jueves, 25 de agosto de 2016

SOBRE LA TERNURA

Casi sin  querer queriendo, como decía el Chavo, leo en diferentes libros algunas definiciones sobre la ternura que me dejaron pensando:

"La ternura es un intento de crear un ámbito artificial en el que pueda tener validez el compromiso de comportarnos con nuestro prójimo como si fuera un niño" (Milan Kundera). 

"No es solamente necesidad de ternura sino también necesidad de ser tierno para el otro: nos encerramos en una bondad mutua, nos materializamos mutuamente; volvemos a la raíz de toda relación, allí donde necesidad y deseo se juntan. El gesto tierno dice: pídeme lo que sea que pueda aplacar tu cuerpo, pero tampoco olvides que te deseo un poco, ligeramente, sin querer tomar nada enseguida". (Roland Barthes, Fragmentos de un discurso amoroso).

(...) "La ternura nace en el momento en el que el hombre es escupido hacia el umbral de la madurez y se da  cuenta, angustiado, de las ventajas de la infancia que, como niño, no comprendía" (...) "La ternura es el miedo que nos inspira la edad adulta" (...) (Milan Kundera)

El amigo Pablo Ramos siempre cita una frase de Santa Teresa, que dice "las palabras llevan a las acciones, alistan el alma, la ordenan y la mueven hacia la ternura'. 

Y acá viene una definición, tal vez complementaria o tal vez contradictoria pero en todo caso diversa a la de Kundera:

"La Ternura no es andar acariciando niños por ahí, ni abrazar demasiado a los amigos o conocidos, ni repetir 'Te quiero' como quien repite el ajo en las comidas. La Ternura es un ideal, un lugar de descanso del cuerpo, de la mente y del espíritu. Yo encontré en la Ternura, en lo contrario a la Ferocidad, a ese tan mentado Poder Superior, más allá de mi formación católica". 

Y luego agrega una definición borgeana: 

"Creo que la Ternura es el hecho estético por excelencia, porque es la inminencia de una revelación que no se produce y que tal vez no se produzca". 

Eso es todo por hoy. ¡Sean felices!

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