jueves, 8 de enero de 2015

¿PARA QUÉ ESCRIBO?


En primer lugar, tengo que decir que escribo fundamentalmente para que me quieran. Me gusta que me comprendan y hasta que me admiren, como a casi cualquier ser humano, pero disfruto mucho más cuando me siento querido. ¿Por todos mis conocidos? Está claro que no: sería una pretensión absurda. Me interesa que me quieran algunas mujeres, algunos amigos y en especial las personas que respeto y admiro.


En segundo lugar, uno no tiene primero una idea y luego trata de encontrar las palabras para darle forma, sino que va descubriendo lo que tiene para decir mientras se expresa. Muchas veces son las palabras las que conectan los conceptos, y no los conceptos los que relacionan entre sí a las palabras.


Me gusta vivir, y no me considero depresivo ni melancólico. Prefiero tratar de ser feliz antes que de parecer “interesante”. En mí no existe una separación tajante entre “la literatura/filosofía” y “la vida”. Sólo vivo profunda y carnalmente cuando puedo expresar mis vivencias a través de la palabra.


En los grandes escritores casi todo está vivo. En los malos escritores, la palabra nace muerta. Para los escritores mediocres, como es mi caso, la letra muerta y la letra viva se mezclan en proporciones variables.


La vida es demasiado breve para que las palabras sean suficientes, pero demasiado difícil para que prescindamos de ellas. Para mí leer es una adicción, aunque también una forma de felicidad. Podría vivir sin escribir, pero me resulta difícil imaginar qué sería de mi vida sin la lectura.


No siento el deseo de escandalizar, el vértigo de la infamia ni el placer morboso de quienes prefieren ser odiados antes que pasar inadvertidos.


Según el escritor francés Michel Houellebecq, “hay en mí una forma de sinceridad perversa: busco con obstinación, con encarnizamiento, lo que puede haber en mi persona de peor para depositarlo, todo bullicioso, a los pies del público: exactamente como un terrier deposita un conejo o una zapatilla a los pies de su amo. (…) No deseo gustar a pesar de lo que tengo de peor, sino a causa de lo peor que tengo, llego hasta desear que mi peor parte sea lo que se prefiere en mí”.


A mí Houellebecq me parece un buen escritor, pero su persona me da cierto rechazo. Me gusta ser veraz, y que me quieran a pesar de mis defectos; de ningún modo pretendo que los demás deseen o se encariñen con las peores facetas de mi personalidad.


Hago este blog, entre otras cosas, porque tengo la pretensión de ir conociendo personas interesantes que me enriquezcan con sus puntos de vista diversos. Invito a que cualquiera me pueda contradecir con buenos argumentos y evitando la injuria, que es lo que sobra.


Creo que con esto dije más o menos lo esencial.

2 comentarios:

  1. "Escribo para sobrevivir. Para tener una vida interior que viene a ser lo mismo. Escribo porque escribir me produce placer. Porque me hace sentirme un ser humano. Un ser libre. Escribir para uno mismo es el principio de la literatura (...)" Eso lo dijo Gao Xingjian; pero creo que esas, y las palabras que siguen a esas; son más o menos lo que nos impulsa a escribir, a quiénes nos gusta.

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    1. Muchas gracias por tu comentario Paola. Te mando un abrazo!

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