miércoles, 4 de marzo de 2015

ECONOMISTAS QUERIDOS: EL CIENTIFICISMO NO ES LO MISMO QUE LA CIENCIA

La cosmovisión “cientificista” es una suerte de Frankenstein: un monstruo hecho con retazos del discurso auténticamente científico.

En un ataque de "sincericidio", no muy común entre los miembros de su "especie", Claudio Loser -el argentino que más lejos llegó como funcionario del FMI- confesó lo siguiente: 

“La mayor parte del cuerpo profesional del FMI está integrado por economistas, una profesión que debe incluir una altísima proporción de personas que se creen dueñas absolutas de la verdad. En eso, competimos con los abogados y los médicos. Y, a veces, creo que les ganamos. Los economistas del Fondo vienen del mundo académico, donde se destacaron, y en ese caso se creen estrellas. O vienen del Estado, y se sienten jefes. Son –somos- ambiciosos, un poco soberbios y muy dedicados, yo diría que adictos, al trabajo”. 


Y un rato antes había declarado algo muy revelador: 

"Le diría que el FMI está compuesto por un grupo de expatriados, por voluntad propia, que se comunican todo el tiempo entre ellos en inglés. La mayoría de nosotros tendría dificultades para reinsertarse en sus propios países pero tampoco pertenecemos al país donde vivimos. Es decir, nuestros amigos, mayoritariamente, integran el staff del Fondo, o de algún otro organismo internacional como el Banco Mundial o el BID. Eso genera, le reconozco, cierto aislamiento respecto del mundo exterior" (págs 46-47) (Ernesto Tenembaum, Enemigos: Argentina y el FMI: la apasionante discusión entre un periodista y uno de los hombres clave del Fondo de los noventa).

El cientificismo –en parte causa y consecuencia de lo que Weber llamó “proceso de desencantamiento”- es una hipótesis acerca de la estructura del mundo, según la cual éste es coherente por completo. El mundo se concibe como transparente, y todos sus secretos pueden ser develados por la razón humana, a través de la práctica aplicada de lo que se llama ciencia: ninguna parcela del mundo, material o inmaterial, animada o inanimada, puede escapar al conocimiento científico. El cientificista tiende a creer que los problemas que origina la ciencia, pueden y deben ser resueltos de modo exclusivamente científico.

De la ciencia como actividad del conocimiento se desprende la técnica, como actividad de transformación del mundo.

Sin embargo, el cientificismo no es estrictamente ciencia, pues reduce todas las cuestiones a problemas de resolución técnica. Su ideal humano es el producto de demostraciones, no de opiniones. Su postulado de partida, la supuesta transparencia de lo real, es improbable; y la fabricación de los fines últimos por el propio proceso del conocimiento es, además de falso, muy peligroso.

Como ha sugerido muy bien Weber, en la ciencia no hay pregunta por el sentido. Un médico puede alargarnos la vida utilizando su conocimiento tecno-científico, pero no nos puede decir, en tanto médico, si la vida merece o no ser vivida.

Muchos humanistas a lo largo de la historia han discutido el postulado inicial de la total transparencia de lo real: la posibilidad de que todo pueda ser conocido por la razón. Si bien uno puede aceptar que el Universo posee una coherencia que es, en principio, cognoscible, hay mucha distancia entre el principio y la práctica. Las causas de un fenómeno suelen ser tan complejas y numerosas, e interactúan de modo tan dinámico, que jamás podemos estar seguros de los resultados de nuestros conocimientos. Ese es el motivo por el cual, mientras subsista la duda, más vale abstraerse de acciones radicales e irreversibles (lo cual no implica decir de toda acción).

Como nota muy bien Tzvetan Todorov: 

“Ningún saber puede jamás afirmarse absoluto y definitivo, so pena de dejar de serlo y convertirse en un simple acto de fe. Por eso mismo quedan ya arruinadas las ambiciones de cualquier utopismo: la ausencia de una transparencia global sólo autoriza unas mejoras locales y provisionales. La universalidad que reivindican cientificistas y humanistas no es, por consiguiente, la misma: el cientificismo se basa en una universalidad de la razón, las soluciones halladas por la ciencia convienen, por definición, a todos, aunque provoquen el sufrimiento e, incluso, la perdición de algunos. El humanismo, en cambio, postula la universalidad de la humanidad: todos los seres humanos tienen los mismos derechos y merecen un igual respeto, aunque sus modos de vida sigan siendo distintos”.

Además, la voluntad y la libertad humana es en gran medida imprevisible, como lo es el resultado de un partido de fútbol (no hay ciencia capaz de predecir cómo va a salir Boca, y por eso no han habido científicos millonarios enriquecidos por ganar sucesivamente el prode). Obvio que existe una distinción entre "racional" y "previsible": la Bolsa de Valores es racional, pero retrospectivamente. Quiero decir que se puede explicar el funcionamiento bursátil una vez que conocemos los resultados. Entiendo que no estoy hilando muy fino, pero esto es un blog y lo hago cuando tengo tiempo: ¡sepan disculpar!



Otro punto importante que nota Todorov es que existe un salto acrobático entre la pretensión de derivar lo que debe ser de lo que es. El mundo de la acción humana revela ante todo al observador, no el derecho sino la fuerza: los más fuertes sobreviven a expensas de los más débiles. Para decidir la dirección del cambio, entonces, no basta con observar y analizar hechos sino que debemos apelar a objetivos que dependen de una elección voluntaria, que supone argumentos, contra-argumentos, acuerdos, políticas. Los ideales no son verdaderos o falsos, sino más o menos elevados, de acuerdo a concepciones histórico-sociales que varían a lo largo del tiempo.

“Cientificismo y humanismo se oponen en su definición de los fines de las sociedades humanas. La visión cientificista excluye cualquier subjetividad, la contingencia, pues, que constituye la voluntad de los individuos. Los fines de la sociedad deben desprenderse de la observación de procesos impersonales, característicos de la humanidad entera, incluso del Universo en su conjunto. La naturaleza, el mundo, la humanidad mandan; los individuos se someten. Para el humanismo, por el contrario, los individuos no deben ser reducidos, pura y simplemente, al papel de medios”.

2 comentarios:

  1. El amigo Stevie me acerca un paper que complementa lo que puse en el post:
    http://pubs.aeaweb.org/doi/pdfplus/10.1257/jep.29.1.89

    Lo pongo acá para leerlo en algún momento.

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  2. creo habia puesto un comment, pero, no importa, el resumen es pegale a las papas que crecen mas rapido, dicho eso si con todo respeto
    ayj

    PD burbijas ha en todos lados, alla, y aca, en rigor, son 2 post en uno

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