domingo, 13 de abril de 2014

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL ARTE SEGÚN DAVID FOSTER WALLACE

"Tuve un profesor que solía decir que la tarea de la mejor narrativa era relajar al inquieto e inquietar al relajado. Supongo que buena parte del propósito de la narrativa seria es proporcionar al lector, quien como todos nosotros es una especie de náufrago en su propio cráneo, acceso imaginativo a otros yoes. Dado que sufrir forma parte ineludible de tener un yo humano, los humanos se acercan al arte en alguna medida para experimentar el sufrimiento, necesariamente como experiencia vicaria, más bien como una especie de generalización del sufrimiento. ¿Me explico? En el mundo real, todos sufrimos en soledad; la empatía verdadera es imposible. Pero si una obra de ficción nos permite de forma imaginaria identificarnos con el dolor de los personajes, entonces también podríamos concebir que otros se identificaran con el nuestro. Esto es reconfortante, liberador; hace que nos sintamos menos solos. Podría ser así de simple. Sin embargo observamos que la televisión y el cine popular (...) son lucrativos precisamente porque asumen que el público prefiere placer al 100% a una realidad que suele componerse de un 49% de placer y un 51% de dolor.En tanto que el arte "serio", que no se dirige principalmente a sacarte el dinero, tiende a hacer que te sientas incómodo, o te empuja a esforzarte para acceder a su disfrute, del mismo modo que en la vida real el placer es consecuencia del esfuerzo y de la incomodidad. Por tanto es difícil que el público, especialmente el joven que ha sido educado para esperar que el arte sea 100% placentero y para recibir ese placer sin esfuerzo, lea y aprecie la narrativa seria. Eso no es bueno. El problema no es que el lector de hoy sea tonto, no lo creo. Simplemente se trata de que la televisión y la cultura comercial le han enseñado a ser una especie de vago e infantil en lo que respecta a sus expectativas. Esto hace que intentar llamar la atención de los lectores de hoy implique una dificultad imaginativa e intelectual sin precedentes.

(...)

Si el artista depende en exceso de ese mero gustar, de tal modo que su verdadero objetivo no resida en la obra sino en la buena opinión de un público determinado, va a desarrollar una hostilidad terrible a ese público, sencillamente por haber renunciado a todo su poder en favor de ellos. Se trata del consabido síndrome de amor-odio seducción: "En realidad no me importa lo que digo, únicamente me interesa gustarte. Pero dado que tu opinión positiva es el único árbitro de mi éxito y mi valía, tienes un poder tremendo sobre mí, y te temo y te odio por ello". Esta dinámica no es exclusiva del arte. Sin embargo, muy a menudo pienso que puedo apreciarlo en mí mismo y en otros escritores jóvenes, ese deseo desesperado de agradar junto con una especie de hostilidad hacia el lector.


(...) 


Mira, si la condición contemporánea es irremediablemente mísera, insípida, materialista, emocionalmente retrasada, sadomasoquista y estúpida, entonces yo (o cualquier escritor) podemos zafarnos tonteando con historias cuyos personajes sean estúpidos, insulsos y emocionalmente retrasados, lo cual es fácil, porque esta clase de personajes no requieren desarrollo. Con descripciones que sean simples listas de nombres de marcas de productos de consumo. En las que personas estúpidas se dicen cosas insípidas entre ellas. Si lo que siempre ha distinguido a la mala literatura -personajes planos, un mundo narrativo estereotipado y para nada humano, etc.- es también una descripción del mundo actual, entonces la mala literatura se convierte en una mímesis ingeniosa de un mundo infame (...) probablemente la mayoría de nosotros estamos de acuerdo en que vivimos tiempos oscuros, y además estúpidos, pero ¿necesitamos ficción que no haga sino dramatizar lo oscuro y lo estúpido que es todo? En épocas oscuras, el arte aceptable sería aquel que localiza y efectúa una reanimación cardiopulmonar sobre aquellos elementos mágicos y humanos todavía vivos y resplandecientes a pesar de la oscuridad de los tiempos". (David Foster Wallace, entrevista con Larry McCaffery publicada en 1993).


3 comentarios:

  1. Lo del profesor es un poco riesgoso, porque el sentido de la oración queda subordinado a la simetría formal ("relajar al inquieto" etc). Pero eso es lateral.
    Me gustó la idea de que uno se entrena para sufrir gracias al arte, es cierto. Aunque uno no termina de sentir una verdad hasta que la experimenta: puede comprenderla pero no hacerla carne. Mi ejemplo preferido a tal efecto es la canción Time de Pink Floyd, que escuché por primera vez a los 15-16 años, eso de "y entonces un día te das cuenta / de que pasaron diez años / nadie te dijo cuándo empezar a correr / te perdiste el disparo de partida", etc. Después de los 30 la sentís de otra manera. Es lo que se dice siempre del tango, con razón: pasada cierta edad, lo sentís más naturalmente.
    Otra que leí primero pero no terminé de sentir hasta mucho después es la memorable "si yo pudiera como ayer / querer sin presentir" de Uno.
    En cuanto a lo que dice del mundo infame de hoy, tal vez exagerando un poco porque nunca hubo tanta gente leyendo buena literatura como ahora, por simples razones demográficas (hoy somos el doble de argentinos que en la época de Frondizi) y tecnológicas (Internet): Umberto Eco dice por ahí que a lo mejor estamos en una época como el fin del Imperio Romano de Occidente, y que la labor de la hora es salvar lo que se pueda, un poco como hicieron los monasterios en esa época. No sigo porque se me está haciendo largo el comentario.
    Saludos
    PS: en YouTube está Fitzcarraldo de Herzog, entera, subtitulada, gratis, y lista para que la veas cuando quieras. Eso no existió nunca.

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  2. Salgo de la página, voy a Twitter y me linkean esto: David Foster Wallace was right: Irony is ruining our culture
    http://www.salon.com/2014/04/13/david_foster_wallace_was_right_irony_is_ruining_our_culture/

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    1. Gracias estimado!! Tengo todos los libros de Foster Wallace, pero muchos están ahí, esperando que los abra. En parte es culpa de estar cursando derecho, que me quita ganas y tiempo para leer lo que más me gusta. Respecto de los tangos coincido plenamente. Hay letras de Discépolo que con el paso del tiempo se vuelven tremendas. Y ese tema y ese disco de Floyd.. uff!!

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