viernes, 18 de abril de 2014

EL HOMBRE ES UN CADÁVER POSTERGADO

El título alude a una frase del poeta portugués Fernando Pessoa. En Sobre la filosofía, una obra de la cual nos han llegado sólo fragmentos, Aristóteles relata un refinado tormento ideado por los piratas fenicios: atar al prisionero a un cadáver para que la putrefacción del último vaya penetrando lenta e inexorablemente en el primero. Esa metáfora podría trasladarse a la modernidad: sentimos que algo huele mal, pero no logramos ubicar el cadáver, aunque más no sea para sepultarlo, cremarlo o deshacernos de él.


Tal vez estemos destinados a pasar nuestros últimos días en cama, torcidos y haciendo señas ininteligibles a una enfermera que no nos comprende y tiene ganas de irse rápido a su casa para no perderse ni un segundo del “Bailando por un sueño” de turno. El nihilismo actual hace que la decrepitud no tenga sentido.


LA MUERTE DE DIOS:


El hombre nihilista es aquel que piensa que el mundo, tal como es, no debería existir, y que tal como debería ser, no existe. El mito que nos representa ya no es el de Prometeo, como podría ocurrir con Marx, sino el de Sísifo. Con la “muerte de Dios” mueren la razón y el sentido. El hombre se convierte en un azar, o un error de la naturaleza: y no nos referimos solamente a tipos como Bebe Contempomi, sino a todos los seres humanos. Así, la historia se vuelve, con Nietzsche, historia de un pequeño astro en el cual unos animales inteligentes inventaron el conocimiento y la verdad, para descubrir que no conducían a ninguna parte y morir maldiciéndolos.


En el siglo XX, las ciencias sociales y la filosofía se llenaron de hipótesis mortuorias: muerto Dios con Nietzsche, el Hombre con Foucault, la Historia –Gehlen-, el Sujeto –Blanchot, Derrida- los metarrelatos emancipadores –Lyotard- la Sociedad Burguesa y la Industria correspondiente –Daniel Bell- ; el fútbol, con Caruso Lombardi y el resultadismo bilardista.



No sé a qué viene todo esto, pero Libertad, de Mafalda, quería conocer gente simple. ¿Vos sos simple? Felipe, ¿sos simple? ¡Yo quiero conocer gente simple!

Dice Fernando Pessoa (bajo el semi heterónimo de Bernardo Soares):


"Nací en un tiempo en el que la mayoría de los jóvenes habían dejado de creer en Dios, por la misma razón que sus mayores habían creído en Él –sin saber por qué. Siendo así, y dado que el espíritu humano tiende naturalmente a criticar porque siente y no porque piensa, la mayoría de esos jóvenes eligió la Humanidad como sucedáneo de Dios. Pertenezco, sin embargo, a esa especie de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen y no ven sólo la multitud de la que forman parte, sino también los grandes espacios que hay a sus costados. Por eso, ni abandoné a Dios tan ampliamente como ellos, ni acepté nunca la Humanidad. Consideré que Dios, si bien improbable, podría ser y en consecuencia, también ser adorado; pero que la Humanidad, siendo una mera idea biológica cuyo significado se limita a la especie animal humana, no era más digna de adoración que cualquier otra especie animal. Este culto de la humanidad, con sus ritos de Libertad e Igualdad, me pareció siempre una resurrección de los cultos antiguos, en que los animales eran como dioses, o los dioses tenían cabezas de animales.


De tal manera, no sabiendo creer en Dios, y no pudiendo en una suma de animales, me ubiqué, como alguna otra gente marginal, a esa distancia de todo a la que vulgarmente se la llama Decadencia. La Decadencia es la pérdida total de inconsciencia; porque la inconsciencia es el fundamento de la vida. El corazón, si pudiese pensar, se detendría".

2 comentarios:

  1. "... y el resultadismo bilardista." No está tan mal el "resultadismo bilardista" juzgando por los resultados: campeón mundial en 1986 y subcampeón en 1990. Y hay que ser un poco caradura para llamar "resultadista" a un equipo integrado por Diego Maradona.

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  2. El Diego es quien más alegrías me dio a nivel selección, más allá de que no me gustaba como técnico. Ahora hay que bancar a Messi. Respecto de Bilardo: está dicho medio en broma. Sin embargo, llegar a la final no implica merecerlo. En 1990 dimos pena, pero fuimos pasando. Bilardo logró lo que logró, en gran medida, gracias a Maradona. Hoy en día. aunque no sería capaz de pasar un test preocupacional para entrar a un laburo cualquiera, le dieron un cargo jerárquico en la AFA. Nasocadeló!!

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