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jueves, 26 de enero de 2017

CUANDO A BORGES LE DOLÍA MARÍA ESTHER VÁZQUEZ EN TODO EL CUERPO (Primera Parte)

María Esther Vázquez fue una de las tantas mujeres de las que Borges se enamoró perdidamente. La primera vez que ella lo vio tenía 17 años, estaba acompañada de otras estudiantes y cursaba el primer año en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Desde 1959 se trataron con cierta frecuencia, y en 1965 publicaron dos textos en colaboración: Literaturas germánicas medievales e Introducción a la literatura inglesa.

Cada tanto suelo ir a la librería Galerna, más precisamente a la sucursal que está en San Telmo: hace poco fui ahí y me compré Borges. Sus días y su tiempo, a un muy buen precio. Se trata de una serie de charlas que Vázquez mantuvo con Borges a lo largo de varios años. 

En una suerte de introducción a las conversaciones, que lleva por título "Borges por dentro", la autora de La memoria de los días nos cuenta que, "si bien es sabido que Borges vivió en función de la literatura, la amistad y el amor tuvieron para él capital importancia. Variadas y tenues presencias femeninas acompañaron sus pensamientos, como una especie de telón de fondo, durante muchos días y muchas noches insomnes a lo largo de su vida".

Si leen el extraordinario diario que Bioy Casares escribió sobre Borges, entre comentarios indiscretos y maliciosos, podrán notar lo mucho que el autor de El Aleph sufrió por amor. Una de esas "tenues presencias femeninas" fue la misma María Esther Váquez, hacia quien Borges estuvo muy enganchado. 

Les recomiendo que presten atención a los consejos amorosos que Bioy Casares, mucho más experimentado en asuntos de mujeres, le daba a su tímido amigo. Les copio varias partes, ojalá disfruten su lectura tanto como yo:


Sábado 12 de octubre de 1963: BORGES: ‘Me va bastante mal. Hay una chica, de la que estaba muy seguro. Cuando me fui a Texas, cuando me fui a Inglaterra, nos escribíamos. Apuré la vuelta en un día, para verla un día antes. Como tengo bastante plata en el Banco y pienso que puedo casarme, se lo dije. Me contestó que las cosas han cambiado, que hay otro. Fue algo tan inesperado… Me explicó que ella era muy tímida, que por eso no me lo había dicho. Yo creo que lo mejor es dejar de verse, para no caer en la abyección, en los celos, en los reproches; para no contaminar todo el pasado. Estoy triste con todo el cuerpo. Lo siento en las rodillas, en la espalda’. Silvina me había dicho: ‘Borges está de nuevo mal. Está pálido’.

BORGES: ‘Parece un destino circular al que estoy condenado. Esta situación se repite, cada tantos años. Para consolarme me digo que las otras mujeres, que olvidé, fueron tan importantes como ésta… No es un consuelo pensar que le queda a uno la amistad: me queda la amistad de Cecilia (Ingenieros), y no me importa nada. Me paso el día imaginando conversaciones con esta chica, lo que me dirá. Eso no está bien’. BIOY: ‘No te propongas no verla nunca; proponete pasar unos días sin verla; cuando no puedas más, la ves; después tratá de pasar una cantidad de días mayor que la anterior, sin verla; así, por un sistema mecánico, te alejarás de ella. El tiempo existe. Uno olvida todo: lo que quiere olvidar y lo que no quiere olvidar’. BORGES: ‘Como decía Reyes, el tiempo anda sin nuestra colaboración’.

Jueves, 17 de octubre de 1963: BORGES: ‘Hoy conocí al novio. Ella me dio un beso cuando le dijeron que venían a buscarla. Esperé unos minutos, para darles tiempo a que se fueran, y cuando salí los encontré. Al encontrarme con una persona real, una persona como cualquiera, sentí alivio. Ya (me pareció) no cavilaría. Estaba ante la verdad, que era menos terrible que las cambiantes hipótesis de la imaginación. El hombre era un señor un poco borroso, muy cortés, que se esforzaba por ser cordial, respetuoso, amistoso’.

Sábado, 19 de octubre de 1963: Borges me habla de la mujer que lo hace sufrir. ‘La vi. Es un error. Mientras la veo es como siempre, me olvido de mi obsesión. Eso dura un rato. Después estoy igual que antes. A la mitad de la noche despierto, ensayo diálogos imaginarios, lo que le digo, lo que me contesta: como no le digo nada ni me contesta nada, eso es la locura’. Después: ‘Mientras estoy con ella es igual a siempre. Es claro que yo sé que no puedo cometer una imprudencia sin que se endurezca y se retraiga’. Tengo aquí una intuición: la relación con esta mujer debe ser un noviazgo blanco. Con noviazgo blanco quiere retener a las mujeres… Sin comprender la realidad, habla de su trágico destino repetido y de que por una fatalidad siempre aparece un hombre y se las quita. (Una mujer que le dura un año o dos con amor blanco dura mucho; Borges no puede quejarse: debería jactarse).   

Miércoles, 27 de noviembre: Está con aire de cansancio. ‘¿Cómo te va?’, le pregunto. Me dice que bastante mal, que salió dos veces con ‘esta chica’, anteanoche y anoche, y que anteanoche él confundió amistad con amor, y que anoche fue espantoso, porque se llevó unadesilusión. ¡Qué raro –comenta-: uno vive para el futuro. Mientras me pasaba todo esto, el presente no me importaba, yo sabía que el presente es efímero, pero me preocupaba por el día después, me decía: ‘¿Cómo voy a hacer para aguantar el día de mañana?’. BIOY: ‘En esas situaciones, yo me preocupo por la noche, me pregunto cómo haré para dormir a la noche’. 

Miércoles, 4 de diciembre: Hoy me confió que su desdicha se ahondó, porque su rival resultó ser  un psicópata: ‘Esta chica me dijo que no tengo demasiadas esperanzas, pero que es claro, si el muchacho este no se cura, y quién sabe si se cura, a lo mejor se casa conmigo… Vale decir que soy un pis aller…’. Le contesto (cuando me deja hablar) que se deje de pavadas. Que no ponga amor propio. Que no sea tan considerado ni tan abnegado. Que lo importante es él y que en amor el demasiado bueno tiene mala suerte… tal vez aburra un poco y parezca pedante. Que no se apiade por ese muchacho: el azar lo puso en frente y lo natural, lo saludable, es aceptar el antagonismo. Que trata de no saber mucho de él, de no imaginarlo, y de sacarle la mujer. Que su situación ahora me parece mejor; pero que tiene un solo peligro: la esperanza. Y que los griegos tenían razón, que nada turba la paz como la esperanza.

Jueves, 5 de diciembre: (…) BORGES: “‘Yo creía que lo que más me interesaba en la vida era el germanismo; veía a esta chica como un entretenimiento entre etimología y etimología… La primera vez que me dio una excusa para no verme –me dijo que tenía dolor de cabeza y entendí en seguida que era una excusa- me alegré. Mirá, pensé: ‘Qué raro es esto, qué habrá detrás’, pero en seguida me alegré, porque podríamos seguir estudiando, y me puse a  explicar a las chicas el origen de las palabras. He necesitado que esta chica me diga que quiere a otro, para comprender que ella es lo  único que me importa en la vida’.

Toma tranquilizantes; a la noche se duerme mientras escribimos (…).

Lunes, 9 de diciembre: Como, en casa con Silvina y Marta. A las dos las llama Borges: ‘Perdona que llame a estas horas… Sólo con vos puedo desahogarme. Esta chica quiso hablar de nuevo sobre nuestro posible casamiento… Yo le dije que no habláramos nada antes de mi partida. ¿Te parece bien?’. Etcétera. Así me enteré de quién era esta chica. Silvina ya había sospechado”.

Martes, 10 de diciembre: “Llama Borges muy temprano, para confirmar mi visita de las tres y media; para comentar sus conversaciones de anoche con esta chica. Después del almuerzo llama su madre; pregunta si puedo llevarlo a la Facultad. Sí; allá voy. Hay que ver cómo llueve. Borges –le fiancé- llega con el borde de cuero -blanquecino- de la boina, dado vuelta y visible; el pantalón sumamente caído (en fuelle sobre los zapatos). Por debajo de la boina aparecen desordenadas mechas de pelo gris. Lo dejo. Después, voy a buscarlo. Habla del examen de las chicas: ‘Las salvó el aguacero. Sabían muy poco’. Antes de llegar a su casa detengo el coche por Paraguay y conversamos. Le digo que todo va mejor; que no se haga ilusiones; que no se enloquezca. Le digo que todo va mejor; que no se haga ilusiones; que no se enloquezca (porque el amante enloquecido no atrae); que no  se pase al otro lado en perfección y abnegación (tontería, pedantería, hipocresía; eso no es natural); que no se interese demasiado en el otro: es su enemigo. Dejamos el coche ahí y, bajo la lluvia (pero bajo mi paraguas), vamos caminando hasta su casa. Allí beso a la madre y a Silvina; saludo a Norah y a la Quica. Borges baja conmigo, me acompaña hasta la puerta: ‘Vos sabés cómo me exalto. Así es toda mi vida. Como vos decís, una cadena de mujeres’. Le aconsejo, no recuerdo por  qué, que no piense mal de esta chica si ella vacila, si al hallar loco al otro se vuelca más en él (en Borges). ‘No –responde-: si uno no es un infame, corona de todas las virtudes  y todos los méritos a la persona querida’.

BORGES: ‘Cuando perdí las esperanzas, desapareció totalmente el deseo físico; ahora que las esperanzas volvieron, volvió el deseo, lo que es molesto. Quizá esto siempre pase… Podríamos casarnos en febrero… En verdad, nosotros no tenemos nada en común. Siempre es cariñosa, pero piensa en voz alta, lo que es desesperante. Puede decir cosas muy incómodas con la mayor naturalidad. Después dice algo contradictorio o te besa; no creo que lo haga por lástima, o para corregir la mala impresión; meramente sigue el vaivén de sus incertidumbres. Es muy cariñosa, pero no puede uno cifrar nada en eso, porque lo es con todo el mundo. Me toma la mano, pero también a otros se la toma. Es increíblemente coqueta: en eso me recuerda un poco a Emita. Sus actos no armonizan con sus palabras. Los otros días salió conmigo: te aseguro que se portó como si fuéramos novios’. BIOY: ‘Si hay contradicción entre los actos y las palabras de una mujer, confía en los actos. No cometas el error propio de escritores de querer que te aclaren con palabras esa contradicción ni que te den una satisfactoria declaración de amor. Hay mujeres que van a la cama diciendo no; señalarles la contradicción sería una tontería. (…)

Cuando nos despedimos, me abraza un poco y me dice: ‘Querido’ (¿por primera vez en la vida?). Está muy emocionado. Me pide que trate de no ver a esta chica y que, si la veo, trate de no darme por enterado. BIOY: ‘Desde luego; vos sabés cómo es de rutinaria mi vida. Sería muy raro que la viera’. BORGES: ‘Decile a Silvina. A lo mejor se le ocurre invitarla. Prefiero no saber que sin mí está con gente y en lugares que puedo imaginar’. BIOY: ‘Es claro… Además, si estamos unos minutos, como ayer, entre gente, puedo no dar indicios de nada: ni de estar, ni de no estar, enterado. (…) Yo creo, pero no lo aseguro, que en su locura el pobre Borges está tan aterrado que hasta teme que pueda pasar algo atroz, como por ejemplo que su mejor amigo resulte un nuevo rival”.

Miércoles, 25 de diciembre: Me refiere su situación. No me parece que le vaya mal. BIOY: ‘Tenés que preocuparte más que de la situación con esta chica, de la situación tuya. No tenés que convertirte en un monomaníaco. La situación con esta chica se arreglará sola… si no la estropeás. Para eso tenés que estar tranquilo y esperar. Tampoco ser un modelo de abnegación, paciencia y delicadeza: ella descubrirá la impostura, al loco contenido’. Le digo que ahora él es el ladrón que entra por la ventana. Me asegura que está libre de todas las inhibiciones que lo mortificaron a lo largo de la vida. Cuando piensa que lo llevo a su casa, pide: ‘Una vuelta más’. Yo estoy lánguido; la vista se me nubla; necesito volver a casa y comer. A la una y media lo dejo.

Martes, 31 de diciembre: BORGES: ‘Si el amor no sirve para la felicidad; nunca debe ser fuente de desdicha’.


1964:

Martes, 18 de febrero: En Mar del Plata. A las seis y media de la mañana, llegan Borges y María Esther Vázquez. Con Borges caminamos un poco por el barrio. Me dice: ‘Me parece que las cosas van muy bien. Si todo sigue así, nos casamos este año. Vos sabés que yo tenía muchos problemas. Bueno, cosas que existían porque las imaginaba. Todo eso desapareció. Podría vivir normalmente. Nos mudaremos a la Biblioteca. Es claro que aquí estamos como amigos. Norah ofreció una novena, para que nos casemos… Madre es muy dominante… está segura de que voy a casarme con María Esther. Bueno, a Madre sólo le gustan las mujeres que sabe que a mí no me gustan. Ahora le gusta Alicia Jurado pero, cuando había algo parecido a un flirt entre Alicia y yo, me hablaba mal de ella’. Borges y María Esther viajaron toda la noche sentados, en un tren de clase única. BORGES: ‘Hablábamos y por momentos nos dormíamos, soñábamos. Nos decíamos cosas muy significativas entre un sueño y otro. Esta chica comentó: ‘Qué cosas nos dijimos anoche’. Cuando el guarda anunció Mar del Plata, yo no podría creerlo’. Me dice: ‘Si querés, esta noche, después de comer, podemos escribir’. Dice también que lo queda vigor al estilo en inglés es el verbo, que es sajón; en francés, el adjetivo”.

Eso es todo por hoy. Otro día les copio la segunda parte.

¡Sean felices!

Rodrigo

jueves, 3 de noviembre de 2016

UN POEMA DE JUAN RODOLFO WILCOCK

Hace días volví a leer un poema excepcional del escritor argentino Juan Rodolfo Wilcock, titulado Al fuego, que ya desde el comienzo me parece admirable: 

“Fuego, compañero querido de la sombra,/ ardes, te apagas, gracias a mí vuelves a arder./ Desesperado, quemarías el mundo,/ en realidad sólo te devoras a vos mismo”. 

Está escrito originalmente en italiano, porque Wilcock vivió buena parte de su vida allá. El miércoles 23 de octubre de 1963, comen en casa de Bioy Casares Borges y Livio Bacchi. Ese mismo día leen el manuscrito del poema de Wilcock, y Bioy anota en su diario un comentario de Borges:

“La primera reacción después de leer un poema que a uno le gustó mucho es el proyecto de escribir pronto ese mismo poema”. 

No conozco a casi nadie hoy en día que lea a Wilcock. Tal vez a algunos les suene su apellido porque en su momento tradujo a Kafka para la editorial Losada, si es que la memoria no me falla. Me parece recordar que alguna edición de los "Diarios" de Kafka estaban traducidos por el autor de La sinagoga de los iconoclastas.

Acá tienen algunos cuentos de Wilcock por si les pinta leer. Un tal Pablo Anadón tradujo el poema entero del original italiano, y lo publicó en su blog:


Al fuego

Fuego, querido amigo de la sombra,
mi compañero, que ardes y te apagas
y vuelves a arder gracias a mi mano,
desesperado que consumirías
el mundo y aquí a solas te consumes
a vos mismo, en vos mismo acurrucado
como la pordiosera que en el alba
prende la hoguera de cada jornada
y se da en pasto de su brasa lenta.
Hijo del rayo, ahora hijo del hombre,
gato rojo, hay que darte de comer.
Vuélvete tigre, sal, crece, devora
todo si tanta gana tienes, haznos
ceniza, por su fuego solitario
sea mordido cada cual, y sea
vuelto bello, sea vuelto llamarada,
retorne al gran incendio original.


Al fuoco

Fuoco, compagno, caro amico dell’ombra,
ardi e ti spegni e grazie a me riprendi,
te disperato che bruceresti il mondo
e qui da solo bruci te stesso, in te
raccolto come la derelitta all’alba
quando accende la pira di ogni giorno
e si dà in pasto sulla brace lenta.
Figlio del lampo ora sei figlio dell’uomo,
bisogna alimentarti, gatto rosso.
Diventa tigre, esci, cresci, divora
tutto se hai tanta voglia, facci ceneri,
che ognuno dal suo fuoco solitario
sia morso e fatto bello, fatto fiamma,
si congiunga all’incendio originale.


[De J. Rodolfo Wilcock,
Poesie, Adelphi, Milán, 1980]

jueves, 27 de octubre de 2016

UNA COPLA DE JORGE LUIS BORGES

Borges, en diálogo con María Esther Vázquez, cita de memoria coplas barriales de Buenos Aires, que en general hacen alarde de coraje, como por ejemplo:

“Yo soy del barrio del Alto,
donde llueve y no gotea.
A mí no me asustan sombras
ni bultos que se menean".

O esta otra:

"Parado en las Cinco Esquinas,
con toda mi contingencia,
pa’ver si te rompo el alma
ando haciendo diligencia".

En determinado momento habla de una persona de Pehuajó que lo tenía harto:

“Entonces yo le pregunté si él conocía aquella famosa copla de Pehuajó y se la recité mientras la inventaba:

'En el medio de la plaza
del pueblo de Pehuajó
hay un letrero que dice:
la puta que te parió'.

¿Y sabés qué me contestó el hombre en cuestión? : ‘Sí, Borges, ya la conocía…’”.

Qué tipo gracioso este Jorge Luis. La anécdota está narrada en un libro donde se reúnen diversas charlas que tuvo con María Esther Vázquez, y se titula Borges. Sus días y su tiempo.

En lo personal no recuerdo muchas coplas, salvo las Coplas por la muerte de su padre de Jorge Manrique (1440-1479), una obra muy hermosa. La composición empieza así: 

"Recuerde el alma dormida,/ avive el seso y despierte/ contemplando/cómo se pasa la vida/ cómo se viene la muerte/ tan callando,/ cuán presto se va el placer,/ cómo, después de acordado, da dolor;/ cómo, a nuestro parecer,/ cualquiera tiempo pasado/ fue mejor". 

A Borges también le gustaban esas coplas:

"¿Por qué es tan lindo el poema de Manrique? No sólo por los versos: por su ética. La ética es importante en todo; también en literatura". (Jueves 18 de junio de 1964, citado por Bioy Casares en su Diario sobre Borges).

domingo, 2 de octubre de 2016

LA HUMILLACIÓN Y EL RESPETO

Esta es la historia de un asesinato que ocurrió en Buenos Aires hace cerca de 40 años, en el bar La Biela de Recoleta. En ese lugar selecto y tradicional, pasaba sus días felices un lustrabotas. Las personas del barrio lo conocían y apreciaban, porque el chico se hacía querer y tenía buenos sentimientos. Cuando entró a trabajar un mozo de apellido Moro, las cosas cambiaron.

No es que Moro fuera malo, pero era un bromista. Cuando se enteró que el lustrabotas había publicado un libro de poemas, le pareció ridículo, y desde el primer día se burló de él. Sus bromas bordeaban la agresión y el desprecio, al punto que más de una vez le tiraba cáscaras de maní y carozos de aceitunas sobre la cabeza.

Bioy Casares cuenta, en Descanso de caminantes: diarios íntimos, que un día el lustrabotas le dijo al cajero, como quien no quiere la cosa, que tenía algo importante para hacer antes de irse: matar a Moro:


“El cajero creyó que hablaba en broma. En ese momento se acercó Moro y cantó el pedido para la mesa nueve. El lustrabotas sacó un revólver y le dijo:

-¡Te voy a matar!

Moro lo miró, riendo; cuando vio el arma, atinó a decir:

-No me matés.

El lustrabotas le descerrajó un balazo en la cabeza; luego, sobre el cuerpo caído y muerto, vació el revólver. Aprovechando el desconcierto general, el lustrabotas se fue”.

El asesinato ocurrió en 1977, en plena dictadura, y cuando los policías lo vieron sentado en Once casi matan al lustrabotas a balazos, pero como el chico no opuso resistencia se dieron cuenta que les decía la verdad: les aseguró que estaba sentado esperando que pasara algún vigilante amigo, como los que patrullaban el bar y los restaurantes del lugar, porque tenía miedo de entrar solo a la comisaría.


El aumento del bien en el mundo depende en buena medida de actos no históricos; que ni a ustedes ni a mí nos haya ido tan mal en la vida como podría habernos ido, y de todas las personas que actuaron con lealtad y generosidad una vida anónima y ahora descansan en tumbas que nadie visita. Algo así dijo George Eliot en Middlemarch, y a mí me parece que tiene razón.

Hay un sociólogo estadounidense cuyos libros disfruto mucho: su nombre es Richard Sennett y fue criado por una madre soltera en un barrio pobre de Chicago. Cuando era joven, Sennett tuvo que reorientar su carrera de chelista porque una lesión le impidió desarrollar su pasión por la música. En El respeto: Sobre la dignidad del hombre en un mundo de desigualdad, Sennett narra historias y reflexiones que me recuerdan el caso trágico del lustrabotas.

La falta de respeto no necesariamente tiene que ver con el insulto, sino con el no reconocimiento a otra persona. Simplemente no “vemos” al prójimo como un ser humano integral cuya dignidad y presencia nos importa.

Si la sociedad de masas sólo destaca el “éxito”  y reconoce a unos pocos individuos, la consecuencia es una escasez de respeto que, a diferencia de lo que ocurre con el petróleo o algún otro recurso natural, no es más que una decisión  humana. Si no hay el suficiente respeto para todos, se trata de una cuestión "social" y no "natural".


El mozo asesinado destrozó, con algunas acciones humillantes, el reconocimiento y la dignidad que el lustrabotas supo ganarse a lo largo del tiempo. 

El libro de Sennett es muy interesante porque se propone investigar las causas posibles de la escasez de respeto en las sociedades desiguales. La primera causa es la más obvia: en toda sociedad existe siempre una diferencia de talento y esfuerzo entre sus miembros.

El otro aspecto que Sennett aborda es el de la dependencia entre los adultos, que implica el desafío incesante de ganarnos a un tiempo el respeto de los demás –un jefe, un colega, un familiar- y el respeto por nosotros mismos.

El tercer aspecto es el de las formas degradantes y condescendientes de compasión, por parte de psicólogos, asistentes sociales, maestros rurales y todo tipo de profesionales que trabajan en zonas vulnerables o económicamente desfavorecidas. 

En efecto, a mucha gente pobre se la priva del control de su propia vida, y eso hace que se sientan una suerte de espectadores de sus propias necesidades; meros consumidores del cuidado que el Estado, a través de sus instituciones, les dispensa. "Allí", nos dice Sennett, "fue donde la gente experimentó esa particular falta de respeto que consiste en no ser vista, en no ser tenida en cuenta como auténticos seres humanos".

Respecto del éxito en la escuela, Sennett dice algo que me parece muy sugestivo: 

"En una comunidad pobre no sobrevives por ser el mejor -o en realidad el más duro- , sino por mantener la cabeza baja; literalmente, por evitar el contacto visual en la calle, que puede interpretarse como desafío; en la escuela, el dotado procura hacerse invisible para que no le peguen por obtener mejores notas que los otros.

En correspondencia con esto, los adolescentes del gueto son muy sensibles al hecho de que no se los respete".


En otro momento me gustaría hablar más en profundidad del libro de Sennett. Por el momento me conformo con invitarlos a que lo lean.

¡Sean felices!

Rodrigo

lunes, 13 de junio de 2016

¡A ROBAR QUE SE ACABA EL MUNDO!

A Menudo, lo que creemos una opinión personal no es más que una repetición, una idea ajena cuyo origen olvidamos. Habrá quienes eviten leer un libro escrito por dos autores, porque no saben a cuál de los dos admirar. Otros se decepcionan al enterarse de que tal vez, la Ilíada y la Odisea, en realidad, no ha sido la invención de un solo autor llamado Homero.

"Nada es original. Robá de cualquier lugar que haga resonar tu inspiración o que alimente tu imaginación. Comé películas viejas o nuevas, música, libros, pinturas, fotografías, poemas, sueños, conversaciones al azar, arquitectura, puentes, señales callejeras, árboles, nubes, cuerpos de agua, luz y sombras. Elegí para robar sólo las cosas que le hablen directamente a tu alma. Si lo hacés de este modo, tu trabajo (y tus robos) serán auténticos. La autenticidad es invalorable; la originalidad es inexistente. Y no te preocupes en ocultar tus hurtos, celebrálos si tenés ganas. En todo caso, acordáte siempre lo que dijo Jean-Luc Godard: No importa de dónde tomás las cosas; se trata de a dónde las llevás." (Jim Jarmusch)


BIOY: "Comen en casa Borges y Wilcock. Hablamos de los plagios de Stendhal y de Coleridge. Acerca de los de Stendhal en Rome, Naples et Florence, mi hipótesis es ésta: Stendhal procede como una persona que es ante todo un escritor. Lo más importante para él es el libro que tiene entre manos; más importante que su reputación moral, su deber hacia los colegas, etcétera. El libro, en este caso, es una suerte de viaje por algunas ciudades de Italia. Si él no puede proporcionar alguna parte del material útil y lo encuentra en un libro o en una revista, lo toma. ¿Por qué no reconoce la fuente? Porque lo que más aborrece es un libro erudito; porque tiene un ideal de naturalidad y de frescura, al que continuamente se conforma. Sin duda, para estos fines es más conveniente decir: ‘Me encontré con el señor X, un individuo curioso, que me contó tales anécdotas’, que reproducir las anécdotas y poner al fin Edinburgh Review n°55. Aspira a no ser libresco”. (Lunes 29 de octubre de 1956).

Ahora, una cosa es robar ideas ajenas para comunicar algo propio, que es algo que en mayor o menor medida hacemos todos, y otra cosa es dibujar a Gachorro.

domingo, 5 de junio de 2016

VINDICACIÓN DE LA ALEGRÍA

Miren cómo se ríe el anciano de la foto, pese a no tener dientes y a saber que en cualquier momento la parca le toca el hombro.


“Tengo amigos que se ponen pelo, otros que se matan en el gimnasio, hacen dietas letales o se compran ropa anatómica para modificar lo que natura no da o dio y se acabó. Si yo pudiera cambiar algo, comprar algo que me falta, compraría ‘un buen estado de ánimo’. Porque eso es una bendición que pocos tienen”. 


Eso lo escribió Fabián Casas, quien como padece cierta tendencia a la depresión, admira a la gente alegre. Pues bien, algo que me gusta de mí es que casi siempre estoy de buen humor. Es algo innato, no sé, mi vieja es igual. Por supuesto que hay cosas que no tengo y me gustaría tener: la prosa de Borges, la capacidad de Martha Argerich para tocar el piano, la facha de Brad Pitt en su mejor momento, la capacidad de Messi o Maradona para jugar al fútbol y un largo etcétera. Tampoco digo que ir al gimnasio o hacer ejercicio o preocuparse por la estética no sea algo bueno en su justa medida, aunque a mí me resulte aburrido. Ahora bien, ¿qué más se le puede pedir a la vida que estar casi siempre de buen ánimo? 


Tal vez el sufrimiento sea más edificante que la felicidad: reconozco que del dolor podemos extraer enseñanzas útiles. Sin embargo, he sufrido tanto como precio al crecimiento que, como Harvey Pekar, cada tanto no me disgusta la idea de disfrutar más, aún a costa de crecer un poco menos. En rigor, me seduce tratar de extraer el máximo de felicidad junto con el máximo de verdad que sean posibles. La felicidad motivada por la ignorancia boba me parece despreciable.


Me gusta leer y escuchar artistas melancólicos como Fernando Pessoa o Nick Drake, pero trato de no sufrir estados de melancolía innecesarios. Considero que los depresivos suelen estar seducidos por su propio dolor. Las personas que se quejan todo el tiempo son enojosas, tienen actitudes que desembocan en profecías autocumplidas:


-“Estoy sola, nadie me quiere”.

- “No seas así, yo estoy contigo”.

-“No trates de consolarme, es así, nadie me quiere”.


Si amar a alguien consiste en querer ser causa de su alegría, se vuelve muy difícil que alguien muy quejoso no resulte medio insoportable:


“Wally Zenner pierde sus guantes. Los encuentran en la biblioteca; Borges la llama, para darle la buena noticia. Como ella siempre debe ser trágica, pregunta: “¿Qué me importa haber encontrado los guantes, cuando he perdido todo? Interpretación de Miguel de Torre: “Ha perdido la pollera, los calzones, la blusa. Va a estar desnuda, con los guantes”. (Bioy Casares en su diario sobre Borges).


La felicidad es un estado muy infrecuente. Feliz es aquel que no quiere nada, porque sus deseos están definitivamente colmados. Desgraciadamente existe el tiempo, y somos mortales, y tenemos miedo de que la felicidad se acabe. La felicidad es presente puro, y se desvanece una vez que el miedo a que termine vuelve a sumergirla en la temporalidad. El temor y la esperanza van siempre juntos, y están inmersos en el río del tiempo.


Y está el placer: tomarse una birra en verano, tener sexo con amor, tener sexo sin amor, jugar al fútbol, ver a tu equipo ganar un torneo, comer algo rico con buenos amigos, saborear un buen helado (cuidado con cambiar la h por la p)… En cierto modo, la felicidad sería un estado, y el placer una sensación.


¿Y la alegría? La alegría no es la conformidad pelotuda con cada cosa que ocurre. La alegría no consiste en escuchar a Celia Cruz y gritar que la vida es un carnaval y las penas se van cantando.


“Hablando con propiedad, no es la vida lo que amamos, sino el vivir”, decía el gordito Savater que decía Robert Louis Stevenson.

Sí, hace mal tiempo, pero es mejor que haga mal tiempo a que no haga ninguno.


El otro día mi viejo trató de entretener a mi sobrino cantándole una canción de María Elena Walsh, esa que dice que “los castillos se quedaron solos, sin princesas ni caballeros…”. Mi sobrino lo cortó en seco:

-"No abuelo, esa canción es muy tíste", y se fue a los saltitos y riéndose. ¡Al carajo con los castillos!


La persona alegre está más dispuesta a ayudar que la persona depresiva, y por lo tanto la alegría suele ser un sentimiento más conectado con la ética y la generosidad que la depresión.


Clément Rosset sugería que “o bien la alegría consiste en la ilusión efímera de haber acabado con lo trágico de la existencia: en cuyo caso la alegría no es paradójica pero es ilusoria. O bien consiste en una aprobación de la existencia tenida por irremediablemente trágica: en cuyo caso la alegría es paradójica pero no ilusoria”. Yo estoy de acuerdo con la segunda reflexión: la alegría auténtica es paradójica, pero no ilusoria.


Según Savater en su Diccionario filosófico, solemos tachar de impiadosa a la alegría:


“(…) en el sentido de que demuestra falta de piedad o compasión por los sufrimientos de nuestros congéneres (Schopenhauer diría que de todos los seres vivos). Estos fiscales suponen que la alegría, para ser lícita, ha de venir justificada por la celebración de acontecimientos favorables concretos: si éstos faltan o si sobreabundan las desdichas, se convierte en una burla siniestra del dolor ajeno. Pero resulta que lo característico de la alegría (lo que la hace distinta y más intensa que la satisfacción que sentimos al ver cumplido cualquiera de nuestros episódicos anhelos, egoístas o altruistas) es que se manifiesta a pesar de todos los pesares, propios o ajenos. No porque los ignore, sino porque los vence; mejor, porque en su raíz misma no tiene nada que ver con ellos: porque los desconoce aunque los conozca demasiado bien”.


La alegría no desconoce que por momentos la vida es una mierda, e incluso puede ser consciente de que Macri nos va a dejar un país más desigual y más endeudado. Sin embargo, la alegría triunfa pese a que sabemos que somos mortales, que nuestros seres queridos sufren y que a veces nos sale todo medio para el carajo o elegimos de presidente a un energúmeno. Mi concepto de alegría tiene muy poco que ver con la euforia de los globos amarillos y el baile de un presidente que fuga su dinero en paraísos fiscales para no pagar impuestos.


Etimológicamente, es probable que “alegría” provenga de “aligerar”, de perder peso. La alegría, como bien dice Savater:


“No pretende superar lo trágico o abolirlo: aunque a veces se propone enmendar las cosas de este mundo, es perfectamente consciente de que el mundo mismo como tal –en su esencia real y trágica- no tiene enmienda alguna ni tendría por qué tenerla. (…) La alegría asume esta visión trágica y obra no contra ella sino a partir de ella, por eso me parece más realista que la felicidad y más profunda que el placer. En cualquier caso, sea como fuere que las jerarquicemos, conviene no olvidar que felicidad, placer y alegría son cómplices y, aún más, son variables de un mismo asentimiento”.

En otro momento me gustaría, a partir de Terry Eagleton y su Esperanza sin optimismo, abordar el par “optimismo/pesimismo”. Eso es todo por hoy.

¡Sean felices!

Rodrigo

Post Scriptum: El chistoso es una lacra social


miércoles, 1 de junio de 2016

ANÉCDOTA DE UN NIÑO VIAJANDO EN ÓMNIBUS

En Londres, una madre y su hijo suben a un ómnibus. Como está muy lleno, se separan; el niño queda junto a dos monjas. La madre advierte que el niño conversa animadamente con ellas; cuando llegan a donde tienen que bajar, les da las gracias y les dice que han hecho algo extraordinario, porque el niño es muy hosco y no se da con nadie. Las monjas explican: "Habló con nosotras, porque creía que éramos pingüinos".


(Anécdota de Susana Bombal escrita por Bioy Casares en su "Borges")

domingo, 15 de mayo de 2016

CELEBRITY DEATHMATCH: BORGES Y BIOY CONTRA ERNESTO SÁBATO

Recordar que quien escribe estos fragmentos de Borges es Bioy Casares, quien fue registrando su conversación en un diario muchas veces desopilante, fruto de varias décadas de amistad.

1948

Lunes, 12 de enero. Come en casa Borges. Me cuenta que a la tarde estuvieron en Sur Sabato y González Lanuza y que él de pronto comprendió que los aborrecía y se fue.

Miércoles 14 al domingo 18 de enero. Borges recordó la conversación de Sabato y Gonzalez Lanuza, ambos admirados con los capítulos de la novela de Sabato publicados en Sur (“La fuente muda”). Sabato habría preguntado si no sería demasiado fuerte. Borges me dice: “Muchos autores viven en el temor de que sus escritos sean demasiado fuertes y el peligro inevitable es que sean demasiado débiles”.


1950


Lunes, 10 de julio. Comen en casa Borges y Sabato; éste, groseramente elocuente, con indiferencia a la escasa calidad de lo que dice. 


Martes, 11 de julio. Come en casa Borges. Comentamos el carácter de Sabato. Según Borges, lo que está mal en él es que su conversación es demasiado anecdótica; se parece demasiado poco al pensamiento. 

BORGES: "¿Y por qué íbamos a compartir su indignación contra esa señora que pretendió corregirle un diálogo? ¿Quién escribe siempre tan perfectamente que nunca convenga corregirlo? ¿Quién pude estar completamente seguro de que el interlocutor lo cree infalible?".



Viernes, 11 de noviembre. Come en casa Borges. Refiere una anécdota de Sabato: A Barbieri lo nombraron director de El Hogar, a Sabato, de Mundo Argentino. Sueldo de director del primero, cinco mil pesos; del segundo, cuatro mil quinientos. Sabato entrevistó a Barbieri para explicarle que hay gente que ya habla de esa diferencia de jerarquía entre ellos, y que para acallar tales miserias -y no por el dinero, que no le interesa- convendría que Barbieri solicitara de las autoridades que el sueldo de ambos sea el mismo de cinco mil.

1956

Lunes 18 de junio. WILCOCK: "Cuando Sabato leyó Crimen y castigo, contó el hecho a todo el mundo". (...) BIOY: "Sabato se ha proclamado el Dostoievski argentino". (...) BORGES: ... por cierto que Sabato, con su escaso Túnel, no es un facsímil de Dostoievski".


Domingo, 22 de julio. BORGES: "Sabato dice que el escritor debe abandonar su torre de marfil y acercarse al pueblo. Anderson Imbert le respondió: 'Usted habla como un aristócrata. Yo no tengo que ir al pueblo, porque soy del pueblo. Creo que el pueblo se ha portado muy mal aquí y que debe tener conciencia de su culpa". 

Nota: Se sabe del furioso antiperonismo de Borges y Bioy. Ambos amigos eran más gorilas que Fer Iglesias. Recordemos que en 1956 ya se había producido el histórico bombardeo a Plaza de Mayo, destitución de Perón, proscripción del peronismo, etc. Para muestra, cito este fragmento: "Con Borges decimos que no se puede ser peronista, sin ser canalla o idiota o las dos cosas. Desde luego, no basta ser antiperonista para ser buena persona, pero basta ser peronista para ser una mala persona".


Martes, 31 de julio. (...) BORGES: "Van a nombrar presidente en la Academia Argentina de Letras. No me gusta nada la Academia. (...) Habría que llevar energúmenos: a Sabato o a Martinez Estrada. Hay una tradición argentina contra la Academia: Gutiérrez (Juan María) escribió en contra".


Viernes, 10 de agosto. BIOY: "(...) Sabato también desaparecerá, sin dejar rastro, después de la muerte. Es curioso el caso de Sabato: ha escrito poco, pero ese poco es tan vulgar que nos abruma como una obra copiosa". BORGES: "Nunca le tuve afecto. En cuanto a (José Luis) Romero, es un arribista, es un bruto, es un político, en el mal sentido de la palabra, y parece un rinoceronte o un jabalí...".


Jueves, 30 de agosto. Después del almuerzo hablo por teléfono con Borges. BORGES: "Sabato está loco. Renuncia. Obliga a otros a renunciar. Se enoja con los que no renuncian. Y organiza petitorios, con firmas, para que no le acepten la renuncia. Cuánta actividad. Lo más extraño es que para alguna gente, con todo esto, se vuelve simpático: los otros días, Wally dijo que Sabato está muy corrido (quiere decir experimentado en acepción criolla). BIOY: "Ya verás: va a quedar como el hombre que protestó por las torturas. Va a quedar en la Historia como un negro Falucho". (...)


Martes, 4 de setiembre. Comen en casa Wilcock y Borges. (...) BORGES: "Nunca hubiera creído que iba a odiar tanto a Sabato". BIOY: "A mí no me extraña. Nunca le tuviste buena voluntad. Y yo he hecho un descubrimiento: en contra de lo que se afirma, la antipatía está más cerca del odio que del amor". Se ríe y dice: "Tenés razón".


Sábado, 25 de agosto. (...) Hoy se habla de Sabato, de su grotesca actuación en una audición de radio, en la que pierde los estribos. Convenimos en que podríamos juntar firmas para un petitorio de los amigos de Sabato, para que le apliquen un puntapié de atrás.


1957


Jueves, 15 de agosto. Borges me llama por teléfono. Me dice: "En Azul y Blanco me atacan todos los días, en una suerte de folletín. ¿A que no sabés quién salió a defenderme? ¡Sabato! Qué porquería. Cualquier cosa, con tal de no quedarse quieto. Cómo no se da cuenta de que parece un payaso. Ahora aparece con careta. Se saca la careta y vemos que es Sabato. Ahora aparece de buzo. Se saca la escafandra y vemos que es Sabato. No aspira a ser majestuoso ni a mostrar una noble indiferencia.


Miércoles, 18 de setiembre. Comen en casa Bores y Peyrou. Cuenta Borges que Sabato se encontró con alguna amiga que llegaba de Europa y le preguntó cómo se comentaba en Europa el "asunto Sabato". La amiga le aseguró que no se comentaba. Sabato le explicó que ella no había frecuentado los círculos literarios: en éstos no se comentaba otra cosa. (...) BORGES: "(...) en el (deseo) de Sabato se advierte la influencia de una estúpida obsesión por la propia literatura". No sé por qué le interesa tanto Sabato.


Sábado, 21 de diciembre. (...) Recibió una carta de Sabato, en que éste le pedía que colaborara en una enciclopedia y le aseguraba que a veces llevado por la pasión política uno dice cosas que no piensa. Casi emocionado, Borges estuvo a punto de ir a darle un abrazo. Se encontró antes con Clemente, quien le dio una carta que había llegado a la Biblioteca; en esa carta el director de una revista colombiana ofrecía sus páginas a Borges para que éste refutara un artículo de Sabato. BORGES: "Te das cuenta. Parece loco. Con una mano escribe contra mí y con otra me escribe una carta amistosa. Además, ¿qué puede importar en Colombia su polémica conmigo? Yo mismo no recuerdo por qué empezó y no creo que sea muy interesante". BIOY: "Que falta de pereza". BORGES: "Es como un chismoso. Escribir sobre esa polémica no le cuesta nada. Le cuesta no escribir.



Las opiniones contra Sabato siguen, pero creo que ya pinté un panorama más que interesante. No tengo nada contra Don Ernesto Sótano (Casas dixit), pero me divierten las opiniones de Borges y Bioy. Parecen las vecinas chotas de la peluquería representadas en Cha Cha Cha:


lunes, 22 de junio de 2015

EL GORILISMO EJEMPLIFICADO EN LA FIGURA DE BORGES

“Con Borges decimos que no se puede ser peronista sin ser canalla o idiota o las dos cosas. Desde luego no basta con ser antiperonista para ser buena persona, pero basta ser peronista para ser una mala persona” (Adolfo Bioy Casares)

Muchos creen que el término "gorila" no sirve para pensar, sino para descalificar al que piensa distinto y para clausurar el debate. En síntesis: el término gorila es usado más como “adjetivo” que como “sustantivo”, más o menos como ocurre con el término “fascista”. Pese a que hay algo de cierto en esa queja, no coincido plenamente. Para mí, el término sigue teniendo vigencia, aunque ahora los cañones "gorilas" estén dirigidos a "la Yegua". Para evitar confusiones, déjenme aclarar que no soy peronista, aunque tengo cierto rechazo hacia el "gorilismo recalcitrante". 

Para apoyar mi argumentación, traigo a colación una definición de Ticruz, dicha en otro contexto, con la que mayormente coincido:

“Existe un viejo reclamo en torno a la palabra “gorila”, principalmente de parte de las izquierdas tradicionales. ¿Es posible no ser peronista y tampoco gorila? ¿Es sencillamente “gorila” un sinónimo de “opositor”? Se ha usado así, y coincido en que no tiene sentido el término de esa manera. El gorilismo, si es de alguna manera una palabra que representa algo, no es la oposición al peronismo, sino la reducción del peronismo a eso: a un fenómeno primitivo, infernal, visceral. No hay desacuerdo, no hay discusión, sólo odio y desprecio. El otro no piensa diferente, o es cómplice del mal, o es víctima de su estupidez”.

Y un poco más adelante:

“Tampoco nadie pensaba que Perón era un orangután irracional, todo lo contrario. El gorililismo piensa que el líder es, de hecho, un estratega maquiavélico, con una capacidad especulativa brillante, que manipula a una masa irracional. El primitivo no es el líder para el gorilismo -véase el Rosas de “El matadero” y el “Facundo”- , sino sus seguidores. Sólo puede haber dos razones para seguir a ese líder: la idiotez y la maldad. Y el corolario necesario de eso es que el otro, el seguidor de ese líder, deja de ser sujeto válido de diálogo, no es atendible en tanto sujeto pensante. Hacia él sólo queda el odio y el desprecio, la lástima si se es generoso. Eso implica poner al otro en el lugar del salvaje o del bárbaro, en categorías de Lévi Strauss. Esa reducción del otro a la oposición entre civilización y barbarie, es, propongo yo, el gorilismo. E insisto: veo eso en Sarlo”.

No me interesa elucidar si Sarlo es gorila o no lo es, sino ayudar a entender qué es el gorilismo, aunque intuitivamente sea algo que todos conocemos. Ahora bien, ¿por qué es nocivo el "gorilismo"? Porque descalifica en automático, porque impide la crítica lúcida, porque confunde el pensamiento con el reordenamiento de los prejuicios, porque suele desembocar en el honestismo –la reducción de la discusión política a lo judicial- y el intencionalismo (que consiste en evitar analizar las consecuencias de una medida para centrarse en las intenciones, en última instancia inescrutables, de los gobernantes).

No es de extrañar que el “gorila” –aunque no exclusivamente- tenga una noción reductora y prejuiciosa acerca del “clientelismo”. En el transcurso de una entrevista que le hicieron para el suplemento Enfoques del diario La Nación, Javier Auyero –autor de ¿Favores por votos? Estudios sobre clientelismo político contemporáneo- dijo que el vocablo clientelismo suele ser una asociación estigmatizadora de que los pobres son clientes, son masa manipulable:

"La idea de que porque va una heladera o un par de zapatillas viene un voto es asumir como cierta una presunción. Hay que indagar. Esas relaciones recíprocas nunca funcionan así. Uno nunca sabe si fue la heladera o la relación afectiva con un puntero. Para saber eso hay que plantarse desde el otro punto de vista, no desde el que da la heladera sino desde el del sujeto. Mucha gente de clase media, media alta, vota a alguien porque le va mejor. ¿Llamamos a eso clientelismo? No".

Y luego agrega: "EL CLIENTELISMO NUNCA GARANTIZÓ RESULTADOS ELECTORALES NI LOS VA A GARANTIZAR".

Uno lee y disfruta de la prosa de escritores extraordinarios como Bioy Casares y Borges: tipos que conocen varios idiomas, que han leído muchísimo, y que al mismo tiempo demuestran un conocimiento de la política  de su tiempo, absolutamente maniqueo, infantil y canallesco.

BORGES Y EL GORILISMO:

Me resulta difícil adherir a la creencia popular acerca del “apoliticismo” y la “ingenuidad” de Borges, y al mismo tiempo conciliar ese prejuicio con la aparición del panfleto anti-peronista titulado La fiesta del monstruo (1). Es un cuento que, como bien se sabe, abreva en la herencia de La Refalosa de Hilario Ascasubi y El matadero de Esteban Echeverría.

"Este relato -le dice años después Bioy a Matilde Sánchez- está escrito con un tremendo odio. Estábamos llenos de odio durante el peronismo", Clarín, 17/11/1988.

Según Ricardo Piglia, el panfleto trata de la fiesta atroz de la barbarie popular contada por los bárbaros:

“La fiesta del monstruo” combina la paranoia con la parodia. La paranoia frente a la presencia amenazante del otro que viene a destruir el orden. Y la parodia de la diferencia, la torpeza lingüística del tipo que no maneja los códigos. (…) es un relato totalmente persecutorio sobre el aluvión zoológico y el avance de los grasas que al final matan a un intelectual judío (…) No diría que increíble, es un texto límite… Difícil de encontrar algo así en la literatura argentina”.

Seguramente para Don Jorge Luis, la Revolución Libertadora -para otros "fusiladora"- es parte del sueño civilizatorio de Sarmiento.

Si uno lee el Borges de Bioy (2), se puede encontrar con una larga ristra  de frases y reflexiones “gorilas”:

Por caso, el 26 de junio de 1955, Borges cuenta que ver las iglesias incendiadas le dio ganas de llorar. Pero no hay una palabra en el diario para el bombardeo sobre la Plaza de Mayo en el que murieron cientos de personas.

Pongo otros ejemplos, que no son exhaustivos:

En agosto de 1957 asesinan a un chofer en el barrio de Nueva Pompeya. Bioy apunta:

"Aunque persona de edad, el chofer se defendió y lo mataron de catorce puñaladas. Se asustaron de lo que habían hecho y huyeron sin sacarle el dinero. Borges opina que todos esos criminales son el fruto del peronismo: 'Antes uno decía el crimen del Silletero del año 20...' BIOY: 'Ahora hay que decir: 'el crimen del Silletero de las tres de la tarde, el de las cuatro', etcétera. BORGES: Habría que fusilar a toda esa gente'".

Páginas más adelante:

“Bioy: –El individuo que tiene más probabilidades de ganar la elección de presidente es el individuo más desvergonzadamente demagógico. Vale decir, la peor persona del país: Perón, Frondizi, Solano Lima”.

Los soviéticos, en octubre de 1957, lanzaban al espacio el Sputnik 1, el primer satélite artificial.

"Bioy: –Tuve ganas de hacerle una broma a tu madre: preguntarle si sabía la noticia y, cuando ella preguntara cuál, decirle que Perón había lanzado un satélite.

Borges: –Ya está enojada contra ese satélite. Dice que es un juguete insignificante y que quién sabe si no cae en la Tierra y no produce alguna Monstruosa hecatombe".

Aramburu convoca a elecciones y Borges lo lamenta, “desea que el gobierno se quede”. Manuel Peyrou se felicita del llamado y lo ve como un triunfo del gobierno.

"Borges: –Sí, el gobierno queda muy bien para la Historia, pero Peyrou no puede ver muy lejos: el país saltará en el vacío".

El 9 de diciembre del mismo año, Borges y Bioy hablan “de un match de box, ganado por un tal Pascual Pérez, que fue un mignon de Perón”.


"Borges: –Qué lástima que haya ganado un peronista inmundo".

Notas:

(1) El 12 de octubre de 1955 leen en Marcha, de Montevideo, la publicación del cuento La fiesta del monstruo, que firmaron como Bustos Domecq (Borges y Bioy Casares). “En esta reescritura antiperonista de El Matadero de Echeverría, una turba abominable lapida hasta la muerte a un estudiante judío que se niega a saludar a la foto del Monstruo. (Durante la década peronista no hubo actos de hostilidad hacia los judíos, Perón fue el primer presidente que tuvo judíos en su gabinete, apoyó a una organización judía pro peronista e inauguró las relaciones diplomáticas con Israel, mientras en las páginas del libro abundan las frases y chistes antisemitas, que Borges cuenta en presencia de amigos judíos y luego le sorprende que en vez de reír se entristezcan.)” (Horacio Verbitsky)


(2) Adolfo Bioy Casares, Borges. Edición a cargo de Daniel Martino. Ediciones Destino, Colombia, 2006, 1663 páginas.