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domingo, 28 de agosto de 2016

LA JAURÍA

“En primer lugar, la jauría tiene miedo. Es algo que tendemos a olvidar cuando la vemos tan furiosa, tan feroz, tan hambrienta y briosa. (…) Creo que los hombres no serían tan malvados si no les habitara, en principio, un miedo cerval, incoercible, animal. (…)Siempre hay un motivo para pensar que los malvados son, en principio, gente asustada. Hay motivo, primero, porque es exacto: tienen miedo, confusamente, de la vida, de la muerte, de sus fantasmas, del niño muerto que llevan dentro y cuyo cadáver transportan, de la maldad ajena, de su soledad personal, de sus deseos, de sus no-deseos, de sus debilidades ocultas y que ningún libro ha sondeado, de su porción de locura o de su conformismo, de su mediocridad sin remedio y de sus ambiciones fracasadas, de la guerra de todos contra todos o del descanso eterno al que, al final de los finales, se saben condenados.

(…) La jauría, en segundo lugar, es débil. 

¿Por qué débil?

Primero porque tiene miedo; véase más arriba.

Pero sobre todo porque la mueve la envidia, la burla, el resentimiento, el odio, el rencor, la maldad, la cólera, la crueldad, el escarnio, el desprecio, todo lo que Spinoza llama las pasiones tristes y de las que ha demostrado, de una vez  por todas, que no dan fuerza sino debilidad; que no son signo de poder sino de impotencia; que disminuyen el ego; que reducen su capacidad de actuar; que le debilitan profundamente; que le confieren una perfección menor y una belicosidad de segundo orden.. (…) Es algo físico, no moral. Mecánica del cuerpo y de los afectos. Wittgenstein decía que el déspota comparte con el cura el ansia de infundir en sus súbditos las pasiones tristes, es decir, serviles.

(…) Entre el que vive del resentimiento, intoxicado por el talante rencoroso, alienado por su melancolía y su mala sangre, y el que, no tanto por virtud como por carácter, por autodisciplina, o simplemente porque tiene algo mejor que hacer (…), llega a huir de ese círculo de pasiones tóxicas, la relación de fuerzas es muy sencilla. El segundo triunfa sobre el primero, una vez más por motivos de pura mecánica emocional. La alegría te hace inteligente y fuerte; la maldad es un veneno y este veneno, más o menos a largo plazo, mata.

(…) La jauría, en tercer lugar, es idiota.

No digo que nosotros seamos especialmente inteligentes. Tenemos nuestras vetas de idiotez, por supuesto (…) ¡Pero la jauría es tan estúpida! ¡Tan previsiblemente estúpida! Es como un animal grande y zoquete que no ve más allá de la punta de su hocico. Y hace falta tan poco, en el fondo, para trastornarlo, desquiciarlo, sacarle de sus radares, desorientarlo, eludirlo…

Una máscara, por ejemplo. Una identidad prestada o confeccionada. Una pista falsa”.

Coincido básicamente con esto que Bernard-Henri Lévy le escribe a Michel Houellebecq, independientemente de hasta qué punto le hace justicia al trato que los medios franceses les dan a ambos. Agregaría que buena parte del discurso masivo y tóxico de los medios de comunicación alimenta ese espíritu de jauría.

Sin embargo, me hago una pregunta: ¿qué ocurre con la felicidad del malvado para quienes no creemos en la justicia divina? No estoy seguro de que maldad e infelicidad vayan juntas, ni de que la bondad necesariamente te haga más feliz.

martes, 31 de marzo de 2015

LA "DESOBEDIENCIA RETROSPECTIVA" COMO FALSA HEROICIDAD EN TIEMPOS DEMOCRÁTICOS

El filósofo alemán Odo Marquard caracterizó el fenómeno que lleva a rebelarse contra los defectos de una democracia con los aspavientos y altisonancias de quien se está enfrentando a una violenta dictadura, como en el caso de Alemania ocurría con quienes callaron bajo el régimen nazi pero alzaron la voz en plena democracia, como "desobediencia retrospectiva". Con su acostumbrado tono irónico, Marquard decía, al menos si hemos de creerle a Savater, que "con la resistencia a la no tiranía se pretende suplir la no resistencia a la tiranía".

En la Argentina de hoy suele ocurrir bastante que quienes no se alzaron nunca, e incluso estaban a favor con varias de las políticas de nuestra última dictadura militar, pretenden ahora hacerse los héroes o inflarse de razones para tratar de convertir en dictadura algo que no lo es. Está claro que la heroicidad en tiempos difíciles está al alcance de muy pocos, y sería muy cobarde pedirle coraje a los demás cuando uno mismo no sabe cómo se hubiese comportado en aquellas circunstancias. Ahora bien, lo que uno deplora es esa tendencia a tildar de "fascista" o "nazi" a cualquiera que no opine igual, para darse aires de "resistencia antifascista" en tiempos que, con todas las imperfecciones del caso, son democráticos.

Las payasadas de un Luis Majul denunciando ser objeto de una persecución implacable, son un ejemplo caricaturesco de una práctica más común de lo que a uno le gustaría.

domingo, 29 de marzo de 2015

MACRI, LA ANTIPOLÍTICA Y CELEBRITYLAND

“¿Quién toleraría las estupideces de Susana Giménez si no fueran dichas por ella, enunciadas por ese cuerpo enteramente cyborg, diseñado en Celebrityland” (Beatriz Sarlo)

“El secreto de la demagogia es parecer tan tonto como su audiencia, para que esta gente se piense a sí misma tan inteligente como el demagogo” (Karl Kraus)

Una vez lo escuché a mi ex profe Alejandro Kaufman hacer una distinción entre el periodismo amarillo de Anabela Ascar y la farandulización de la política. En el programa de Ascar, para muchos la "reina del periodismo bizarro", lo que se hace es amarillismo clásico: nunca he visto que inviten a políticos para que hagan el ridículo. Se trata de llevar el circo a la televisión, con enanos, la mujer barbuda, un travesti o alguna persona fea que no sabe cantar pero le gusta figurar. No es un periodismo que a uno le agrade, pero ha existido y seguirá existiendo. Lo grave es que muchas veces uno no advierte la diferencia que debería existir entre un programa de periodismo político serio y el amarillismo más burdo. 

En la foto, lo pueden ver a De Narváez cocinando sin prender la hornalla. Vale decir, ¡dedican toda la sustancia de su política a la imagen y ni eso saben hacer! Porque convengamos que los discursos del colorado son menos nutritivos que un pochoclo. En lo personal me interesan los funcionarios que son "cuadros políticos", y no mucho los que llegan a políticos gracias a su "famosidad", como el caso de Scioli o Del Sel.

Uno no pretende que los políticos sean el paradigma del filósofo rey platónico, ni una suerte de ayudantes de cátedra o profesores universitarios en ciencias sociales o teoría política –lo cual sería completamente absurdo-, sino que sepan traducir a lenguaje llano lo mejor posible cuestiones complejas vinculadas a la cosa pública. Y de los periodistas pido que previamente se informen y les pregunten sobre medidas y proyectos POLÍTICOS que afectan -en mayor o menor medida- al colectivo social.

Muchos considerarán este análisis -en rigor, síntesis a partir de fragmentos de Sarlo- como una visión "elitista". En parte lo es, y tal vez deberían matizarse muchas afirmaciones. Sea como fuere, es una obviedad el hecho de que la realidad es más compleja que cualquier cosa que podamos predicar de ella. Que el lector llene los vacíos de sentido dejados por los fragmentos de Sarlo como mejor le parezca. Aclaro, por si hace falta, que Sarlo no es una analista política que me parezca muy interesante, pero le reconozco una lucidez que a muchos periodistas y opositores al gobierno les falta.

Nota: lo que sigue a continuación fue escrito en julio de 2011:

MACRI EN CAMPAÑA VISITA A SUSANA

Susana Giménez invita a Macri en campaña y a su mujer embarazada a su living y una de las primeras frases que le dice es “quedáte tranquilo que de política no vamos a hablar”. Vale decir: invita a un político a quien presupone –y hace muy bien- que le molesta que le pregunten sobre política. Un delirio... Bah, un favor "de amiga".

¿Se puede invitar a Mourinho para entrevistarlo y decirle “quedáte tranquilo, que de fútbol no vamos a hablar”? Se me dirá: existen entrevistas donde el periodista busca mostrar qué hay detrás del personaje (futbolista, músico, etc). Pero no es lo mismo en el caso de un político: invitar a un político en campaña para no hablar de política tiene un efecto político: mostrarlo tomado de la mano como un esposo amoroso y padre de familia para seducir al votante “apolítico”, a aquel que presumiblemente asemeja la política a algo sucio, plagado de chorros y delincuentes que viven de un Estado ineficiente. El apolítico suele confiar en celebridades que vienen “de afuera” y no están “contaminadas” para que gestionen la cosa pública como si se tratara de una empresa o una multinacional. Al apolítico le gustan los políticos que se dirigen “al vecino” o a “la gente”.

El truco del casamiento+esposa embarazada no es ningún misterio: Nicolás Sarkozy y Carla Bruni serán padres en plena campaña política en Francia. Así como Macri tiene su Ale Rozitchner, Sarkozy cuenta con amigotes como Luc Ferry o Comte Sponville. Pero no nos vayamos por las ramas.

Se asegura que la política es cruda gestión de las cosas y se desestima de un plumazo el momento de la resolución de conflictos y de la asignación de recursos. Los partidos como el PRO que se dirigen a “la gente” carecen de capacidad de movilización precisamente porque interpelan a sujetos que, por definición, no se movilizan. El diseño a partir de asesores de imagen como Durán Barba es la base y el sustituto ideal de ese apoliticismo individualista.

Voy a usar algunas ideas y fragmentos de Beatriz Sarlo -sacadas de "La audacia y el cálculo"- sobre el concepto de "Celebrityland". Intentaré comprender un hecho: ¿cómo se explica la excelente medición en las encuestas por parte de Miguel del Sel como candidato a Gobernador de Santa fe por el PRO?

En la televisión viven las “celebrities”: personas famosas más allá de sus méritos- el talento puede existir, pero no es condición necesaria ni suficiente- y actividades. Están las celebrities instantáneas, que se consumen en poco tiempo. Por lo general, las celebrities “consagradas” se burlan de las celebrities instantáneas, más allá de que tanto una como otra puede llegar a demostrar una inteligencia y un talento que merecería el desprecio de todo un gallinero. Algo semejante, salvando las distancias, a lo que ocurría en la colimba, cuando el soldado era “bailado” a balazos o torturado y luego con el tiempo aplicaba el mismo trato sufrido sobre algún subordinado o advenedizo.

“Esta comarca imaginaria adora las jerarquías: una nobleza de linaje; una masa de trabajadores de la celebridad, pequeñas celebrities, o celebrities pasajeras, a quienes les espera el éxito o el fracaso, pero también la burla, el escarnio, la adulación tan súbita como precaria, la decadencia, el ninguneo; centenares de pretendientes ansiosos que hacen cualquier cosa por recibir la luz caprichosa y esquiva; alrededor, todos los que han aprendido, mirando televisión, a hablar para la pantalla: floggers cool, señoras suburbanas, kioskeros que presencian el día a día de la calle, travestis, prostitutas que se defienden donde pueden y hacen bien en conectar su estética con las de sus colegas televisivas a la espera de un golpe de fortuna”.

La televisión es el medio que requiere menos credenciales educativas: para navegar por Internet, incluso se necesita saber leer. A ver televisión se aprende mirando televisión, casi sin conocimientos previos. A la mañana, tarde y noche hay múltiples programas que se citan el uno al otro y repiten fórmulas. Tinelli, por caso, es una usina generadora de contenido para varios canales.

Síntesis: existe un cierto fascismo de la ignorancia en muchos medios. La televisión promedio es el reino de la pelotudez. La televisión se alimenta del conflicto y del instante: cada minuto de impacto se monta para el olvido. "La televisión es tan instantánea como inevitable es su obsolescencia: del minuto caliente al olvido. Ningún otro medio devora con tanta velocidad sus materiales. Es un descomunal tubo digestivo, un barril sin fondo”. .

Según Sarlo, el valor de celebridad se mide por cantidad de impactos por unidad de tiempo: "A más impactos por unidad de tiempo, mayor valor. También cuenta el factor de permanencia en una memoria colectiva inestable y caprichosa, que positivamente invertido, puede convertir a un advenedizo, cuya corta estadía es precaria, en un residente legal con papeles”. (...)
La improvisación televisiva exige ritmo y brevedad, frases tajantes y emotivas, llenas de pathos. Como se intenta conquistar una franja de espectadores social y culturalmente muy amplia, los discursos deben desechar la argumentación complicada y los giros alambicados. El histrionismo profético y oracular de Lilita Carrió -una suerte de Casandra que predice catástrofes que ya casi nadie toma en serio- y el abuso de términos como "escándalo" o "monumental" en Pino Solanas son eminentemente "televisivos". Estimo que "el invento" Cobos no logró ser impuesto por algunos medios hegemónicos, precisamente, por su falta de carisma.

“En Celebrityland no valen las ideas sino la Opinión, que no esconde su carácter subjetivo, basado en la experiencia, los sentimientos y la propia historia. La Opinión reemplaza a la idea sin exigir demasiado de quien la emite ni de quien la escucha (…) El giro subjetivo de la cultura contemporánea es, en este aspecto, igualador: todo el mundo tiene experiencias y creencias respetables; los argumentos e ideas, en cambio, están menos democráticamente repartidos”.

EL CASAMIENTO DE MACRI

El 16 de noviembre de 2010 Macri se casa por civil en Buenos Aires, en medio de diversos escándalos y discusiones políticas al interior del PRO: allí recupera su aura de celebrity twiteando mensajes de enamorado a su joven esposa: "negrita querida", y mensajes por el estilo.

Francisco de Narváez, en un comercial exitoso de la campaña electoral de 2009, comunicó: “Tengo cinco hijos y otro en camino”. Listo, el enunciado va directo al corazón: un padre prolífico, calmo y confiable, que está esperando el sexto y, sin embargo, encuentra tiempo para pensar un país mejor para usted y su familia, es alguien; se lo vote o no, nunca se dirá de él que se presenta como un hombre libre de lazos, un solitario consagrado por entero a una vocación y, en consecuencia, un modelo demasiado lejano, demasiado duro e intelectual. Los hijos son un gran capital en Celebrityland.

FRANCISCO DE NARVÁEZ

Entre otras cosas ha dicho: “Voy a ser candidato a gobernar bien”, “El pueblo argentino necesita esperanza”, “Hay muchos proyectos de poder pero no terminan siendo un proyecto de país”, “Tenemos un problema de dirigencia”, “La gente quiere gobernantes honestos y preparados”, “No hay una ley electoral que cambia la vocación de la gente”, “La política no es para dividir, es para sumar”. Las frases no han sido elegidas por malicia. Son las que los empleados de De Narváez usan como títulos de los centenares de videos que están en su página web oficial. También se da el caso de una fama adquirida gracias a Gran Cuñado, el programa de Tinelli, y su conocida parodia: "alica, alicate/ votame, votate", que "el colo" utilizó en algún discurso como recurso humorístico y cómplice hacia el auditorio.


América 24 (el canal propiedad de De Narváez) cubre con la estética más adecuada sus desplazamientos por el mundo exterior; al que desciende como quien llega a la locación de un film, acompañado por su equipo de sonido y cámara. Visita Longchamps; junto a una mujer que parece una manzanera de las de Chiche Duhalde transmigrada, De Narváez habla de las “salitas de primeros auxilios”, y se atreve a una identificación que si no fuera falsa sería insultante: “Todos vivimos con miedo, porque violar la ley en la provincia de Buenos Aires no tiene riesgo y la paciencia se está acabando”. Exactamente lo que podría haber dicho la mujer que De Narváez tiene como compañera de plano en la casita pobre de “un barrio demasiado humilde muy olvidado de todos, por las necesidades que tienen nuestros ancianos, nuestros hijos discapacitados”, donde han llegado otros vecinos (imaginemos a los asistentes de producción del video denarvaezco, desde horas antes, reuniendo a la gente allí). La manzanera reclama que el político vaya a ver sus carencias; De Narváez asegura que él v a traer gestión y capacidades concretas. La adoctrinada manzanera agrega: “Lo importante es que Francisco escucha a la gente directamente, el trato directo con el vecino”.

Un clip. No innova: sabe que lo que se repite es lo efectivo. De todos modos, resulta un poco repugnante por la terrible asimetría que separa al visitante paquete de la gente que lo recibe, asimetría social y económica a la que, de todos modos, se ha acostumbrado el público de Celebrityland. Y eso explica que el mito sea eficaz, que la gente más pobre adore a sus celebrities más gastadoras, admire sus Rolex y sus coches importados o contrabandeados, sus mansiones tio Beverly Hills y sus escapadas a Miami. Sin esa eficacia del mito, figuras como la de Francisco de Narváez no llegarían a ninguna parte”.

De Narváez y Macri son políticos de la mímesis: reflejan lo que creen percibir; perciben lo que les construyen como real; se atienen a esa construcción y devuelven el reflejo. El círculo hermenéutico del infierno”.

LA HERENCIA DE MENEM

Es sabido que uno de los precursores de incorporar figuras ajenas a la política hacia su proyecto fue Carlos Menem: hasta donde recuerdo, Scioli, Reutemann, Palito Ortega... La elección del ex Midachi Miguel del Sel -quien trabajó varios años en lo de Susana Giménez haciendo de "La Tota"- sigue la misma lógica neomenemista.

“Al explotar la celebridad de Palito Ortega y de Reutemann, dos nativos de Celebrityland, Menem intuyo que le agregarían al peronismo: una popularidad conseguida en otra parte pero que, en un momento de baja intensidad política, podía transferirse como capital. Aunque no siempre ese capital es transferible. Tienen que darse algunas circunstancias: el descrédito de figuras políticas “normales”, la audacia innovadora de un dirigente (Berlusconi también fue un audaz cuando hizo esas transferencias), el cansancio de los votantes que se disponen a experimentar no con ideas sino con imágenes. Así, el electorado porteño votó a Mauricio Macri, haciendo una transferencia tan sencilla como equivocada. 

Palito Ortega, alguien consecuentemente reaccionario desde los años setenta, gestor de entertainment radicado en Miami, conservaba todavía, cuando lo convocó Menem, el aura del changuito tucumano, cafetero de canal 7, a quien un golpe de fortuna lo llevó a la fama primero en El Club del Clan y luego en todas partes. Hombre de origen humilde, un espigado morocho argentino impecablemente vestido con grandes marcas, prudente porque ese rasgo innato lo ayudó en ámbitos difíciles, alguien cuya música estaba al alcance de todos y no podía ser más elemental (…)”.

domingo, 5 de octubre de 2014

EL OTRO COMO AMENAZA Y NO COMO PROMESA

La persona que cree vivir en el peor de los mundos posibles, efectivamente vive en el peor de los mundos. Aquellos que creen que "este país es una mierda", efectivamente viven en un país de mierda. Somos seres emocionales que aprendimos a pensar, y no máquinas pensantes que sentimos. Esto que digo explica un poco la frase de William James que dice que solemos confundir "pensar con re-ordenar nuestros prejuicios". Casi siempre vemos lo que tenemos ganas de ver. Por eso tengo una visión crítica de los medios: porque suelen estimular la intolerancia, el miedo y la paranoia de nuestra población. En la visión de cierta mirada hegemónica, pareciera que el otro debe ser casi siempre una amenaza y casi nunca una promesa.

martes, 26 de agosto de 2014

LOS MEDIOS Y LA VIOLENCIA SIMBÓLICA

¿Es “democrático” un debate televisivo acerca de si está bien o está mal violar a un menor? Es evidente que no. ¿Estaría bien que la televisión mostrara pornografía explícita por el canal abierto a la hora en que los niños regresan de la escuela? ¿Estaría bien que la televisión mostrara cadáveres despanzurrados, con las vísceras al aire, en un noticiero de la tarde? La discusión no tiene que ver con si la gente lo miraría o no, porque la respuesta sería un rotundo sí, o cuantimenos un sí mayoritario. Parece una obviedad, pero a esta altura del delirio, no está de más aclarar que EL RATING Y LA DEMOCRACIA SON CONCEPTOS DISTINTOS. La discusión tiene que ver con el acceso. Todos los seres humanos, en mayor o menor medida, sentimos atracción por el morbo, por el sexo explícito y por la muerte. Es evidente que si emitiera en directo imágenes de la decapitación de un tipo, o de una joven practicando sexo oral, cualquier canal abierto se aseguraría un alto nivel de audiencia. El hecho de que existan imágenes accesibles con solo pulsar el botón del control remoto, no es un tema menor. Afirmar livianamente que la televisión muestra “lo que la gente quiere ver”, y pretender con eso justificar cualquier barrabasada, me parece: a) una estupidez; b) simple pereza mental; y/o c) una canallada.

Ilustro el post con la siguiente cita de Karl Kraus: "el secreto de la demagogia es parecer tan tonto como su audiencia para que la gente se piense a sí misma tan inteligente como el demagogo". Esto no quiere decir que "la gente" sea "tonta", sino fomentar el desarrollo de la tolerancia, la solidaridad y el coraje en lugar del pánico, el miedo, la depresión y la estupidez. Ya bastante estúpidos somos los seres humanos como para necesitar que nos fogoneen nuestros vicios naturales.



¿Por qué razón deberíamos naturalizar el hecho de que los ancianos de un geriátrico deban pasarse los últimos años que le quedan de vida mirando por la televisión noticieros plagados de escándalos, robos, secuestros, violaciones, sangre y ojetes a repetición, desde que se levantan hasta que se acuestan? ¿Eso implica "estar informado"? Para mí eso no es estar informado, sino idiotizado, temeroso y manipulado.


¿Por qué motivo los noticieros estadounidenses censuraron las imágenes de los cadáveres enterrados entre los escombros, a consecuencia del atentado terrorista a las Torres Gemelas? Salvo que tengan ganas de confundir democracia con cualunquismo, acordarán conmigo en que se trató de una medida atinada, al menos desde el punto de vista de los derechos humanos. La cuestión no se reduce a "tapar la realidad o hacerla tapa", como sugería una publicidad del Grupo Clarín. Ya lo dijimos en éste post:


 “Los periodistas despliegan todos los días ese poder de construcción y constitución de la difusión masiva, por el hecho de publicar o no publicar los temas que surgen –hablar de una manifestación o dejarla en silencio, dar cuenta de una conferencia de prensa o ignorarla, resumir de modo fiel o inexacto, deforme, favorable o desfavorable- o incluso por el hecho de colocar títulos y leyendas o etiquetas profesionales más o menos arbitrarias, por exceso o por defecto –por ejemplo, la etiqueta de ‘filósofo' por el hecho de transformar en un problema algo que no lo es, o viceversa. Pero pueden ir mucho más lejos, con total impunidad, respecto de las personas o de sus actos. Podríamos decir, sin exagerar, que poseen el monopolio de la difamación legítima”. (En Bourdieu Pierre, “Pensamiento y acción”, Ed. Libros del Zorzal, Capítulo 9, págs..  53-54)

Mi postura es que el nivel de tolerancia a la crueldad que tiene la sociedad argentina es muy alto, y además creo que el rol de los medios hegemónicos en todo este guiso es, con pocas excepciones, tremendamente nocivo.


El discurso mediático, cuando sugiere que la discusión sobre los contenidos es, a priori, contraria a la pluralidad y a la democracia, suele ser profundamente perverso. Desde el punto de vista de la democracia y los Derechos Humanos, no es cierto que la cuestión se reduzca a dos extremos: o libertad absoluta de contenidos; o vigilancia estricta de lo que se emite en aras de un supuesto ideal igualitario. ¡No! Entre censura absoluta y libertad negligente hay múltiples matices, que no tienen por qué sustraerse a la discusión pública. Desde el punto de vista de la democracia y los derechos humanos, la libertad de expresión absoluta no existe: no se puede hacer apología del delito, no se pueden mostrar por televisión violaciones de niños ni cadáveres en descomposición. Imagino que en este punto estaremos todos más o menos de acuerdo. Ahora bien: ¿qué pasa con los noticieros que muestran una y otra vez el crimen nuestro de cada día? ¿En qué medida ayudan a resolver los problemas por los que fingen estar preocupados? Sostengo que son parte del problema, más que de la solución. Al respecto, les propongo leer el siguiente post sobre la criminología mediática.


En síntesis, estoy tratando de alertar acerca del peligro que implica fomentar mediáticamente la “violencia simbólica”. Al decir de Alejandro Kaufman:


"La violencia simbólica es una violencia que no es física pero tiene un correlato y consecuencias eventualmente físicas. Y precede a la violencia física. Siempre que va a haber violencia física viene precedida por la violencia simbólica. Nadie se pelea en frío: mojar la oreja, insultar (…) En los colectivos sociales, la violencia no ocurre de repente. Cuando se trata de situaciones de linchamiento, de discriminación, de racismo y de genocidio antes hay una sistemática situación de violencia simbólica que puede durar mucho tiempo (…) Y los derechos humanos están relacionados con combatir la violencia simbólica, porque esta precede a las atrocidades. Carrió, por ejemplo, no está loca, lo que hace es construir un arma letal de tipo verbal que está disponible para cuando sea necesario usarla, que es un arma linchadora. Cuando (…) dijo que es ‘el fin del fascismo, y lo que ahora viene es Rumania y Roma’, está(ba) hablando de Ceaucescu y Mussolini, que sabemos cómo murieron: está haciendo un llamamiento al linchamiento de la presidenta”.

Pongamos un ejemplo extremo, para ver si nos damos a entender: podríamos acordar en que, desde el punto de vista de los derechos humanos, no es relevante lo que opina una mujer golpeada de su marido golpeador/abusador, al menos no si con eso pretendemos liberar al verdugo de la culpa que le corresponde. Sería absurdo alegar la opinión favorable de la víctima respecto del victimario, en virtud de la supuesta “libertad” que el tipo tiene de gozar y expresarse, para absolverlo de toda responsabilidad, toda vez que se probara que efectivamente violó y/o golpeó a su mujer.

Está claro que el ejemplo es extremo, y sin embargo puede ser útil para entender el motivo por el cual es problemático tolerar que, por ejemplo, una chica discapacitada sea exhibida en un programa de televisión para que todos nos burlemos de ella, sin importar que ella esté de acuerdo. Recordemos que en la “canción de los parecidos”, TVR editó imágenes de una nena con síndrome de down para burlarse, más allá de que lo haya hecho con o sin ternura. Lo curioso es que buena parte de la sociedad asemejó ese amarillismo a “igualdad” y “democracia”.


¿Y qué pensamos de Tinelli cuando lleva a un tipo humilde a formar parte de su circo, para humillarlo frente a toda la tele-audiencia? ¿Está tratando de integrarlo a la sociedad o lo está prostituyendo? ¿Nos conformamos con que está todo bien porque la “víctima” está de acuerdo y se presta para ser un bufón? Mi intención no es clausurar el debate, sino abrirlo. Sé que esto que digo puede ser interpretado como un discurso condescendiente hacia la persona que se presta para ser objeto de burla. Creo que esa lectura sería, justamente, favorecida por el modo de comunicación masiva hegemónica que estoy intentando cuestionar.


¿Por qué se crea la comisaría de la mujer? Tiene que ver con la violencia simbólica a la que debe ser sometida cuando es citada como testigo. Se sabe que rememorar una violación, en cierto modo, es vivirla de nuevo. No es lo mismo que una mujer deba relatar sus vivencias a un grupo de policías varones, que a un grupo de policías mujeres. No estoy aludiendo a la dicotomía “sanción ejemplar” vs “permisividad”. La violencia simbólica se relaciona con el antes y el después de un hecho violento. La violencia simbólica es la que favorece la existencia de la violencia física explícita.


Todos estos temas guardan relación con el modo en que los medios tratan las noticias políticas. Este post está en contra de naturalizar la farandulización de la discusión pública. Yo no quiero que un político vaya a lo de Tinelli para ejercitar sus dotes histriónicas. Y ojo que no pretendo impedir que alguien ejerza la libertad de ir al programa que tenga ganas, sino que quiero ayudar a que la "farandulización" de la política sea culturalmente mal vista.


Pongo otro ejemplo que ilustra parte de lo que intento decir: ¿cómo debe actuar un funcionario importante en tiempos de crisis?La función de un líder político, sobre todo en épocas difíciles, que en la Argentina son casi todas las épocas, se relaciona, entre otras cosas, con llevar tranquilidad y calma a la población. Y más si tenemos en cuenta que la sociedad argentina es histérica, exagerada, conflictiva y bastante violenta. Sin embargo, el nivel de delirio es tal, que cuando un líder político se propone calmar las aguas en tiempos de crisis, su discurso siempre es leído en forma negativa: se lo acusa de querer ejercer la censura, de intentar negar la realidad, de tratar de esconder los problemas.

LAS CONFERENCIAS DE PRENSA: ¡QUEREMOS PREGUNTAR!


Por más que suene polémico, creo que un sector de la prensa hegemónica que reclama conferencias de prensa, lo hace menos para esclarecer el debate público que para someter a la clase política a la maquinaria amarilla del escarnio idiotizante. Su indignación está más emparentada con la farandulización de la política, con el deseo de ponerle micrófonos en la oreja a un político para acosarlo o vituperarlo, al modo de CQC; o con invitarlo a lo de Tinelli para que haga las veces de bufón; o con interrumpirlo con estupideces cada vez que trata de explicar el motivo de tal o cual medida. 


Un conocido mío, el Bosnio, lo resumía muy bien:


“Los ministros que si dan entrevistas, conferencias de prensa, como Garré, no gozan de mayor aprecio general que los que no. No asisten a sus conferencias los pensadores más profundos sobre la seguridad, sino noteros que vienen de tratar una nota de color con Susana o un asalto y luego seguirán con deportes. No surgen de sus conferencias de prensa debates de largo plazo sobre políticas de seguridad. En general no surge nada, a lo sumo alguna chicana de alguien que quiere poder titular con su pregunta más que con la respuesta.


No digo que deberían prohibirse, ni le exigiría a mis representantes a negarse a presentarse a ese show inútil, pero hacer de eso la estructura del debate público me parece que hay una mistificación del proceso de conferencias de prensa y del funcionario como actor intelectual”.

Los medios hegemónicos tienen consecuencias, muchas veces nocivas, sobre los estados de ánimo colectivos y sobre la gobernabilidad. El periodismo hegemónico actúa como si su finalidad fuera crispar a la población, desanimarla, desesperarla, generarle pánico. No hay acción política eficaz que pueda neutralizar esa potencia discursiva de los medios hegemónicos. La finalidad no es ejercer la crítica, sino horadar. Su finalidad no es construir, sino destruir y crispar. No estoy hablando de kirchnerismo o antikirchnerismo: estoy diciendo que eso lo hacen TODO EL TIEMPO, CON TODOS LOS OFICIALISMOS Y OPOSICIONES DE TURNO. En definitiva, esto se relaciona con la tensión entre "plutocracia" y "democracia".




De modo exagerado, podríamos decir que mientras la población de Estados Unidos está en estado de alteración mediática respecto de enemigos externos (inmigrantes latinos, fundamentalistas islámicos, etc).; la población argentina está en permanente estado de alteración respecto a “enemigos internos”, que potencialmente serían "todos los argentinos", en particular los más débiles: mujeres, pobres y niños.

Para ir cerrando, déjenme decirles que este post no promueve la censura, sino la discusión acerca de los contenidos, y la proliferación de discusiones "contra-hegemónicas". También quiero dejar en claro, más allá de que sé que no soy el mejor ejemplo, que estoy absolutamente en contra de:


1) el monopolio de la injuria sistemática de la mayoría de los medios masivos;


2) la violencia simbólica ejercida por los medios, junto con el afán por infundir desánimo, complicar la gobernabilidad e infundir miedo, asco y desánimo a toda la ciudadanía. A tal punto creo esto, que a veces me parece que la parodia de Capusotto es más realista que otra cosa.


Addenda: agrego algo más que le escuché decir a Kaufman, y me pareció muy atinado. Un ejemplo de periodismo amarillo clásico es (o fue) el programa de Anabella Ascar en Crónica. A ese programa no iban políticos ni filósofos ni especialistas en cuestiones "serias". El problema, insisto una vez más, es mezclar farándula con política en noticieros que se pretenden serios.

sábado, 12 de abril de 2014

LA POLÍTICA EXPLICADA A LOS JÓVENES

El espíritu del post es más pedagógico que polémico: esa es la razón por la cual está escrito como si estuviese discutiendo contra una figura que no existe (¿no existe?) en estado puro: una suerte de “televidente lanatiano ideal”, una mezcla de resignado y paranoico que cree –y tal vez incluso desea, para no tener que usar la cabeza- que la política se reduce a negociados oscuros entre políticos atorrantes, y/o a una trama de nombres e intereses por parte de canallas que “nos toman por pelotudos”. Decir que los políticos son todos iguales no es ejercer la crítica, sino la pereza mental de aquél que no puede diferenciar entre personalidades e ideologías distintas. 

Cuando me refiero a que la política “no se reduce a negociados oscuros”, no niego que los haya, incluso en abundancia. Como bien dijo una escritora nigeriana: no es que los estereotipos no sean verdaderos, sino que son incompletos.

Hay medios masivos de comunicación que muchas veces, en su afán por horadar la confianza entre representantes y representados, sobre-dimensionan un caso de corrupción nimio, e ignoran o minimizan medidas perfectamente  legales que han afectado mucho más el bolsillo de los argentinos. Ejemplo 1: en 1982, cuando Cavallo fue presidente del Banco Central bajo la dictadura de Bignone, nacionalizó la deuda privada para salvaguardar los intereses de las grandes corporaciones. La medida fue nefasta, y jamás (hasta donde recuerdo) tuvo que rendir cuentas en Tribunales por semejante despropósito. Años después, hasta fue premiado como Ministro de Economía de Menem y de la Alianza. Ejemplo 2: Roque Fernández y Pedro Pou son dos economistas ortodoxos formados en el CEMA, que tomaron dos medidas que en su momento tuvieron muy poca repercusión.

Como muchos sabrán, el oro registró una tendencia alcista durante los últimos diez años. En diciembre de 1999, Pou informó la liquidación de toda la existencia de oro que había en las bóvedas del Banco Central. En tres años vendieron 4 millones de onzas a un precio promedio de 370 dólares, con lo cual recaudaron 1.480 millones de dólares.

El proceso de venta de oro lo había iniciado Roque Fernández, quien en octubre de 1998 liquidó monedas del siglo XIX por valor de 100 millones de dólares, ofertadas en la casa de remates Sotheby’s. Para no alargar más el  ejemplo vayamos a lo central: la decisión de Roque Fernández y Pedro Pou fue ruinosa. Los 4 millones de onzas tendrían, a una cotización de 1.800 dólares la onza –tomo valores de 2011 o 2012-, un valor de 7.200 millones de dólares. Síntesis: el saldo fue una pérdida financiera de las reservas equivalente a 5.720 millones de dólares.

El cualunquismo mediático travestido de auténtica democracia es un fenómeno mundial que se da en los medios masivos, aunque tal vez nuestro país pueda dar cátedra en este terreno. Según Pierre Bourdieu, sociólogo francés fallecido hace algunos años:

"Sacrificar cada vez más el editorialista y el reportero-investigador por el animador bufón; la información, el análisis, la entrevista profunda, la discusión de especialistas y el reportaje a la mera diversión y, en especial, a los chismorreos insignificantes de los falsos debates entre interlocutores adictos e intercambiables".

Antes de seguir, aclaro que tiendo a desconfiar tanto de cierta retórica que por comodidad llamaré “setentista” -con arreglo a la cual todo es político, incluso cuando te pica un mosquito- como del discurso que pretende reducir “lo político” a “lo moral” y/o “lo judicial”. En rigor, no está del todo mal decir que “todo es político”, a condición de no confundir esa frase con la creencia de que “la política lo es todo”: hace falta la ética, hace falta la amistad, hace falta el amor, hace falta que Boca gane la Libertadores (?).

Ojo, también existe el peroncho fanático que cree que cualquier trapisonda está justificada por la real politik. Admito que puede haber cierta adhesión acrítica al dogma: “Los radicales son inútiles; y  los peronistas son atorrantes, pero son los únicos que saben gobernar”. 

Hablar con cierta sustancia es difícil; actuar con voluntad y valentía es tal vez más difícil; y actuar siendo fiel al pensamiento propio, es quizá lo más difícil del mundo. En cierto sentido, la actitud ética pide que estemos de acuerdo con nosotros mismos. En política eso no basta, dado que se trata del acuerdo, la organización, la coordinación entre muchos de lo que afecta a muchos. Y también del conflicto y la negociación entre intereses muchas veces opuestos y difícilmente negociables. Cabe destacar que el conflicto, y no meramente la búsqueda de consensos, es inherente a la práctica política.

LA CONFUSIÓN DE ÓRDENES

Frente a problemas de índole social y político, la tendencia no puede ser la mera respuesta que descansa en aportes individuales o morales -desde luego perfectamente respetables en su orden-, pero insuficientes e incluso incapaces de plantear y resolver conflictos políticos complejos.

La política no puede suplantar a la moral, pero también es cierto lo inverso: la moral –bajo el discurso de los “derechos humanos” o el “humanitarismo”- jamás podrá sustituir a la política.

¿A qué se debe la confusión de órdenes? En parte a que vivimos en un mundo donde “todo lo sólido se desvanece en el aire”, y en donde las personas tienen cada vez menos la sensación de poder influir colectivamente sobre su destino común, y por eso los bien intencionados tienden a replegarse en la parcela de  los valores morales.

Otro punto: la frase “no se puede transformar la sociedad a menos que uno empiece por transformarse a sí mismo”, es parcialmente falsa. Si los individuos aguardaran a ser pacíficos para luchar por la paz, nunca habría paz. Si esperaran a ser íntimamente libres para luchar por la libertad, jamás tendríamos libertad, y así siguiendo.

LA IMPORTANCIA DE DISTINGUIR ÓRDENES DIVERSOS PARA ANALIZAR LA REALIDAD

Una de las mayores dificultades que tenemos al analizar la realidad política y social es la tendencia a confundir los órdenes. Siguiendo un esquemita bastante útil de Comte-Sponville, y simplificando en extremo, podemos dividir los órdenes en: 1) el orden tecno-científico; 2) el orden jurídico político; 3) el orden de la ética y la moral.

La distinción de órdenes no quiere decir que en la realidad concreta, las tres esferas no estén fuertemente imbricadas. Correr implica tomar aire, aunque no por eso confundimos el concepto de correr con el de respirar.

Orden tecno-científico: La economía pertenece, fundamentalmente, al orden tecnocientífico. Está claro que el discurso económico tiene consecuencias morales y jurídicas. Me explico: si alguien tiene un cáncer terminal, y es obligado a optar entre: a) un especialista simpático y bonachón pero sin mucha capacidad y experiencia en el tratamiento de la enfermedad; b) un médico sospechado de pegarle a la mujer, pero que es una eminencia de prestigio mundial, seguramente elija la opción b. ¿Por qué? Porque en determinados casos, la moral no es suficiente.

¿Cómo lograr crecimiento económico con redistribución y baja inflación? La respuesta a ese problema es muy compleja, y debe ser respondida, básicamente, por el discurso tecno-científico. Dado un problema, la ciencia se propone resolverlo de manera eficaz. El discurso tecno-científico nada te puede decir acerca de si la vida vale o no la pena ser vivida, aunque te la puede extender mediante tratamientos médicos determinados.

La discusión política sería la de tratar de elucidar a quiénes perjudica tal o cual medida tomada desde el orden "tecnocientífico".

La confusión de órdenes ser relaciona con "lo ridículo". Por caso, yo no le puedo decir a una mina que me atrae: “hola linda, ¿sabías que está demostrado científicamente que tenés que revolcarte conmigo aunque yo no te guste?”. Si dijera esto, estaría confundiendo órdenes diversos, cuyas "leyes" son autónomas entre sí.

Otro punto: una cosa es la ciencia, y otra el cientificismo (la creencia mítica de que todos los problemas pueden ser resueltos por la tecnociencia).

¿Quién nos puede decir si tenemos derecho a poner en práctica la clonación reproductiva? La respuesta no puede venir del orden tecno-científico, aunque el discurso de la ciencia puede hacer aportes. Esencialmente, la discusión pertenece a nuestros legisladores, elegidos por el pueblo soberano a través de la mediación de sus representantes. Y con eso arribamos a:

El orden jurídico político: imaginen a un individuo perfectamente respetuoso con la legalidad del país en el que vive. Alguien que respeta los semáforos, paga los impuestos, pero no mueve un dedo por su prójimo. Ninguna ley me prohíbe el desprecio, el odio, el egoísmo. Es el caso del “canalla legalista”.

En síntesis: se puede ser un perfecto hijo de mala madre en el maravilloso marco de la legalidad y la ética republicana. Pagando buena plata a un estudio de abogados patricios en caso de pleito, diseñando leyes desde el poder del dinero o moldeándolas por lobby, se puede cagar la vida de millones de prójimos sin que medien ni la truchada ni la coima. Se pueden acumular grandes ganancias y a la primera brisa en contra despedir personal a lo pavo. Se puede quintuplicar en un día el precio del barbijo antigripe porcina o la vacuna. Se puede ser megabanco transnacional y pagarle a una calificadora de riesgo para quedar como campeón global de la seriedad. Se puede explotar mano de obra semiesclava boliviana y vender marcas fashion. Se puede hablar de los nobles valores del campo y negrear peones o explotar niños. Se pueden dejar morir de SIDA a millones de africanos por un asunto de patentes. Se puede empobrecer a otros tantos millones perorando sobre “industria del juicio”, “pérdida de competitividad”, “estímulo del empleo joven” e incluso “generación de nuevas fuentes de trabajo”.

En un Estado de derecho, debemos respetar la ley, pero la ley se puede cambiar porque el pueblo es soberano. ¿Pero si el pueblo decide cambiar la ley para oprimir a una minoría? La obediencia a la Constitución no basta, porque no hay límites democráticos a la democracia, así como tampoco se pueden establecer límites biológicos a la biología. Síntesis: la democracia no es una garantía contra lo peor. Hace falta la moral y la ética:

El orden ético y moral: no se vota acerca de lo verdadero y lo falso, ni sobre el bien y el mal. Por eso la democracia no puede substituir a la conciencia o a la competencia. La conciencia de un hombre honrado es más exigente que la del legislador; el individuo tiene más deberes que el ciudadano.

Respecto de  la moral, estaba bueno lo que decía Alain, un filósofo francés, que enseñaba en la escuela primaria: “La moral nunca es para el prójimo”. Y sí, parece obvio, pero muchas veces olvidamos que exigirle al otro ser generoso no es dar prueba de generosidad. Y no sigo porque más o menos todos saben qué es "la moral". Solamente diré que quienes reducen lo político a lo moral, tienden a criticar tal o cual medida basándose en las "intenciones morales" de quienes la llevan a cabo. En otras palabras: tal político tomó tal medida que a mí me satisface, pero lo hizo sin convicción ética o por "oportunismo político". ¡Qué me importa! Lo hizo y es lo que vale. Es un político, no un sacerdote ni un santo.


Nota: la idea de "confusión de órdenes" es un plagio descarado a ideas que leí en un libro de Comte-Sponville. 

jueves, 10 de abril de 2014

"HABLÁLE A LA GENTE, NO SE TE ENTIENDE". EL FASCISMO DE LA ESTUPIDEZ

Cuando un funcionario público o un "intelectual" serio va a la televisión, debe someterse al fascismo de la estupidez. 

"Vas ahí y te gritan, te interrumpen, te dicen que no se te entiende. Es una performance de menoscabo y humillación". (A. Kaufman).

"Explicále a la gente para que te entienda", "traducíle a la gente", "no te entiendo, explicámelo más claro". Karl Kraus: "El secreto de la demagogia es parecer tan tonto como su audiencia, para que esta gente se piense a sí misma tan inteligente como el demagogo".

A los políticos que se hacen respetar, que no se someten al ritual del griterío histérico, no los perdonan. Los injurian. El político debe tener "buen humor", debe ir a Gran Cuñado y reírse con su imitador.

domingo, 6 de abril de 2014

INTERESANTE CHARLA DONDE ALEJANDRO KAUFMAN REFLEXIONA SOBRE LA VIOLENCIA SIMBÓLICA, LOS DERECHOS HUMANOS, LA DEMOCRACIA Y LOS MEDIOS

¿Hasta qué punto cabe naturalizar el hecho de que Jorge Lanata lleve un cerdito a unestudio de televisión y lo compare con Orlando Barone, en un programa periodístico que pretende estar hablando de política?

La degradación del otro, el insulto, sólo busca desmoralizarte, llevarte a reaccionar. El mismo Lanata, hace un tiempo, criticó a Kicilloff porque se fue en silencio en lugar de pararse a argumentar contra quienes lo insultaban en el buquebús. ¡Un delirio! Una de las pocas reacciones posibles ante quienes te patotean, es huir del lugar para no echar más leña al fuego.

Está claro que cuando, luego de invitar a Beatriz Sarlo a 678 para debatir, se le pega durante una semana entera, se está haciendo algo similar. Beatriz Sarlo es una figura respetuosa, que merece una consideración diferente a la que impera en la maquinaria mediática de picar carne.

La "canción de los parecidos" de TVR, ¿está muy lejos del humor contra el débil de un Tinelli o un Miguel del Sel? ¿Qué tan democrática es la práctica de contratar un enano para disfrazarlo y burlarse en Duro de Domar?

Y con esto arribamos al concepto de “violencia simbólica”, un invento conceptual de Pierre Bourdieu.

Pero, ¿qué es la violencia simbólica, en términos coloquiales? Podría decirse que es un discurso sistemático que por lo general precede a la violencia física. La violencia nunca o casi nunca ocurre “en frío”, sino que viene sustentada por la injuria sistemática. Para ser considerado sujeto de derechos humanos, primero te tienen que considerar un ser humano.

Cuando alguien te compara con un cerdo sepulta la posibilidad de todo tipo de intercambio de ideas. Para no poder discutir con una persona, o para dejar de considerarla sujeto de derechos políticos, lo mejor es reducirla al nivel de una basura.


Todo esto que digo fue tratado en el transcurso de un diálogo muy interesante entre Barragán y Alejandro Kaufman, que pude escuchar gracias al siguiente post de Oscar Cuervo:

Les corto y pego algunos fragmentos, pero no la transcribo completa porque es demasiado larga:

Kaufman: "La violencia simbólica es una violencia que no es física pero tiene un correlato y consecuencias eventualmente físicas. Y precede a la violencia física. Siempre que va a haber violencia física viene precedida por la violencia simbólica. Nadie se pelea en frío: mojar la oreja, insultar, etc., y luego se legitima socialmente. En los colectivos sociales la violencia no ocurre de repente. Cuando se trata de situaciones de linchamiento, de discriminación, de racismo y de genocidio antes hay una sistemática situación de violencia simbólica que puede durar mucho tiempo y que se parece mucho a lo que está ocurriendo en estos años. Todavía no se comprende bien ese problema, el peronismo no lo comprendió –por buenas razones, no por malas razones-porque es un movimiento político y no se vive a sí mismo como víctima, sino como resistente, como luchador. Hay un conflicto entre defenderse de la violencia simbólica y hacer política. Si el peronismo no fuera como es, si se hubiese puesto en una posición de víctima –y esto no lo digo peyorativamente porque lo podría haber hecho- te puedo asegurar que la masacre de 1955, de centenares de personas en la Plaza de Mayo, crimen de lesa humanidad indudablemente, sería recordado y conmemorado como el peor atentado de la historia argentina. Y eso no es así: en la propia resistencia peronista se hablaba de bombardeos, como si no hubiera muerto nadie ahí. Esto se justifica en las luchas políticas, tiene una lógica. En las democracias modernas las cosas han cambiado un poco y aparece la problemática de los derechos humanos. Y los derechos humanos están relacionados con combatir la violencia simbólica, porque esta precede a las atrocidades. Carrió, por ejemplo, no está loca, lo que hace es construir un arma letal de tipo verbal que está disponible para cuando sea necesario usarla, que es un arma linchadora. Cuando ella el otro día dijo que es "el fin del fascismo, y lo que ahora viene es Rumania y Roma", está hablando de Ceaucescu y Mussolini, que sabemos cómo murieron: está haciendo un llamamiento al linchamiento de la presidenta.


Esto nos lleva a una de las debilidades que tenemos en este momento, una de las cuales radica en que esto no es una discusión sobre argumentos; esta no es una discusión sobre la verdad y la mentira. ¿Cómo se explica que alguien pueda mentir sistemáticamente y con completa impunidad todos los días? Porque lo que hacen no es representar la realidad, sino insultar. Cuando vos insultás, cuando alguien te compara con un cerdo [como hizo Lanata con Barone], eso implica el ejercicio de una violencia que sepulta la posibilidad de todo diálogo. Si vos querés abrir un diálogo con una persona tenés que interrumpir ese comportamiento, disculparte, arrepentirse, rectificarte, etc.; alguien te grita y te insulta, no está hablando con vos, entonces vos no le podés replicar con argumentos.

Barragán: Ahí hay un nivel de psicopatía, porque el mismo tipo que te dice que sos un ladrón y que sos un chancho, te dice "vos sos un fascista que no querés conversar/debatir conmigo".

Kaufman: Mirá, yo cuando le explico esto a mis alumnos les digo lo siguiente: el insulto es un sustituto de la mancha. Acá estamos los dos sentados. Suponte que ahora cayera un balde lleno de excrementos, de algo maloliente. Vos no pensás de mí que yo soy eso, pero yo no me podría quedar sentado acá, tendría que ir a bañarme. No importa que el insulto sea verdad o mentira, lo que importa es que hace imposible que el insultado pueda permanecer frente al otro. La injuria, el insulto, busca vulnerarte, mancharte, de modo que vos no puedas permanecer sentado en el mismo lugar. El que te insulta lo que busca es debilitarte, desmoralizarte. Clarín, entre otros, lo que hace es insultar, injuriar, todos los días, todo el tiempo. Eso produce un efecto.  Vos fijáte que 678, por momentos, produce un efecto de sublimación. Varios funcionarios públicos que han asistido al programa van allí a hacer catarsis. Es una cosa muy interesante que no se ha debatido. Eso pasó con Kicilloff, pasó con Abal Medina y ayer pasó con Juliana Di Tullio. Van allí a expresar el sufrimiento y la mortificación que padecen con todo eso que ocurre. Esto no tiene un valor políticamente relevante, pero sí desde el punto de vista humano.

Barragán: Esto no es que hay un grupito de inadaptados, está el poder detrás de todo esto.

Kaufman: Pero el poder ha hecho eso en toda la historia: con los esclavos, con las brujas, con los judíos, con los negros, con los colonizados, con los indios. Es lo que pasaba en los campos de concentración de la Esma: primero tenés que hacer que esa persona deje de ser persona, que se convierta en una basura. Lo que hicieron los genocidas es organizarlo sistemáticamente para que funcionara en serie, como una línea de montaje. En la vida común también ocurre,  en otra escala evidentemente muy diferente, pero no es ajena a eso. Busca derrotar al adversario a través de esos métodos, no le da cuartel, no lo puede escuchar, no puede convivir con él.

El problema de fondo de la Argentina es que las clases dominantes no pueden aceptar el piso que estableció el primer peronismo. No es una cuestión de que argumentes nada, porque no lo quieren aceptar, quieren borrarlo, volver a como era antes, quieren volver al año 40. Luego del 17 de octubre cambiaron las cosas. Es una cuestión de distribución de la riqueza y de derechos. ¿Sabés lo que produce tanto odio? La persona que adquirió derechos es otra persona, no la podés tratar como una basura. El obrero argentino no es barato, no es como el chino o el africano, sino es alguien que cree que tiene que ganar mucha plata. Cuando el obrero argentino no tiene ese piso lucha, hace el Cordobazo, resiste... (...)

Las clases dominantes no aceptan eso, no aceptan tener una economía que sea compatible con este piso de derechos. ¿Por qué el peronismo es la única opción? Porque si es derrotado, lo que viene después es borrar todo. Eso está en el aire, de esos hablamos todos (…)

Barragán: Frente al insulto permanente, ¿entonces por qué después nos parece una perversión el binarismo? ¿Qué otra cosa se puede hacer que no ser binario ni estar de aquí o de allá?

Kaufman: El problema del binarismo es que es ineficaz. Si el que te insulta te lleva a vos a responder del mismo modo, ganó él, porque es lo que quería. El erro es creer que vos le podés argumentar. La política de 678 era oportuna durante un momento, el primer año 2009, relativamente. Pero después empezó a perder eficacia, porque el espectáculo de ver que uno miente y el otro desmiente permanentemente, lo único que confirma es una metodología de la mancha y el insulto, del que la gente al final sólo termina por intentar alejarse. Es como la riña de gallos. ¿Qué querés ver en eso? Que uno quede muerto y otro quede vivo. Sin embargo, eso no es lo que queremos para la vida en común...

Otro error gravísimo es creer que a Clarín se lo derrota desde la argumentación, creer que la cuestión tiene algo que ver con la verdad o la verosimilitud o la credibilidad. ¡No! Eso está completamente equivocado. Nunca tuvo nada que ver con eso. ¿Escucháme, después de las Malvinas?  Mintieron a todo el mundo todo el tiempo de forma permanente, y no volvieron de ahí. Entonces, ¿de qué credibilidad me están hablando? Clarín no es el poder de la verdad, sino la verdad del poder. Es como cuando en las películas de terror al monstruo le disparás con todo y después hay un montón de humo por los disparos, y cuando se disipa sigue ahí, y luego arrasa con todo.


(…) Hay que discutir los medios. La prioridad de 678 es la televisión basura, no la política. (...) ¡Hay que discutir la televisión! Porque la política actual está subordinada a la misma televisión, con la misma lógica de la dictadura y el menemismo.

(...) 678 tiene que ser un programa diferente a Duro de Domar y TVR, porque estos últimos son programas de entretenimientos, donde la política se mezcla con el entretenimiento. En cambio 678 pertenece a la televisión pública, a la discusión política. (...) Vos no podés ponerlo a Borges haciendo dos chistes y a partir de ahí armar todo un discurso. Para mí, un primer momento de derrota en 678 tiene que ver con la invitación a Beatriz Sarlo. Ella no puede ser tratada como si fuera lo mismo que las otras personas con las que se la suele comparar. Es una persona muy respetable, con la quien generalmente estoy en desacuerdo, pero es racional, respetable y -aunque es antiperonista, tiene sesgos, etc.,- tiene un modo de comportarse distinto. Lo de "Coca Sarlo" es un acto de misoginia, es insultante, es inaceptable. Otro momento fue el evento con Lucas Carrasco. ¡Eso no puede suceder! Lo que quiero decir es que 678 tiene una enorme responsabilidad, y al empresariado que lo conduce no le preocupa esa responsabilidad. (...) Todo lo bueno que tiene el kirchnerismo radica en cuando fue en contra de lo que hay".


En definitiva se trata, y acá estoy hablando yo y no Kaufman, de profundizar la democracia, de democratizar los medios, de profundizar derechos. Se me ocurre el caso de Roberto Gargarella, entre otros. Se trata de una persona que no puede asemejarse a Mariano Grondona o a los mecanismos carroñeros de la editorial Perfil. ¿Se entiende? Nos podemos enojar, podemos chicanear, podemos enfervorizarnos, pero tenemos que ayudar a cambiar la lógica nefasta que predomina en los medios, en la política y en la sociedad civil.

La televisión basura es una usina interminable de violencia simbólica. No se la puede poner a Ayelén Barreiro en la "canción de los parecidos".

Otro punto a discutir es la "televisión rubia", que no refleja la diversidad de etnias que existen en la Argentina. Cuando yo voy a laburar me tomo el 24 o el 100 en Avellaneda, tipo 5 y media de la mañana, para bajarme en capital. El bondi está lleno de obreros, de personas de rasgos indígenas, de peruanos, bolivianos y paraguayos o sus descendientes.

En fin, no sigo porque ya el post es bastante largo y, para muchos, seguramente aburrido.



Chau, ¡sean felices!

jueves, 30 de enero de 2014

FRAGMENTOS BREVES PARA REFLEXIONAR

    1. en la TV toman el té, en las redes cagan.
    2. que estas cosas no tengan costo, sino una audiencia babeante, es un signo principal del abismo que transitamos.
    3. por eso el poder los usa como forros todo el tiempo. Un lider "revolucionario" no puede estar tomando el té con periodistas reaccionarios.
    4. aparte de mezquino es idiota. No ven que hoy el poder no defiende el "orden" supuestamente atacado, sino una combinación de orden y caos.
    5. ceder así a impulsos mezquinamente afectivos es una política miserable y solo augura males mayores e impotencia en los hechos.
    6. las cosas criticables se han ido acumulando y la discusión no es solo para estos diez minutos, sino por un rato más, en todo sentido.
    7. y tendría que ser más que obvio que no pienso bien de los militantes NyP que usen esos mismos métodos. Lo he dicho miles de veces. Paren.
    8. Häganlo en privado. Aporten algo afirmativo, algo superador, algo emancipatorio, algo incluso violento pero no esa mierda.
    9. gente que es militante de esto o de lo otro, contracultural o de izquierda y cede a la tentación de literalmente cagar en las redes.
    10. No es tan difícil lo que pido. Usen la energía del odio para otra cosa, constructiva, afirmativa, no para la violencia.
    11. Entonces que discutan los argumentos, aunque no prevalezcan en lugar de derramar odio y frustración que solo puede favorecer a lo peor.
    12. Veo personas que dicen barbaridades todo el tiempo solo porque su partidito o su bandita o su grupito sostiene "buenos" principios.
    13. Es no significa consentir con nada en que se esté en desacuerdo. La política es lo que se dice y lo que se hace, no lo que se cree.

    14. El advenimiento de una situación caótica solo puede beneficiar a los poderosos.

    15. Las fotos y las frases invocan el odio. Invocar el odio es de derecha, no importa la buena conciencia que se tenga. Lleva solo al desastre.
    16. la única forma de contribuir es con argumentos emancipatorios, sean cuales fueren. En cambio usar fotos o frases que "muestran", no.