domingo, 30 de noviembre de 2014

LA BELLEZA FEMENINA Y LA COSIFICACIÓN DE LA MUJER

“En rigor de verdad, ¿cuál es el límite para que una indumentaria sea susceptible de indignaciones ajenas? ¿Hasta dónde debe llegar un escote? ¿Hasta dónde debe llegar una pollera corta? Es absurdo plantearlo en esos términos. El tema es otro, el tema no es cuán desnuda está una dama mientras te carga nafta. El tema es la libertad y el poder. Si alguien se viste como quiere porque lo decide, está bien siempre. Si alguien es acosada, es presionada, es extorsionada para que se vista de determinada manera, o para que haga determinadas cosas, ahí es donde debemos indignarnos.

Es fácil saber dónde está la maldad, dónde está lo diabólico. Lo diabólico está en el tipo que comenta después. No en la chica que viene con la pollera corta. La estupidez del demonio está en el comentario del hombre. Viene una chica con una calza ajustada y está bien. Lo que lo convierte en obsceno es el tipo que aparece después y le dice “¡mamita, si te agarro te hago tal y tal cosa!”. Ese tipo de comentarios destruye lo que hasta podría ser una muestra de belleza, y lo convierte en algo obsceno. Creo que podríamos seguir pensando. ¿No será que en virtud de todo esto la belleza empieza a ser subvalorada, y que casi todas las mujeres rechazan el ser solamente bellas y exigen otro tipo de consideración porque les parece que cuando le dicen que son hermosas, le están diciendo también que son tontas? Hay una costumbre mediática contradictoria, que consiste en mostrarte por un lado mujeres desnudas y bellas y por el otro un “no, bueno, en realidad no quiero que me consideren sólo una cara bonita”, etc. ¡La belleza es una enorme virtud! Yo soy petrarquista en ese sentido, y creo que la belleza opera milagros. Creo que también hay una segunda puerta que es indispensable, que es la de la tonicidad espiritual, la inteligencia o como la queramos llamar, que también debe ser examinada. La obscenidad viene por la falta de libertad, por la extorsión, y por el comentario denigratorio del hombre que aparece después: eso es horripilante. Fíjense la escena de Tinelli: está fenómena la chica con una pollera corta, es hermosa. ¿Y qué es lo que la degrada? El tipo que viene luego y le dice “vení mamita que te corto la pollera…”. Eso es horrible. Eso enfría la situación. Todas esas cosas hay que pensarlas.


Un último tema, para que lo piense incluso la gente hermosa. ¿No hay una satisfacción personal en vestirse de modo tal que se encienda el deseo de los demás? ¿No produce eso también una especie de placer, o una situación que favorece el placer ulterior? Hay que examinarlo. Entonces, porque hay un mandato social que dice que una pollera corta es de mal gusto, la chica no se la quiere poner por más que le gustaría. ¿Qué es el me gustaría? Me gusta vestirme de modo tal que encienda el deseo de mi novio, de los tipos que pasan, de otras personas; pero no lo hago porque hay una especie de supuesto buen gusto que está impuesto vaya a saber por quiénes y desde dónde”. (transcripción ligeramente modificada por mí)

La reflexión, que me pareció por demás interesante, pertenece a Alejandro Dolina y la pueden ver y escuchar acá. No es importante si Dolina dice lo que dice porque en rigor "se quiere levantar minas hermosas". La cuestión es lo que dice, no las intenciones  que operan por detrás de lo que dice, que a mí me tienen sin cuidado. La objeción más sencilla, originada en cierta filosofía barrial de cuarta, sugiere que todo hombre que dice preocuparse por los derechos de la mujer, en realidad "la quiere colocar". Puede ser, puede ser más o menos, puede no ser. ¡No importa! Las intenciones ajenas, en última instancia, terminan por ser inescrutables.


Creo que mucho de lo que se sugiere en ese párrafo que transcribí debería ser obvio, y sin embargo no lo es. No digo que no hayamos avanzado nada como sociedad, sólo digo que ni por asomo avanzamos lo suficiente.

Entiendo que el límite entre el coqueteo seductor y el histeriqueo narcisista es bastante difuso. Ahora bien, ¿no tiene derecho una mujer hermosa o un tipo fachero a tratar de seducir a partir de su apariencia? ¿No harían ustedes lo mismo si tuviesen la facha necesaria? Entiendo que todo es cuestión de armonía, y tampoco me parece piola una persona que está todo el tiempo sacándose selfies en las redes sociales para cosechar "me gusta". No creo en el "soy mirado, luego existo". Sin embargo, cada uno seduce con las armas que tiene.

En el tema puntual de las discusiones mediáticas que disparó la negación de Carla Conte a que le corten la pollera, uno ha podido escuchar o leer innumerables comentarios del tipo "y ahora te venís a hacer la ofendida, si toda tu carrera la basaste en mostrar las tetas, bla bla bla". ¿Ese es el argumento que esgrimen? Me parece terriblemente estúpido.

Es completamente natural y esperable que la visión de una mujer hermosa, vestida de modo provocativo, nos despierte deseo. Ese DE NINGÚN MODO es el punto principal. Si no entendemos algo tan simple como eso, no entendemos nada. Si no entendemos que violar, acosar o injuriar a una mujer no se justifica JAMÁS a partir del modo en que esté vestida, estamos en serios problemas como sociedad. Esto que parece una obviedad, no lo es para buena parte del discurso mediático. Yo no tengo "derecho" a que una mina me de pelota. Eso es confundir el plano erótico con el plano jurídico-político, o con el plano ético. En todo caso tengo derecho a casarme por civil si ella me acepta. ¿Cómo puede ser que algo tan obvio como la diversidad de planos pueda mezclarse conceptualmente de modo tan burdo? ¿Cómo puede ser que un tipo se ofenda si una mina lo rechaza? Uno se puede sentir desilusionado, triste, menoscabado en su autoestima. ¿Pero reclamar airadamente poco menos que el derecho a ser aceptado por la chica que nos gusta? ¿Insultar a una mujer en un boliche porque nuestras armas de seducción le son completamente insoportables?

Luego podremos discutir acerca de varios tópicos como hasta qué punto el modelo de belleza que impera en la publicidad es nocivo para la convivencialidad democrática; sobre cómo la sociedad de consumo puede hacerte sentir una mierda si no sos joven o si no respondés al etereotipo deseado; sobre "la televisión blanca"; sobre si es justo que una persona menos cualificada que otra para un determinado empleo gane el puesto sólo en virtud de su apariencia física, etc. Hay planos de discusión muy diversos: estético, ético, político. Pero todo eso escapa a lo que me interesaba discutir hoy.

Eso es todo por hoy.

¡Sean felices!

Post Scriptum: les dejo otro link para seguir pensando juntos.

5 comentarios:

  1. Te transcribo:
    " cada uno seduce con las armas que tiene."
    Las armas son las herramientas que se usan para someter, y abusar del sometido en la medida que tus armas te garanticen impunidad.
    No quiero tomar el todo por la parte, pero la cosa también pasa por ese andarivel.

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    1. Puede ser estimado. No estoy seguro de haber entendido bien, pero creo coincidir en que el poder conlleva responsabilidad, como bien decía el Hombre Araña (?). A mayor poder, mayor responsabilidad. Entiendo que una mina muy linda puede usar su poder de manera sádica. Tampoco me banco a las minas lindas pero huecas y vanidosas. Entiendo que las virtudes nunca son buenas puras, sino mezcladas. La virtud, para decirlo aristotélicamente, es una suerte de cumbre entre dos abismos: la valentía es virtuosa, pero la temeridad y la cobardía son vicios, y así. De todos modos creo que la esencia de lo que sostiene Dolina sigue siendo digno de ser problematizado. En estas cuestiones no hay respuestas taxativas, sino algunos atisbos de lucidez.

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  2. Está claro que habría que problematizar qué se entiende por belleza, pero creo que eso haría demasiado compleja la discusión. En todo caso uno aboga por la subjetividad de la belleza, en lugar de por su "estereotipización", por así decirlo, motivada por el consumismo publicitario. Si existe un estereotipo predominante de belleza que todos debemos alcanzar pero que casi nadie puede, y si la belleza es el único valor que importa, entonces si estaríamos todos fregados. Pero no creo que eso sea lo que quiere decir Dolina. Al menos no es lo que yo quise decir. ¿Me explico? Por eso es que transcribí un nuevo post, que es el siguiente:
    http://rodrigoestudiaderecho.blogspot.com.ar/2014/11/sobre-la-belleza.html

    Saludos!

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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