para acallar tales miserias -y no por el dinero, que no le interesa- convendría que Barbieri solicitara de las autoridades que el sueldo de ambos sea el mismo de cinco mil.

1956

Lunes 18 de junio. WILCOCK: "Cuando Sabato leyó Crimen y castigo, contó el hecho a todo el mundo". (...) BIOY: "Sabato se ha proclamado el Dostoievski argentino". (...) BORGES: ... por cierto que Sabato, con su escaso Túnel, no es un facsímil de Dostoievski".


Domingo, 22 de julio. BORGES: "Sabato dice que el escritor debe abandonar su torre de marfil y acercarse al pueblo. Anderson Imbert le respondió: 'Usted habla como un aristócrata. Yo no tengo que ir al pueblo, porque soy del pueblo. Creo que el pueblo se ha portado muy mal aquí y que debe tener conciencia de su culpa". 

Nota: Se sabe del furioso antiperonismo de Borges y Bioy. Ambos amigos eran más gorilas que Fer Iglesias. Recordemos que en 1956 ya se había producido el histórico bombardeo a Plaza de Mayo, destitución de Perón, proscripción del peronismo, etc. Para muestra, cito este fragmento: "Con Borges decimos que no se puede ser peronista, sin ser canalla o idiota o las dos cosas. Desde luego, no basta ser antiperonista para ser buena persona, pero basta ser peronista para ser una mala persona".


Martes, 31 de julio. (...) BORGES: "Van a nombrar presidente en la Academia Argentina de Letras. No me gusta nada la Academia. (...) Habría que llevar energúmenos: a Sabato o a Martinez Estrada. Hay una tradición argentina contra la Academia: Gutiérrez (Juan María) escribió en contra".


Viernes, 10 de agosto. BIOY: "(...) Sabato también desaparecerá, sin dejar rastro, después de la muerte. Es curioso el caso de Sabato: ha escrito poco, pero ese poco es tan vulgar que nos abruma como una obra copiosa". BORGES: "Nunca le tuve afecto. En cuanto a (José Luis) Romero, es un arribista, es un bruto, es un político, en el mal sentido de la palabra, y parece un rinoceronte o un jabalí...".


Jueves, 30 de agosto. Después del almuerzo hablo por teléfono con Borges. BORGES: "Sabato está loco. Renuncia. Obliga a otros a renunciar. Se enoja con los que no renuncian. Y organiza petitorios, con firmas, para que no le acepten la renuncia. Cuánta actividad. Lo más extraño es que para alguna gente, con todo esto, se vuelve simpático: los otros días, Wally dijo que Sabato está muy corrido (quiere decir experimentado en acepción criolla). BIOY: "Ya verás: va a quedar como el hombre que protestó por las torturas. Va a quedar en la Historia como un negro Falucho". (...)


Martes, 4 de setiembre. Comen en casa Wilcock y Borges. (...) BORGES: "Nunca hubiera creído que iba a odiar tanto a Sabato". BIOY: "A mí no me extraña. Nunca le tuviste buena voluntad. Y yo he hecho un descubrimiento: en contra de lo que se afirma, la antipatía está más cerca del odio que del amor". Se ríe y dice: "Tenés razón".


Sábado, 25 de agosto. (...) Hoy se habla de Sabato, de su grotesca actuación en una audición de radio, en la que pierde los estribos. Convenimos en que podríamos juntar firmas para un petitorio de los amigos de Sabato, para que le apliquen un puntapié de atrás.


1957


Jueves, 15 de agosto. Borges me llama por teléfono. Me dice: "En Azul y Blanco me atacan todos los días, en una suerte de folletín. ¿A que no sabés quién salió a defenderme? ¡Sabato! Qué porquería. Cualquier cosa, con tal de no quedarse quieto. Cómo no se da cuenta de que parece un payaso. Ahora aparece con careta. Se saca la careta y vemos que es Sabato. Ahora aparece de buzo. Se saca la escafandra y vemos que es Sabato. No aspira a ser majestuoso ni a mostrar una noble indiferencia.


Miércoles, 18 de setiembre. Comen en casa Bores y Peyrou. Cuenta Borges que Sabato se encontró con alguna amiga que llegaba de Europa y le preguntó cómo se comentaba en Europa el "asunto Sabato". La amiga le aseguró que no se comentaba. Sabato le explicó que ella no había frecuentado los círculos literarios: en éstos no se comentaba otra cosa. (...) BORGES: "(...) en el (deseo) de Sabato se advierte la influencia de una estúpida obsesión por la propia literatura". No sé por qué le interesa tanto Sabato.


Sábado, 21 de diciembre. (...) Recibió una carta de Sabato, en que éste le pedía que colaborara en una enciclopedia y le aseguraba que a veces llevado por la pasión política uno dice cosas que no piensa. Casi emocionado, Borges estuvo a punto de ir a darle un abrazo. Se encontró antes con Clemente, quien le dio una carta que había llegado a la Biblioteca; en esa carta el director de una revista colombiana ofrecía sus páginas a Borges para que éste refutara un artículo de Sabato. BORGES: "Te das cuenta. Parece loco. Con una mano escribe contra mí y con otra me escribe una carta amistosa. Además, ¿qué puede importar en Colombia su polémica conmigo? Yo mismo no recuerdo por qué empezó y no creo que sea muy interesante". BIOY: "Que falta de pereza". BORGES: "Es como un chismoso. Escribir sobre esa polémica no le cuesta nada. Le cuesta no escribir.



Las opiniones contra Sabato siguen, pero creo que ya pinté un panorama más que interesante. No tengo nada contra Don Ernesto Sótano (Casas dixit), pero me divierten las opiniones de Borges y Bioy. Parecen las vecinas chotas de la peluquería representadas en Cha Cha Cha: