viernes, 29 de agosto de 2014

GENI E O ZEPELIM



Geni y el zeppelin.

De los rengos y los tuertos, del bajo fondo del puerto. Ella anduvo enamorada. Su cuerpo es de los errantes, vagabundos y emigrantes... De los que no tienen nada.

Se entregaba desde niña, en garajes o cantinas, tras la pileta, en el monte. Reina de los prisioneros, las locas, los pordioseros, los pibitos del asilo.

A menudo a su cuidado, hay viejitos deshauciados y viudas sin porvenir.

Es buena como son pocas, por eso la ciudad toda, repitiendo ha de seguir:

"Tirenlé piedra a Geni, tirenlé piedra a Geni: hecha está para aguantar, hecha está para escupir; se entrega no importa a quién... ¡Maldita Geni!

Un día surgió brillante, entre las nubes fluctuante, un enorme zeppelin: se paró en los edificios, abrió unos mil orificios, con mil cañones así.

La ciudad toda espantada, se quedó paralizada, casi se volvió jalea. 

Mas del zeppelin gigante, descendió el comandante, diciendo: "cambié de idea. Cuando vi en esta ciudad, tanto horror e iniquidad, resolví hacerla explotar. Mas puedo evitar el drama, si es que aquella hermosa dama, de noche se entrega a mí".

Esa dama era Geni, mas no puede ser Geni, hecha está para aguantar, hecha está para escupir. Se entrega no importa a quién... ¡Maldita Geni!
  
Sin que se lo propusiera, de tan ingenua y sincera, cautivó al forastero. El guerrero tan vistoso, tan temido y poderoso, quedó de ella prisionero. 

Ocurre que la doncella -y eso era secreto de ella- tenía también sus caprichos. Y a darse a hombre tan pobre; tan oliendo a brillo y cobre, prefería amar los bichos. 

Al oir tal herejía, la ciudad en romería, su mano vino a besar

El prefecto de rodillas, el obispo a hurtadillas, el banquero y su millar: "Anda con él, ve Geni. Anda con él, ve Geni. La que nos puede salvar, la que nos va a redimir, se entrega no importa a quién... ¡Bendita Geni!

Fueron tantos los pedidos, tan sinceros, tan sentidos, que ella dominó su asco. Esa noche lancinante, entregóse a tal amante, como quién se da al verdugo.

Tanta suciedad él hizo, relamiéndose de vicio, hasta quedarse saciado. Y no bien amanecía, partió en una nube fría, con su zepelín plateado.

Con un suspiro aliviado, ella se acostó de lado, y trató de sonreír. Mas luego al rayar el día, la ciudad en gritería, ya no la dejó dormir

¡Tirenlé piedra a Geni! ¡Tirenlé piedra a Geni! Hecha está para aguantar, hecha está para escupir. Se entrega no importa a quién... ¡Maldita Geni!

2 comentarios:

  1. Es el argumento de "Boule de suif" de Guy de Maupassant. En francés http://www.inlibroveritas.net/oeuvres/2221/boule-de-suif y en español http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/bola_de_sebo.htm

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  2. Es un tema hermoso. Es uno de los que más me gusta, junto con "Mulheres de Atenas" y algunos más. ¡Gracias por el aporte! Estoy casi seguro que tengo "Bola de sebo" en mi biblioteca... Si es así, debe ser de lo poquísimo/único que tengo de Maupassant.
    Saludos

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