miércoles, 9 de septiembre de 2015

ACERCA DE UN LIBRO DE JAVIER CERCAS QUE ESTOY LEYENDO Y ME ESTÁ GUSTANDO SIN IMPORTAR EL USO DEL GERUNDIO

Cuando conoció a su mujer, Javier Cercas contó alguna vez que la quiso impresionar diciéndole  que era escritor, y luego se tuvo que transformar en escritor para sostener esa mentira. En rigor de verdad, el tipo tenía la intención de ser escritor, pero en ese entonces todavía no había publicado nada. Algunos podrán objetar que para ser escritor no es necesario haber publicado sino haber escrito, pero si me salen con objeciones se me va a la mierda el argumento, con lo cual les pido que no me la compliquen, ¿es mucho pedir? ¿Acaso no merezco ser escuchado y leído sin ser refutado? Les agradezco de antemano su buena voluntad.

En lo personal me gusta la idea de cómo el poder que ejerce sobre nosotros una mina que nos gusta, nos impulsa a tratar de ser la mejor versión de nosotros mismos, al punto de que la mentira o la exageración puede volverse una verdad. Claro está que el truco de la seducción "virtuosa" radica en construir un personaje que se parezca a nosotros, porque si la "mentira blanca" es demasiado gruesa, se vuelve flagrante e imposible de sostener en el tiempo.

Toda esta perorata introductoria se origina en que estoy leyendo una muy buena novela de Javier Cercas -titulada El impostor- que cuenta la historia de Enric Marco, un nonagenario barcelonés que se hizo pasar por sobreviviente de los campos de concentración nazis y que en mayo de 2005 fue desenmascarado, luego de haber presidido durante tres años la asociación española de los sobrevivientes, dictar cientos de conferencias, conceder decenas de entrevistas, recibir premios y distinciones y conmover hasta las lágrimas a varios oyentes: 

"Como sabe cualquier buen mentiroso, una mentira sólo triunfa si está amasada con verdades; la mentira de Marco no fue ninguna excepción: era verdad que durante la guerra había estado en la Alemania nazi, pero no era verdad que había estado allí como prisionero republicano, sino como trabajador voluntario de Franco; era verdad que los nazis lo habían encerrado, pero no era verdad que le habían encerrado en el campo de Flossenbürg, sino en la ciudad de Kiel, y no por su militancia antifascista sino, quizá, por mero derrotismo".

Lo que descubre Cercas es que, en el fondo, todos tenemos un poco de Enric Marco: todos somos, quien más quien menos, un poco ególatras y un poco impostores. La literatura es una exageración monstruosa de lo que somos: Macbeth es una hipérbole monstruosa de la ambición, Hamlet es una hipérbole monstruosa del exceso de autoconciencia, Romeo y Julieta es una hipérbole monstruosa del amor romántico. Siguiendo este razonamiento, diremos   que el personaje de Enric Marco es una exageración monstruosa de la impostura, y Cercas concluye que probablemente, el viejito chamuyero hizo lo que hizo por motivos humanos, demasiado humanos: para que lo admirasen, para que lo quisiesen y para que lo respetasen.


El escritor español se propone entender qué es lo que pudo haber llevado a alguien a sostener semejante mentira:

"El pensamiento y el arte, pensaba yo, intentan explotar lo que somos, revelando nuestra infinita, ambigua y contradictoria variedad, cartografiando así nuestra naturaleza: Shakespeare o Dostoievski, pensaba yo, iluminan los laberintos morales hasta sus últimos recovecos, demuestran que el amor es capaz de conducir al asesinato o al suicidio y logran que sintamos compasión por psicópatas y desalmados; es su deber, pensaba yo, porque el deber del arte (o del pensamiento) consiste en mostrarnos la complejidad de la existencia, a fin de volvernos más complejos, en analizar cómo funciona el mal, para poder evitarlo, e incluso el bien, quizá para poder aprenderlo".

En Si esto es un hombre, Primo Levi se refiere a su experiencia en Auschwitz diciendo que "tal vez lo que ocurrió no deba ser comprendido, en la medida en que comprender casi es justificar". Creo que Levi tiene razón si asimilamos ese "no comprender" en el sentido de tomar conciencia de cómo existen aspectos del mal que son insondables. Sabemos que el ser humano es el único animal capaz de cometer actos inhumanos de una monstruosidad inverosímil. Sin embargo, el mismo Levi fue un ejemplo paradigmático de lo que un testigo y escritor puede hacer para ayudarnos a entender mejor el alma humana.

El modo en que la gran literatura cambia el mundo es cambiando la percepción del lector:

El amigo Cercas nos muestra que toda gran literatura es literatura comprometida, en la medida en que no se conforma con ser mero adorno o entretenimiento sino que intenta cambiar la percepción del mundo del lector. Yo no sé si Cercas escribe "Gran Literatura", pero muchas veces me parece que está Cercas (?) de hacerlo.

3 comentarios:

  1. Se podría profundizar en algunos temas más que interesantes que toca Cercas hablando de su novela acá: https://www.youtube.com/watch?v=IW2UTu7Y8Ac

    No lo hago porque, ¿para qué hacerlo? Ahí está la entrevista para quien quiera mirarla.

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  2. Y si, antes, en mi era "romántica", las mujeres que me gustaban me movían al superlativo y me he enredado en suculentos embrollos. Aparte ¿quien no le puso adherezo a alguna anécdota para impresionar?
    Pero ahora me da fiaca hacerle un CV impresionante, si no le gusta lo que hay lo lamento.

    Saludos Rodrigo

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    1. Jaja, ya uno no tiene tiempo ni edad para hacerse el histérico.

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