Dora Diamant, la compañera de los últimos años de vida de Franz Kafka,
contó que una vez, mientras paseaban juntos por un parque municipal de las
afueras de Berlín, encontraron una nenita llorando. Lloraba porque se le había
perdido la muñeca. Kafka trató de consolarla, pero no había forma. “Pero si tu
muñeca no se perdió”, dijo él de repente. “Tan sólo se fue de viaje. Acabo de
verla hace un rato y he hablado con ella. Me prometió que te iba a escribir.
Mañana a esta misma hora vení, yo te voy a traer la carta”. En aquel momento,
la niñita dejó de llorar. Al día siguiente, Kafka llevó realmente la carta, que
describía las aventuras de la muñeca durante el viaje. De ahí surgió una correspondencia
entre la muñeca y la nena que se prolongó durante varias semanas y que finalizó
cuando Kafka, quien estaba enfermo de tuberculosis, tuvo que cambiar de
residencia y emprender su último viaje. Al final no olvidó, en medio de todo el
barullo de un traslado tan triste, dejarle a la niña una muñeca, asegurando que
era la antigua, la que había perdido, que sólo a causa de todo lo vivido en
aquellos lejanos países había sufrido ciertos cambios.
Páginas
- Página Principal
- UN INTERESANTE DEBATE ENTRE CARLOS NINO Y EUGENIO ZAFFARONI
- LA CRIMINOLOGÍA MEDIÁTICA
- DISCURSO DE DAVID FOSTER WALLACE EN LA CEREMONIA DE GRADUACIÓN DEL KENYON COLLEGE
- ENTREVISTA A ROBERTO BOLAÑO
- PRIMO LEVI: HURBINEK
- DIEZ LIBROS PARA ESTUDIAR DERECHO CONSTITUCIONAL
- POEMAS Y ESCRITOS DE FERNANDO PESSOA (1888-1935)
- ENTREVISTA AMPLIADA CON DAVID FOSTER WALLACE
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jueves, 13 de abril de 2017
sábado, 11 de junio de 2016
ACERCA DE KAFKA Y SUS PRECURSORES
En un ensayo de Otras
inquisiciones, titulado “Kafka y sus precursores”, Borges enumera una serie de autores
–Zenón de Elea, Han Yu, León Bloy- de diversas épocas y lugares, algunos que
probablemente Kafka jamás leyó, y nos dice que en todos ellos se percibe cierto
aire de familia. Lo que sugiere Borges es profundo y al mismo tiempo trivial: sólo
podemos percibir el parecido “kafkiano” que tienen en común todos estos nombres
LUEGO de que Kafka ha escrito su obra.
Un ejemplo ilustrativo, la paradoja
de Zenón contra el movimiento -aporía que indica que un móvil A no puede
alcanzar el punto B porque primero tiene que recorrer la mitad de la distancia,
y antes la mitad de la mitad, y así ad infinitum-; le sugiere a Borges la
estructura de El Castillo: “el móvil y la flecha y Aquiles son los primeros
personajes kafkianos de la literatura”.
Recordemos que en El castillo, K. es
un agrimensor llamado a entrar en una edificación que no podrá penetrar jamás.
En El proceso, Josef K. no logra averiguar el delito de que lo acusan, y ni
siquiera llega a enfrentarse con el tribunal que debe juzgarlo. La idea de postergación
infinita es la que le trae a Borges reminiscencias de lecturas anteriores, como la
famosa carrera de Aquiles y la tortuga.
Lo interesante es comprobar una vez
más cómo, en la historia de la literatura, el presente reescribe constantemente
el pasado:
“Si no me equivoco, las
heterogéneas piezas que he enumerado se parecen a Kafka; si no me equivoco, no
todas se parecen entre sí. Este último hecho es el más significativo. En cada
uno de esos textos está la idiosincrasia de Kafka, en grado mayor o menor, pero
si Kafka no hubiera escrito, no la percibiríamos; vale decir, no existiría. Su
labor modifica nuestra concepción del pasado, como ha de modificar el futuro”.
Introduzco una digresión que me
parece importante: sabemos que las matemáticas y las ciencias, en buena medida,
son piramidales. Las ciencias exactas son construcciones realizadas sobre los cimientos anteriores en
donde cada generación trabaja sobre lo que dejó la última. Las obras de arte,
en cambio, son objetos únicos y evaluables siempre en tiempo presente. En arte
no existe “progreso”, en el sentido de que Dostoievski no es “mejor” que Hesíodo
por haber escrito después, ni está menos “avanzado” que James Joyce y por tanto es peor por el mero hecho de haber escrito antes.
Tratemos de acotar la discusión sólo al ámbito de la novela. En tal sentido, Javier Cercas se preguntaba: “¿Qué importa que las
novelas sigan siendo iguales que hace siglo y medio, siempre y cuando sean
buenas? ¿Por qué tanta ansia de renovación, de buscar formas, de conquistar
territorio nuevo? ¿Acaso la única obligación de una novela no consiste en
contar una historia lo mejor posible para hacérsela vivir con la máxima
intensidad posible al lector?”.
La respuesta es sencilla: la novela
–si hablamos de una obra de arte auténtica- no es sólo un entretenimiento, sino una
herramienta de investigación existencial, un modo de mirar, una forma de
ampliar nuestra sensibilidad para conocer mejor el alma humana. En este sentido, la
literatura de Kafka nos ayuda a comprender, a darle un lenguaje a una realidad que muchas veces se nos vuelve “kafkiana”. Ese es el motivo principal de estimular cierta invención formal. En un próximo posteo me gustaría profundizar sobre una idea que Borges compartía: el modo en que el arte "crea" la realidad en lugar de contentarse con representarla.
Fin de la digresión.
En un posteo anterior habíamos citado
un libro muy interesante de Carlos Gamerro, que entre paréntesis me acabo de comprar en Eterna cadencia, sobre Borges y los clásicos. Lo que postula Gamerro no es que Borges
haya sido considerado el escritor más importante del siglo XX:
“Hay candidatos
más fuertes, como Joyce, Kafka o Proust (…). Sin embargo, pocos se atreverían a
discutir que Borges fue el lector más intenso e interesante del siglo XX”.
Y más adelante, Gamerro pone los puntos sobre las íes:
“Que Borges modifique la lectura de
Homero o de Dante para los lectores argentinos no es una hazaña tan, por lo
menos, inédita. Sí lo es que Borges haya modificado la tradición literaria de
los italianos, como ha hecho con sus lecturas del Dante y como han reconocido,
entre otros, Ítalo Calvino; o que haya cambiado la relación de los ingleses con
su propia literatura, notablemente en sus re-escrituras de la antigua literatura
anglosajona. Y esto tiene una decidida importancia no solo estética sino
también política: la teoría de la dependencia, hoy bastante desvirtuada en el
terreno económico, sigue teniendo vigencia en el cultural: si un profesor
inglés o estadounidense escribe sobre nuestra literatura o nuestra historia,
nos sentimos obligados a leerlo, consideramos su saber no solo válido sino
imprescindible. Ahora, si un profesor argentino escribe sobre historia inglesa o
literatura inglesa, no genera ninguna obligación condigna- salvo si se trata de
Borges-“.
Para no extender más un posteo que ya ni sé para dónde puede disparar, les dejo una cita de un prólogo de Borges a "La metamorfosis", donde el escritor argentino habla de lo que a su juicio es la virtud
principal de Kafka: “la invención de situaciones intolerables”:
“Para el grabado perdurable le
bastan unos pocos renglones. Por ejemplo: ‘El animal arranca la fusta de manos
de su dueño y se castiga hasta convertirse en el dueño y no comprende que no es
más que una ilusión producida por un nuevo nudo en la fusta’. O si no: ‘En el
templo irrumpen leopardos y se beben el vino de los cálices; esto acontece repetidamente;
al cabo se prevé que acontecerá y se incorpora a la ceremonia del templo’. La
elaboración, en Kafka, es menos admirable que la invención. Hombres, no hay más
que uno en su obra: el homo domesticus –tan judío y tan alemán-, ganoso de un
lugar, siquiera humildísimo, en un Orden cualquiera; en el universo, en un
ministerio, en un asilo de lunáticos,en la cárcel. El argumento y el ambiente
son lo esencial; no las evoluciones de la fábula ni la penetración psicológica".. (del
prólogo de Borges a “La metamorfosis” de Franz Kafka, 1938).
lunes, 30 de mayo de 2016
GRUPO DE LECTURA SOBRE LA OBRA DE FRANZ KAFKA
Hice un nuevo y último grupo de lectura sobre la obra de Franz Kafka, que funcionará en paralelo con otro que ya existe desde hace más tiempo que versa sobre la obra de Friedrich Nietzsche. Para quienes quieran participar, acá está el link.
La idea es juntarse a leer y debatir cada tres o cuatro semanas acerca de algún aspecto de la obra del gran Franz, con gente piola que tenga inquietudes espirituales.
¡Sean felices!
Rodrigo
sábado, 21 de mayo de 2016
ALGUNOS COMIENZOS DE NOVELAS QUE LEÍ Y ME GUSTARON MUCHO
El orden es aleatorio, y no es ni pretende ser exhaustivo:
“Todas las familias felices se parecen entre sí, las familias desdichadas lo son cada una a su manera”. (Leon Tolstoi, Ana Karenina).
"Call me Ismael". (Herman Melville, Moby Dick, 1851)
“Llega un grito a través del cielo. Ya ha ocurrido otras veces, pero ahora no hay nada con que compararlo” (Thomas Pynchon, El arco iris de gravedad, traducción de Antoni Pigrau). La edición original es de 1973.
“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta.” (Vladimir Nabokov, Lolita, Traducción de Francesc Roca). Se publicó originalmente en 1955.
“¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico”. (Julio Cortázar, Rayuela, 1963)
“Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró en su cama convertido en un monstruoso insecto” (Franz Kafka, La metamorfosis).
“¿Cómo se habían encontrado? Por casualidad, como todo el mundo. ¿Cómo se llamaban? ¡Qué os importa eso! ¿De dónde venían? Del lugar más cercano. ¿A dónde iban? ¡Acaso sabe nadie a dónde va! ¿Qué decían? El amo no decía nada, y Jacques decía que su capitán decía que todo cuanto nos acontece de bueno y de malo aquí abajo está escrito allá arriba, en el cielo”. (Denis de Diderot, Jacques el fatalista, allá por 1771, traducción de María Fortunata Pietro Barral). Creo que la versión original en francés se perdió, y hoy nos llegó la obra gracias a la traducción que hizo Goethe… o eso pasó con El Sobrino de Rameau… No recuerdo bien, si quieren chequearlo chequeelónc. La cosa es que ambas novelas de Diderot son hermosas.
“It was the best of times, it was the worst of times, it was the age of wisdom, it was the age of foolishness, it was the epoch of belief, it was the epoch of incredulity, it was the season of Light, it was the season of Darkness, it was the spring of hope, it was the winter of despair, we had everything before us, we had nothing before us, we were all going direct to heaven, we were all going direct the other way -in short, the period was so far like the present period, that some of its noisiest authorities insisted on its being received, for good or for evil, in the superlative degree of comparison only". (Charles Dickens, A Tale of Two Cities, 1859)
“If you really want to hear about it, the first thing you'll probably want to know is where I was born, and what my lousy childhood was like, and how my parents were occupied and all before they had me, and all that David Copperfield kind of crap, but I don't feel like going into it, if you want to know the truth”. (J. D. Salinger, The Catcher in the Rye, 1951)
"I wish either my father or my mother, or indeed both of them, as they were in duty both equally bound to it, had minded what they were about when they begot me; had they duly considered how much depended upon what they were then doing;that not only the production of a rational Being was concerned in it, but that possibly the happy formation and temperature of his body, perhaps his genius and the very cast of his mind;and, for aught they knew to the contrary, even the fortunes of his whole house might take their turn from the humours and dispositions which were then uppermost:Had they duly weighed and considered all this, and proceeded accordingly,I am verily persuaded I should have made a quite different figure in the world, from that, in which the reader is likely to see me" (Laurence Sterne, Tristram Shandy, 1759 a 1767)
"Una alegre y suave oleada eléctrica silbada por el despertador automático del órgano de ánimos que tenía junto a la cama despertó a Rick Deckard. Sorprendido -siempre le sorprendía encontrarse despierto sin aviso previo-, emergió de la cama, se puso en pie con su pijama multicolor, y se desperezó. En el lecho, su esposa Iran abrió sus ojos grises nada alegres, parpadeó, gimió y volvió a cerrarlos". (Philip Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, 1968, traducción de César Terrón).
Y hay varios más, que pueden agregar ustedes o podría agregar yo mismo más adelante, si por algún milagro me viene un viento de anamnesis involuntaria.
En estos días estoy recuperándome de una gripe que no me deja en paz. Tengo los ojos rojos de tanto leer y mirar la pantalla, y un embole para siete personas. Ah, el de la foto es Herman Melville.
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jueves, 19 de mayo de 2016
EL EGOÍSMO DE LOS PADRES
“El egoísmo de los padres –pues eso es en realidad lo que llaman sentimiento paternal- no tiene límites. Desde el punto de vista de la educación, el amor de los padres, por grande que sea, es más egoísta que el amor de un educador pagado, por pequeño que sea. Y no puede ser de otra manera. Al fin y al cabo, los padres no tienen plena libertad frente a sus hijos, como la tienen los adultos frente a un niño cualquiera, pues se trata de personas de su misma sangre, y, para complicarlo todavía más, de la sangre de los progenitores. Por ejemplo: cuando el padre (y con la madre pasa algo parecido) “educa”, encuentra en el niño cosas que ya odiaba en sí mismo y no pudo superar, y cree poder superarlas ahora en la persona del niño, pues este, por su debilidad, le parece más manejable que él mismo; y por lo tanto interviene con mano dura, sin esperar a que esa persona en formación se desarrolle por sí misma; o por ejemplo advierte con sobresalto que al niño le falta algo que él considera una virtud suya, y que por lo tanto (¡por lo tanto!) no puede faltar en su familia (¡en su familia!), y entonces empieza a inculcárselo, hasta que al final lo consigue, o mejor dicho no lo consigue, porque al inculcar la virtud destruye al niño… Ve en el niño solo lo que ama, y se aferra a lo que ama, se rebaja a la condición de esclavo, lo devora de puro amor.
Y esos son los dos instrumentos de educación de los padres, ambos frutos del egoísmo: la tiranía y la esclavitud en todos sus grados, una tiranía que puede expresarse con mucha ternura (“¡Hazme caso, te lo digo yo, que soy tu madre!”), y una esclavitud que puede ser muy orgullosa (“Eres mi hijo y por eso serás mi salvación”), pero, al fin y al cabo, dos instrumentos de educación terribles, dos instrumentos de antieducación, perfectos para aplastar al niño contra el suelo del que procede”.
FRANZ KAFKA
Es tonto que yo aclare esto, pero mis viejos son seres llenos de luz: nos han dado a mí y a mis hermanos todo el amor del mundo. Sólo que Kafka es tan pero tan groso que no podía no citarlo en este blog ecléctico que tengo.
jueves, 31 de diciembre de 2015
ALGUNOS COMENTARIOS SOBRE LO GRACIOSO QUE ES KAFKA, DE LOS CUALES PROBABLEMENTE NO HE QUITADO BASTANTE
"En Kafka no hay humor sobre funciones corporales, ni dobles sentidos sexuales, ni intentos estilizados de rebelarse ofendiendo a las convenciones. Nada de bufonadas pynchonianas con pieles de banana ni adenoides traviesos. No hay priapismo a lo Philip Roth ni metaparodia a lo John Barth ni quejas continuas como las de Woody Allen. No hay ninguna de las inversiones de opereta de las modernas comedias de situación. Tampoco hay niños precoces ni abuelos malhablados ni compañeros de trabajo cínicamente insurgentes. Y tal vez lo más extraño de todo, las figuras de autoridad de Kafka nunca son simples bufones huecos a los que ridiculizar, sino que resultan siempre absurdos y temibles y tristes, todo al mismo tiempo, como el teniente de "En la colonia penitenciaria".
Lo que quiero decir no es que su ingenio sea demasiado sutil para los estudiantes americanos (...) Lo que afirmo es que la gracia de Kafka se basa en una especie de literalización radical de verdades que solemos tratar en forma de metáforas. (...)
Y esto es, creo yo, lo que hace que el ingenio de Kafka sea inaccesible para unos niños a quienes nuestra cultura ha educado para que vean las bromas como entretenimiento y el entretenimiento como algo reconfortante. No es que los estudiantes no "capten" el humor de Kafka, sino que les hemos enseñado a ver el humor como algo que se "capta", de la misma forma que les enseñamos que el "yo" es algo que se tiene, sin más. No es de extrañar que no puedan apreciar el chiste que hay en el centro mismo de Kafka: que la horrible pugna por establecer un "yo" humano resulta en un "yo" cuya humanidad es inseparable de esa pugna terrible. Que nuestro viaje interminable e imposible hacia el hogar es de hecho nuestro hogar". (David Foster Wallace)
domingo, 28 de septiembre de 2014
SENTADO EN UN BANCO DE LA PLAZA
Sentado en un banco de la plaza, Rodrigo observa las palomas con profundo desprecio. Las mira caminar, con paso torpe. Las aves suelen ser torpes cuando están en el suelo. Mientras rumia su odio, poco a poco empieza a panificarse. La piel se le va dorando al sol. Se vuelve cáscara. Su cuerpo se resquebraja. Luego sopla un poco de viento y como el pan se deshace, el aire carga con él y generosamente distribuye las migas, mientras las palomas se acercan, presurosas, a entretener su hambre.
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