domingo, 6 de abril de 2014

EL ODIO Y LA INJURIA COMO HECHO POLÍTICO

En éste video, Alejandro Dolina criticaba la polarización del debate político a partir del mensaje de un oyente que creía firmemente en todas las denuncias de Jorge Lanata:

“Siento que nada bueno puede hacerse sin tener un negocio turbio detrás. Esto es Lanata”. Lo interesante es que Dolina se cuida de injuriar a Lanata, simplemente dice que “si alguien está desilusionado porque la situación del país es mala y porque no se puede hacer nada sin tener un negocio detrás es que le cree todo a Lanata. No importa si es cierto o no es cierto, lo que importa es la metodología. Si vos estás interesado en una situación de destitución, lo que tenés que hacer es exactamente esto, y lo mejor que podés conseguir es que alguien dé por cierto todo lo que vos decís, que la situación del país es mala y que no se puede hacer nada serio en el país sin tener un negocio turbio detrás”.

Por si hiciera falta, aclaro que me interesa discutir el discurso de Lanata, y A PARTIR de Lanata, aunque al hacerlo deba aludir indefectiblemente a su persona. Los "debates ad hominem" son, casi siempre, injurias que estimulan el odio y no desembocan en nada bueno.

Digresión: Respecto de la “situación de destitución”, la postura de Lanata -cercana al discurso de Lilita Carrió- es clara: “tenemos que sacar a esta gente, votando a otra gente (...)esta historia no da para más”. En ese sentido me parece más honesto que jugar a ser independiente. El tema es que hay que sacar a esta gente, ¿votando a qué gente? Porque no podemos importar demócratas impolutos desde Saturno para que nos gobiernen. En fin, prosigo.

Dolina no sugiere que las denuncias son ciertas o falsas, sino que le importa señalar que la instalación de la cosmovisión que cree que los políticos son todos chorros, y que nada puede hacerse sin que intervenga un negocio turbio, es el principal triunfo de cierta tendencia propia del discurso "lanatiano". El triunfo de Lanata no es luchar por la verdad, sino instalar la idea de que la política es algo sucio, feo y sospechoso. ¿Cuál es la lectura parcial que puede hacerse, sin forzar demasiado sus palabras? Dejemos todo en manos privadas, porque el Estado está lleno de corruptos y de ladrones. Esa visión tiende a dejar todo en manos de la “plutocracia”.

Más adelante, Dolina ilustra su argumento con un ejemplo histórico, tal vez demasiado extremo,  acerca de la situación de judíos y palestinos en Israel. Nos dice que al principio la convivencia era medianamente posible, más allá de algunos incidentes aislados, “hasta que el odio fue creando ofensas de carácter creciente, y entonces aquella región se convirtió en lo que es hoy: un lugar que no tiene solución, salvo la aniquilación del otro”.

Independientemente de qué tan rigurosa es la interpretación histórica que Dolina tiene sobre el conflicto árabe-israelí, su argumento se sostiene: la escalada de odio puede ocasionar ofensas de las que difícilmente se pueda regresar. Y antes de que los eunucos bufen, aclaro que en la parte final Dolina le habla a Jorge Dorio, su compañero, y le dice que se debe tener cuidado en la entonación con que nos referimos al otro. Allí, se está refiriendo a 678.

Sobre 678 y el accionar de los "medios Spolski", ya dijimos algo en el siguiente post, a propósito de una charla entre Alejandro Kaufman y Barragán:


Retomando, y sirviéndonos de las palabras del sociólogo francés Pierre Bourdieu:

 “Los periodistas despliegan todos los días ese poder de construcción y constitución de la difusión masiva, por el hecho de publicar o no publicar los temas que surgen –hablar de una manifestación o dejarla en silencio, dar cuenta de una conferencia de prensa o ignorarla, resumir de modo fiel o inexacto, deforme, favorable o desfavorable- o incluso por el hecho de colocar títulos y leyendas o etiquetas profesionales más o menos arbitrarias, por exceso o por defecto –por ejemplo, la etiqueta de ‘filósofo' por el hecho de transformar en un problema algo que no lo es, o viceversa. Pero pueden ir mucho más lejos, con total impunidad, respecto de las personas o de sus actos. Podríamos decir, sin exagerar, que poseen el monopolio de la difamación legítima”. (En Bourdieu Pierre, “Pensamiento y acción”, Ed. Libros del Zorzal, Capítulo 9, págs..  53-54)

Lo que hace Bourdieu es parafrasear la famosa definición weberiana del Estado como aquel que detenta el “monopolio de la coacción física legítima”, aplicándola al periodismo.

La capacidad de injuriar que tienen los medios masivos de comunicación es muy fuerte: pueden instalar sospechas de corrupción -fundadas o infundadas-, difundir públicamente un video íntimo de una persona pública que tiene sexo con su pareja, extorsionar, etc. Este poder los convierte en un arma potencial de linchamiento público.  Por eso se dice, con buen tino, que los medios privados TIENEN UNA FUNCIÓN SOCIAL, y por tanto la deben ejercer con especial honestidad intelectual y responsabilidad cívica.

Respecto del odio, rescato el siguiente comentario de Oscar Cuervo en éste post de Abel Fernández :

Oscar Cuervo dice (enero 29, 2012 en 5:28):

“Yo por primera vez en mi vida puedo entender la histórica persistencia del antiperonismo. ¿Cómo puede ser que haya habido durante décadas una identidad política tan fuerte que sólo se define por su “anti”? Me deja perplejo esa falta de definición por la positiva. ¿Quién lideraba políticamente el antiperonismo? ¿Aramburu? ¿Rojas? ¿Los radicales? ¿El socialismo democrático? Nahhhh… No lo lideraba nadie: o mejor dicho: lo lideraba Perón, pero negativamente: era un vasto colectivo social que se regía por abominar todo lo que hiciera Perón y todo lo que fueran los peronistas. A falta de una conducción política, el antiperonismo produjo emergentes culturales. Uno puede recordar el “Viva el cáncer”, las estatuas de Evita, que mi mamá me contaba que los arrancaban de sus pedestales y las arrastraban por cuadras y cuadras, el secuestro del cadáver de Evita que solo logró mantener viva la presencia de “esa mujer” en el pueblo argentino, las burlas despiadadas de Borges y Bioy Casares… Esa energía política reactiva (porque se regía por idénticas dosis de odio, miedo y asco a un sector social mayoritario y proscripto) definió que el antiperonismo se mantuviera como un bloque muy poderoso y sin embargo incapaz de generar un liderazgo político alternativo. Los antiperonistas se definieron en relación a Perón y al peronismo, contra él y ellos. Así les fue.



Yo no viví esa época, pero por supuesto, viendo el tipo de impotencia política que late en las expresiones de odio anti-k, me puedo imaginar una continuidad. Estamos en una época intensamente kirchnerista y uno de sus principales síntomas es el odio antikirchnerista: desde un Mariano T hasta un Quintín, desde la Carrió hasta Caparrós, desde Susana Viau hasta Huilli Raffo, el odio se acrecienta en la medida en que Néstor y Cristina (y creo que Cristina mucho más que Néstor) se transforman para ellos en una obsesión morbosa. Casi una fascinación, no pueden sustraerse de mirar cada discurso de Cristina para encontrar nuevos motivos para odiarla. Y creo que el odio se acrecienta en la medida en que Cristina acierta, tiene éxito, toma decisiones correctas y triunfa en la esfera decisiva del apoyo popular. Cuanto más acierte y cuanto más apoyo obtenga, no esperemos que estos anti-K moderen su odio, porque el efecto es contrario: lo aumentan. Me parece que estos son más kirchneristas que los kirchneristas como yo, porque ponen un monto de libido tan fuerte en odiarla que si no la tuvieran ahí sus personalidades se desestructurarían.

No sé dónde buscar el fundamento de este extraño fenómeno, pero hay una prueba: están tan capturados por el odio a Cristina que no pueden consolidar un liderazgo que los contenga. Ahora están obsesionados con la re-reelección y en su alarma puede comprenderse que no se detuvieron en pensar que en estos 4 años tienen que parir un proyecto alternativo, o construir un liderazgo. No. Su pesadilla es figurarse que en 2015 tampoco tendrán a nadie y que Cristina, después de 12 años de gobierno kirchnerista les ganaría fácilmente.

Creo que este fenómeno (particularmente intenso en la pequeño burguesía ilustrada) se nutre de tradiciones culturales más que de intereses económicos. Probablemente con cualquier otro gobierno esta pequeño-burguesía estaría peor, pero solo cuando vieran a Cristina derrocada o muerta (como fantaseaba Lilita hace años) saciarían su sed.

Por supuesto, no le creo una palabra a Mariano T cuando dice que este odio se los produce las expresiones del verticalismo, los soldados de Cristina y la descalificación a los traidores, porque este tipo de expresiones se dan en un sector muy reducido de la militancia kirchnerista, mientras que el factor decisivo de los triunfos políticos se encuentra en los millones que votan con un criterio más aplacado y sensato: votamos a Cristina porque estamos más o menos bien y con cualquier otro estaríamos bastante peor. Mientras los antiK no capten este dato tan sencillo, seguirán cociéndose en su propia salsa”.

Algunas palabras con respecto al discurso de Lanata:

Me pareció interesante una reflexión sobre Lanata hecha por un kirchnerista, autodenominado Bosnio: 


“Lanata, como tantos otros periodistas (el prefijo periodista se utiliza muchas veces con la liviandad con la que se usaba el de ingeniero con Blumberg), no hace periodismo hoy, no busca mantener informado a su público de los diferentes sucesos que ocurren. Tampoco es un filósofo en busca de la verdad última, profunda. Es un actor político (actor en sus varias acepciones) como podría ser un dirigente a cargo del comité de la circunscripción 14. La única excepcionalidad es que no se trata del comité de un partido político tradicional, sino de un grupo de empresas que actúan como partido político no-electoral (permítaseme el oxímoron) o no-partido.

La estrategia que este no-partido ha escogido para aumentar su capacidad de influir sobre la cosa pública es, en particular, la de estimular el franco rechazo al gobierno nacional, a todas sus medidas, a sus colaboradores, aún a su estilo, pero en forma más amplia consiste en erosionar la credibilidad en el sistema político electoral. Para el éxito de esta estrategia, como para la de cualquier otra, es clave convencer a la mayor cantidad posible de ciudadanos, de periodistas y de políticos, entusiasmarlos, llevarlos a que reflexionen sobre la realidad basados en las estructuras que más benefician al no-partido, con las ponderaciones de los hechos y focalizando en los detalles que más convengan a la estrategia. Y la forma más legítima de hacerlo es por la prédica.

La existencia de organizaciones empresarias que hacen política sin encuadrarse en el formato de la política electoral es un vicio que tienen todas las repúblicas del mundo aunque la Argentina se destaque en esta materia. Es un yuyo que se ha ido en vicio y que habrá, al menos, que ir podando.

Pero éste es el marco general, el sustrato, no es Lanata ni los demás dirigentes de este mega comité que es la pantalla de Clarín. Es una situación que lo precede y que esperamos se vaya corrigiendo con la implementación de la ley de medios y el despertar de los partidos políticos y la militancia. Él está a cargo de un comité de este partido Plutocrático y como tal debe buscar fortalecer la sensación de pertenencia de sus seguidores, darles razones para querer pertenecer más y más a este no-partido, empujar la estrategia partidaria, debilitar las estrategias de los partidos competidores, etc.…

En esta función Lanata ha sido razonablemente exitoso.

(...) 

A diferencia de tanta repetidora, al estilo del Gran Joaquín, el serio Santo, el reflexivo Castro, el jovial Majul, el amigable Leuco o Mariano el latinista, que se limitan a repetir con diferentes tonos y gestos el mismo titular de Clarín, el mismo contenido que alguien en Clarín se tomó el trabajo de crear, Lanata suele crear su propio contenido. Puede ser carne podrida, pero es de su propio matadero. Crea contenido de la nada, contenido moderno, joven, con twitteros, blogueros, La Cámpora, etc... que alimenta la ametralladora catódica por varios días, llena el alma de quienes buscan una razón más para detestarla a ELLA, para mofarse de todos los políticos en general y en especial de los simpatizantes K.

Si fuera nuestro partido, valoraríamos más a un Lanata que a un Leuco. Leuco repite lo mismo, como quien retransmite la cadena. Lanata inventa. Por supuesto que quien inventa arriesga y mucho de lo que inventa no pasa ninguna prueba de rigor. Pero ahí cruzaríamos al campo del periodismo o de la investigación, que nada tienen que ver con todo esto.

No juzguemos aquí si además podría hacer periodismo, si con los mismos recursos podría haber hecho mejores investigaciones (...) 

Critiquemos a Lanata por el no-partido al que pertenece, pero lo que hace para ese no-partido es razonable. No es el resultado de un idiota ni de un error.  


De Lanata no hay que burlarse, a menos que nos burlemos como chicana. Podemos hacerlo para erosionar su prestigio, enmarcados en la misma puja por la arena política. Pero en la intimidad de la reflexión, sepamos que hace bien lo que se propone. Con un equipo de investigación mínimo, con muy poco tiempo para producir, cada domingo lanza un fuego de artificio que deja a su audiencia con las baterías del rechazo y cierto desprecio totalmente recargadas. Qué más se le puede pedir a un responsable de un comité?



Tampoco nos enojamos con Lanata. Podríamos decir que jugó bajo las reglas del buen difamador. Busca ocasionar el mínimo daño personal que le permita el daño político buscado. No hay saña, no hay bronca en la tarea.

Sí pudo haber razones de enojo, ideológico, preferencias culturales y, por supuesto, de dinero, prestigio, reconocimiento personal detrás de su aceptación para dedicarse al comité de tan particular partido. Pero luego hace lo que su función le pide que haga y, al comparar con el resto, no lo hace del todo mal.

Así como tampoco creemos que Clarín equivocó su estrategia, aun cuando no logró los frutos que esperaba y la paliza de Octubre fue una derrota inocultable. Pero una derrota no permite asegurar un error, hay derrotas que son el mejor camino posible para un sector.

(...) En aquel entonces (el Bosnio habla de la época de Menem) la plutocracia había logrado instalar su modelo como una necesidad política para cualquier otra fuerza que quisiera ganar, más allá de aquella que había lucrado (electoralmente) con ella. Hoy Clarín logra "envenenar" el proyecto lo suficiente como para que ningún opositor intente apropiarse de él para sus promesas electorales. "El que lo toca, pierde" pareciera ser el mandato instalado y es sin duda un mérito, visto desde sus intereses.



Otro éxito de la estrategia Clarín es haber logrado que la clase política, por fuera del gobierno nacional, sostenga que las mejoras ocurridas han sido fatalidades inevitables traídas por los vientos de cola del exterior. Pocos discursos más despectivos hacia la acción política en general que éste, pocas ideas vacían de valor a la clase política más que ésta. "Si es todo cuestión de vientos, ¿por qué mejor no nos ahorramos todo este despelote de votar y mantener diputados, opositores, oficialismos, etc.?" es la pregunta que inevitablemente se instala en el ciudadano una vez que ha comprado la idea del viento de cola. Los ganadores de esta idea no son los opositores electorales, sino todos aquellos que se benefician con la debilidad del vínculo entre la sociedad representada y sus representantes, entre otros las grandes empresas”.

Termino este post, inusualmente extenso, con una cita bastante conocida, de Bertolt Brecht:

“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.


Post scriptum: sé perfectamente que los antikirchneristas furiosos creerán que la mía es una defensa corporativa del kichnerismo. La verdad es que creo que poco puede hacerse para tratar de intercambiar argumentos con un "talibán", ya sea k o anti k.

Lo que sí me interesa demostrar es que si parte de la oposición sigue presa del antikirchnerismo en automático, las chances de idear y llevar a la práctica un proyecto político superador, morirán antes de comenzar. Tampoco creo en el "mantener lo bueno y mejorar lo malo", como suele decir Massa, si no se me dice cómo lo piensa hacer. 

Nota: el posteo es del 26 de mayo de 2013, y está sacado de otro blog. Por eso los "anacronismos".

2 comentarios:

  1. "Me pareció interesante una reflexión sobre Lanata hecha por un kirchnerista, autodenominado Bosnio" ELBOSNIO. Maestro de luz ELBOSNIO. El Sri Sri Ravi Shankar del kirchnerismo de salón. Para más datos leer http://mesadeautoayudak.blogspot.com.ar/

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